Asesinaron a un estudiante en la entrada a una villa del Bajo Flores
El fin de semana, en cercanías de la villa 1.11.14 asesinaron de un balazo en el pecho a Rodrigo Ezcurra, de 27 años, un estudiante de Filosofía de la UBA que vivía en Palermo Hollywood.
Ayer, mientras Rodrigo era sepultado en el cementerio de Recoleta, la noticia de su muerte comenzó a propagarse en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, donde era alumno. El impacto fue tal que la Junta del Departamento de Filosofía decidió suspender las clases por venticuatro horas y declarar día de duelo en la facultad.
La víctima era hijo de la pareja de nuestra compañera de trabajo Ana Jensen, quien en esta situación prefirió dejar de lado su profesión de periodista para darle su apoyo a la familia de la víctima. En tal sentido, agradeció las muestras de solidaridad recibidas.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa palabra del padre
Horacio Ezcurra, padre del joven asesinado, admitió que su hijo consumía drogas y que apareció tirado, sin su bicicleta y con la billetera conteniendo sólo el DNI, es decir sin dinero, por lo cual no descartó que lo hayan asaltado. “La billetera estaba vacía. Para nada descarto que le hayan intentado robar. De hecho la bicicleta no apareció”, remarcó Ezcurra.
En declaraciones a la prensa formuladas esta mañana en la puerta de su casa ubicada en el barrio de Palermo Hollywood, el padre del joven reconoció que su hijo “consumía drogas” y dijo que en febrero pasado, con el apoyo de toda su familia, había iniciado un tratamiento en el Hospital Italiano.
Pero sobre cómo ocurrieron los hechos que terminaron con su hijo asesinado, el hombre admitió: “No estamos para nada seguros de lo que pasó. No sabemos por qué estaba ahí, qué hacía mi hijo en ese lugar y a esa hora. Este rompecabezas no lo tenemos totalmente armado”. Rodrigo, quien hablaba inglés y francés, vivía con su padre en una casa del Pasaje Voltaire al 5800 y era hijo de un reconocido oceanógrafo y socio de una empresa especializada en ingeniería oceánica, apareció sin vida en la madrugada del domingo pasado en el Barrio Rivadavia, muy cerca de la villa del Bajo Flores.
Para los investigadores, el joven estudiante podría haber ido hasta allí luego de encontrarse con unos amigos en la zona de la Facultad a la que asistía y por un motivo concreto: para comprar drogas. Con respecto a eso, su padre, Horacio, remarcó esta mañana al ser consultado por los periodistas: “Nos preguntamos muchas cosas, pero no tenemos todavía una hipótesis. No quisiera adherir a esa hipótesis”.
Sobre la adicción a las drogas que padecía Rodrigo, dijo que eso “era objeto de nuestra mayor preocupación”, y agregó: “Con los hermanos lo apoyamos e iniciamos un tratamiento en febrero en el Hospital Italiano”. También señaló que no sabía por qué su hijo estaba “en ese momento” en el barrio donde fue asesinado, y afirmó con desconcierto: “No estamos para nada seguros de lo que pasó”.
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