Aseguran que la beba de Ayacucho murió de un broncoespasmo y no presentaba lesiones violentas
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Accedé a las últimas noticias desde tu email Antonia, la beba de tres meses cuya muerte provocó en la vecina ciudad de Ayacucho una masiva marcha de protesta, falleció como consecuencia de un broncoespasmo y no presenta signos de haber sido agredida, afirmaron ayer fuentes de la investigación.
A pesar del informe de la autopsia, anoche más de un millar de vecinos se volvieron a movilizar a la plaza principal en reclamo de seguridad y otro grupo más pequeño, cerca de un centenar, expresó su apoyo al intendente local, Darío David, cuya casa fue atacada en la noche del miércoles.
Los médicos forenses determinaron, según informó la agencia Télam en la autopsia realizada en la morgue judicial de La Plata, que la beba sufrió una "broncoaspiración", algo "muy común en los niños", y que no existió asfixia mecánica, ya que "no hay lesiones violentas externas". Los peritos extrajeron otras muestras que serán analizadas por expertos en patología forense de la Policía Científica en La Plata a fin de profundizar el estudio pericial.
Ante este resultado, los investigadores mantienen las dudas sobre la versión aportada por la madre de la beba, Soledad Ibáñez (24), y creen que pudo haberse tratado de un caso de negligencia.
La principal sospecha que tienen los peritos que trabajan bajo las órdenes del fiscal de Ayacucho, Diego Bensi, es que Antonia se atragantó con su propio vómito y que eso le haya provocado la muerte.
Esta hipótesis se fundamenta en la declaración de la madre de la beba, quien contó a la policía cuando denunció el hecho que momentos antes de su muerte le había dado de amamantar y que la había recostado mientras ella se iba a duchar.
Los peritos hallaron restos de vómito en el moisés de Antonia y establecieron que no le habían colocado ninguna frazada sobre la cara, dijeron las fuentes de la investigación.
No obstante, una fuente judicial aseguró a Télam que continúan investigando la posibilidad de que el robo haya existido y que la DDI Dolores realiza tareas en busca de pistas sobre esa hipótesis.
El intendente de Ayacucho, Darío David, fue más tajante y aseguró que en la casa de Ibáñez y de su esposo, el productor agropecuario Juan Pablo Olano (28), "no hubo un asalto" y que el fallecimiento de la beba de tres meses "fue una muerte natural".
Mientras un centenar de vecinos realizaba a las 18.30 una marcha de apoyo frente a su vivienda, el jefe comunal dijo a la prensa que "se aleja la hipótesis del crimen, si bien es un informe preliminar" y que "las declaraciones de la mamá (de la niña) son encontradas".
A sólo dos cuadras de allí, a las 20, otro grupo de vecinos asistió a una misa en la parroquia Nuestra Señora de la Purificación oficiada por el cura párroco Juan Carlos París, en la que se rezó por Antonia. Luego, unas mil personas dieron una vuelta a la plaza aplaudiendo en forma pacífica en reclamo de justicia y acordaron realizar una nueva concentración hoy a las 19. En la tarde de ayer, en tanto, los restos de la beba fueron entregados a la familia e inhumados en una bóveda del cementerio de Ayacucho.
La muerte de la niña se registró cerca de las 15 del miércoles, en una casa ubicada en la avenida Miguens al 1100, entre 9 de Julio e Hipólito Yrigoyen, a tres cuadras de la plaza principal de la ciudad, a 320 kilómetros de la Capital Federal.
Ibáñez declaró a la policía que cuando salió de la ducha escuchó voces y al abrir la puerta del baño se encontró con dos hombres con sus rostros cubiertos, uno de los cuales le golpeó el rostro con un puño y le dijo que se trataba de un robo.
Explicó que en medio del asalto, su beba comenzó a llorar en el moisés en el que estaba descansando y los delincuentes se alteraron y la taparon con una frazada pesada que le provocaron una asfixia y su muerte.
"La versión dada por la mujer se contradice con los resultados de los distintos peritajes realizados por los investigadores y el relato de testigos externos. Eso es lo que nos hace suponer que existe otra hipótesis del hecho", dijo a Télam un jefe policial que participa de la pesquisa.
Los investigadores policiales que concurrieron al lugar determinaron que ninguno de los accesos a la vivienda habían sido violentado y que no existen faltantes en la casa.
Si bien encontraron algunos cajones abiertos, nadie se había llevado nada de la casa, ni siquiera una pantalla de LCD que estaba en uno de los ambientes, explicó la fuente consultada.
Los peritos que trabajaron en la casa levantaron rastros que cargaron en el AFIS, el sistema de identificación automática de huellas dactilares, pero no surgieron datos sobre sospechosos.
La mujer, en medio de una crisis nerviosa, fue atendida en un centro asistencial ya que padecía un hematoma en uno de sus ojos, provocado supuestamente por un golpe de los asaltantes.*
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