Atilio Magnasco renunció a su banca de concejal y asumirá en la Usina
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Puertas adentro de una Municipalidad cerrada y fuertemente custodiada a partir de la movilización de la exCCC, el Concejo Deliberante aprobó por unanimidad las renuncias de Atilio Magnasco a su banca por la UCR y de Marcelino Borthiry a la vicepresidencia de la Usina Popular y Municipal. Luego, por mayoría, ratificó el nombramiento propuesto por el intendente Miguel Lunghi para que el empresario tambero asuma en el directorio de la empresa de economía y se incorpore a la gestión de Matías Civale.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAntes de alzar las manos, los legisladores de la oposición cuestionaron la decisión de Magnasco, quien había asumido en 2013 y un año después inició una licencia que fue prorrogada por el cuerpo en varias ocasiones hasta la renuncia definitiva de ayer. Al momento de la despedida, el referente de la firma Don Atilio había esgrimido como su principal razón la necesidad de dedicarse de lleno a la empresa familiar, que estaba atravesando una profunda crisis y requería de toda su atención.
Al mismo tiempo, los ediles de los distintos bloques saludaron con palabras de elogio a Araceli De Vanna, quien había sumido para reemplazar a Magnasco y desde la víspera tendrá la certeza de que podrá terminar su mandato en 2017.
“Ponen en disvalor al concejal”
El primero en dar su opinión fue el representante del Frente para la Victoria (FPV), Rogelio Iparraguirre, quien aclaró que había hablado previamente con Atilio Magnasco, a quien conoce hace muchos años. En el arranque, indicó que se trataba de una decisión personal de un dirigente que no integra su espacio, sin embargo “tiene connotaciones políticas que hacen a este cuerpo”.
Por otra parte, resaltó que compitió con Magnasco en las elecciones del 27 de octubre de 2013, ya que el empresario encabezó la lista del Frente Cívico y Social, sello con el que se presentó la UCR. Por eso, lo definió como un “cuadro político de fuste, sólido y consustanciado con las propuestas”, y lamentó que el cuerpo Deliberativo lo perdiera, teniendo en cuenta que se desempeñaba como presidente de su bloque.
Pese a estas circunstancias, Iparraguirre sostuvo que “no puedo dejar de omitir mi opinión” y objetó la actitud de “alguien electo por mandato popular”. En ese sentido, recordó que Magnasco y sus compañeros de lista lograron 30.506 votos, el 40,49 por ciento del total.
“Hoy renuncia a la banca donde el pueblo de Tandil lo puso para asumir la vicepresidencia de la Usina”, remarcó y se preguntó “cómo no puede cumplir con el mandato popular y sí puede asumir la vicepresidencia de la Usina, que no es un lugar para ir a descansar ni mucho menos”. Y agregó que “ahora que ha resuelto algunas cuestiones personales, en lugar de volver al Concejo Deliberante va a otra función”.
Iparraguirre concluyó que “este tipo de situaciones contradictorias ponen en disvalor al concejal y al cuerpo”, y lamentó que aquellos que votaron a Magnasco no pudieron lograr “esa representación”.
En su conciencia
Por el PRO, Claudio Ersinger deslindó en la “conciencia individual” el debate ético por la decisión de Atilio Magnasco y afirmó que “tiene derecho” a renunciar, en tanto que le atribuyó las facultades de evaluar si las razones lo justifican.
En tanto, descartó que su candidatura haya sido “testimonial”, al considerar que asumió su banca y luego aparecieron los motivos personales que lo llevaron a solicitar las licencias.
El referente del PRO reiteró que la actitud quedaba en la “conciencia individual” y manifestó que como concejales “nos exponemos a un examen y la ciudadanía será quien juzgue”.
“Los mejores” al Ejecutivo
El titular de la bancada oficialista, Marcos Nicolini defendió la renuncia de Magnasco y la propuesta del Intendente de reubicarlo en la Usina. En su argumento, retomó la definición de Iparraguirre, al decir que “es un cuadro político de fuste” y subrayó que pidió licencia por las dificultades que atravesaba su empresa, debido a que “le dedicaba todo el día a la función” de legislador.
El exjefe de Gabinete agregó que “cuando uno es gobierno, se nutre de los mejores” y fundamentó que Miguel Lunghi “ha evaluado que Magnasco es la mejor persona para el cargo” en la empresa de economía mixta. “Le ha pedido que lo acompañe porque visualiza en Magnasco las mismas características que visualiza Iparraguirre”, evaluó.
