ATAD y el Mumbat participaron en las jornadas de salud mental comunitaria de la ciudad de Lanús
El pasado 8 y 9 de mayo la Asociación Tandilense de Ayuda al Discapacitado (ATAD), representada en la persona de la docente Marta Chiacchio y el doctor Rubén Efron, y el Museo Municipal de Bellas Artes, a través del Departamento de Extensión Educativa integrado por su coordinadora Verónica Agostinone y Mirta Leonardo -guía a cargo de visitas en el Mumbat-, presentaron de forma conjunta una ponencia denominada ?La integración social: Un derecho humano fundamental y un objetivo eje en la salud mental comunitaria. El arte como herramienta para la articulación de derechos humanos e inclusión social en el trabajo con niños y niñas adolescentes con capacidades diferentes?, en el marco de la VIII Jornadas de Salud Mental Comunitaria-Salud Mental y Derechos Humanos organizadas por la Universidad Nacional de Lanús con el auspicio de la Secretaria de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia, Presidencia de Nación, la Organización Panamericana de la Salud y la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires.
Los representantes tandilenses formaron parte de la jornada de talleres de presentación y debate, donde compartieron con el resto de los congresistas y público participante las experiencias que se vienen desarrollando de manera interinstitucional desde el año 2007.
A partir de un trabajo en conjunto del Museo con las instituciones escolares se han establecido nuevos vínculos y reforzado los ya existentes, para así generar experiencias que sean productivas para los actores involucrados. Las mismas ponderan aumentar las potencialidades humanas en lo que se refiere a la generación del pensamiento crítico, revalorización de la historia e identidad y la capacitación en la temática de la lectura de imágenes, así como la sensibilización con las propuestas artísticas. Para ello se utilizan todos los recursos que poseen el Museo tanto humanos como materiales y aquellos que la comunidad con la que trabaja trae como fortaleza, concibiendo así un proceso bidireccional y una interacción creadora con la sociedad.
La posibilidad de una educación formal o no formal que iguale en la diferencia, y que habilite una relación con la diversidad, que no perpetúe las injusticias, es un desafío que se debe atender ante las imperiosas necesidades de estos últimos tiempos.
Sin embargo no se trata de una igualdad equivalente a la homogeneidad, a la inclusión indistinta en una identidad común. Como dice al respecto Inés Dussel: ?Si esta identidad igualitaria se define no sólo por la abstracción legal de nivelar y equiparar a todos los ciudadanos sino también porque todos se condujeran de la misma manera, hablaran el mismo lenguaje, celebraran a los mismos héroes y aprendieran las mismas cosas, entonces quienes persistieran en afirmar su diversidad serían percibidos como un peligro para esa identidad colectiva, o como sujetos inferiores que aún no habían alcanzado el mismo grado de civilización…?.
Esto genera descalificaciones de los sujetos y la diferencia se cristaliza como inferioridad, discapacidad o incapacidad, ignorancia, incorregibilidad, entre otras. Esto no permite pensar en alternativas al patrón común, o aún en identidades compuestas.
La inclusión en estos términos propuso una homogeneidad con diferenciaciones, con bases muy limitadas para el disenso, esto desembarcó en una pedagogía que sospechaba de la originalidad, que se sentía amenazada por la libertad, y que escasamente preparaba para algún debate o discusión plural. La aceptación de la diferencia y de los caminos sinuosos y originales del aprendizaje empezó a traducirse, para algunos, como resignación frente a la desigualdad. También se vio por otro lado la ?atención a la diversidad? como un eufemismo de la educación para los pobres, los especiales, de la distribución compensatoria de recursos en un contexto de desigualdad que se dio por sentado.
Los sentidos sobre la diversidad que hoy circulan son indicadores de extrema pobreza, o discapacidad manifiesta, no engloban a la diferencia inscripta en cada uno de los seres humanos, sino que remite a la desigualdad total. Los ?diversos? que hoy representan un amplio abanico de casos, que responden a problemáticas de diferente índole, deben ser contenidos y asistidos. Es necesario ofrecer a las nuevas generaciones una perspectiva de futuro de pleno derecho, por ello existen instituciones educativas que generan espacios de diálogo y aprendizaje, lo que se entiende hoy por cuidar, asistir y enseñar.
Replantear el horizonte de igualdad ciudadana que estamos proponiendo a las nuevas generaciones, debe involucrar al sistema en su conjunto. Hay que volver a configurar a las instituciones repensando la idea de igualdad más complejas, dinámicas y plurales. Este espacio del Museo Municipal de Bellas Artes valora el aporte original de cada uno, y está trabajando es pos de esa premisa, en este caso puntual reafirmando su interacción con ATAD.
Así, los talleres propiciaron un proceso de intercambio y reflexión sobre estas cuestiones relativas a los derechos humanos en el campo de la salud mental comunitaria.
Entre otros destacados disertantes, se contó con la presencia del director del Departamento de Salud Comunitaria, doctor Daniel Rodríguez, y el director del Centro de Derechos Humanos, doctor Víctor Abramovich, quienes pusieron en situación la problemática de la salud mental en el sistema interamericano de derechos humanos; el doctor Hugo Cohen, quien desarrollo la problemática en Sudamérica, y la licenciada Victoria Martínez, que priorizó las políticas públicas y la atención a personas y grupos en situación de vulnerabilidad.*
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailMás de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios