Aseguran que en China se puede observar el primer gran modelo en la era de la vigilancia digital masiva
El profesor Darren Byler lleva más de una década investigando el trato de China a la minoría uigur en Xinjiang. Los móviles y el reconocimiento facial se han convertido en herramientas de espionaje total
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Vera Zhou cruzaba una calle a mediados de 2019 en Kuitun, una pequeña ciudad en la región de Xinjiang al noroeste de China. Sintió unos toques en el hombro. Era un policía. Cuando llegó a la comisaría vio su cara entre la muchedumbre en alta definición rodeada por un rectángulo amarillo. En el resto de las cámaras todos los rostros eran verdes. Zhou había salido del área que tenía permitida como exinterna de un campo de reeducación. Un sistema de reconocimiento facial la había detectado entre miles de rostros.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailZhou no había hecho nada. Pero era la segunda vez que la paraban por un “precrimen”, por la sospecha de que podría acabar cometiendo un crimen real. La primera fue en 2017, cuando volvió a China a ver a su novio mientras estudiaba Geografía en la Universidad de Washington (EE.UU.). Esa vez la policía la detuvo por usar una VPN (red privada virtual, en inglés). Es un programa que sirve para conectarse a internet desde otros países. En China, por ejemplo, no podía consultar su Gmail de la universidad o algunas redes sociales. Con el VPN, sí. Las autoridades no lo permiten, pero nunca lo habían perseguido. Hasta entonces.
La historia de Zhou la cuenta el profesor estadounidense Darren Byler en su libro In the camps, aún no traducido al español. Byler ha viajado a Xinjiang varias veces desde los 20 años. Ahora tiene 40. En su carrera ha visto cómo la represión contra los uigures en China se ha multiplicado. En los últimos cinco, el uso de la tecnología se ha convertido en un recurso indispensable. “Es el primer gran modelo en la era de la vigilancia digital masiva. Nunca se ha visto nada igual”, dice a EL PAIS en conversación por videollamada desde Vancouver (Canadá), donde imparte clases en la Universidad Simon Fraser.