Por otra parte, garantizó que el empresario no se irá de Tandil, “no va a perder el contacto con sus vecinos, va a hacer una gestión para que los tandilenses mejoren su calidad de vida”. Entonces, analizó que la misma situación se da en todos los niveles de gobierno y “no hay que plantearlo como una ofensa a los vecinos”.
En el cierre, le deseó al nuevo vicepresidente de la Usina que tenga “un gran desempeño” en el rol que le tocará asumir.
La salida de Faroppa
Desde el Frente Renovador, Beatriz Fernández aclaró que la discusión no versaba sobre las personas, sino que se trataba de posturas políticas. Entonces, desde su trayectoria como concejal y militante, recordó una escena que se dio en el Concejo Deliberante hace unos años, cuando las sesiones se transmitían por televisión.
Describió que en aquella ocasión los concejales trataban la extensión de la licencia, por otros seis meses, de María Cristina Faroppa, quien había dejado su banca para trabajar en la Subsecretaría de Desarrollo Social. Cuando regresó para pedir la extensión, Rafael Delpech le reclamó que no correspondía, que presentara la renuncia indeclinable. Finalmente, la legisladora dimitió.
Tras esa reflexión que dejó la clara su postura, le dio la bienvenida a Araceli De Vanna, reconoció su labor cotidiana, su responsabilidad y buen trato, al tiempo que lamentó que “haya tenido que esperar tanto” para titularizar su banca.
Compañeros de campaña
El concejal del Bloque Justicialista Pablo Bossio arrancó con una chicana, al marcar que no conocía demasiado a Atilio Magnasco, ya que había compartido más tiempo con él en los debates televisivos de la campaña electoral de 2013 que durante el trabajo en el Concejo Deliberante.
Por otra parte, remarcó que “las razones de la licencia como concejal quedaron diluidas”, ante la decisión de renunciar para “ir a otra empresa”. También le achacó que “no pudo cumplir con el compromiso con la ciudadanía”.
Más tarde, al rechazar el nombramiento de Magnasco en la Usina, su compañero Facundo Llano agregó que no acompañaban la decisión política del Intendente porque “el Concejo Deliberante no es un banco de suplentes, tiene que estar integrado por los mejores, no nos parece bajarle el precio al Concejo Deliberante”.
La Justicia, en la mira
El otro debate extenso que se dio en el recinto ayer tuvo como eje un proyecto de resolución que presentó la radical Carolina Gutiérrez y que finalmente fue aprobado por unanimidad, a partir de la propuesta de Beatriz Fernández de anexar la desgrabación con la intervención de todos los bloques antes de remitirlo a la Legislatura provincial y a los concejos deliberantes de todas las localidades bonaerenses.
En el primer artículo, la ordenanza establece “manifestar nuestra firme convicción sobre la plena vigencia de la división de poderes como garantía del funcionamiento republicano en la Argentina y, en especial, que no exista ningún tipo de presión sobre el Poder Judicial para que este pueda tomar libremente las decisiones que correspondan”.
En el segundo, ordena remitir una copia de la resolución a las cámaras legislativas provinciales y a todos los concejos deliberantes de la provincia, para invitarlos a adherir a la iniciativa.
La discusión
En principio, los distintos bloques coincidieron en que ningún concejal podría oponerse a la división de poderes, teniendo en cuenta que forman parte de un gobierno democrático, sistema por el cual fueron electos. Es decir, de no acompañar la iniciativa, estarían manifestándose en contra de la Constitución Nacional.
Entonces, las diferencias de opiniones estaban en los considerandos del proyecto redactado por Carolina Gutiérrez, que partía de observar las amenazas que habían recibido algunos miembros del Poder Judicial y citaba el caso de Alberto Nisman. Es que para sus pares de otros bloques como el FPV, el Justicialista y el Frente Renovador, contenían una mirada parcial cuando el problema de la independencia de la Justicia es mucho más complejo.
En ese marco, el abogado Gustavo Ballent centró el disparador del debate en los doce magistrados federales que trabajan en Comodoro Py y llamó a analizar con seriedad, ya que los jueces muchas veces “no son los chicos buenos que reciben presiones” y marcó que “el tema es más profundo”. Tras citar el ejemplo del dólar futuro y el vínculo de ex funcionarios del FPV y funcionarios del PRO en el mismo escenario, concluyó que “la vara de la Justicia no es la misma para todos”.
A partir de allí, los representantes de los distintos espacios políticos fueron aportando numerosos ejemplos sobre la falta de independencia de la Justicia, de un lado y del otro, es decir, desde el kirchnerismo y el macrismo.
En conclusión, tras todo lo dicho, los ediles aprobaron la resolución con los considerandos y la desgrabación de sus opiniones, pero quedó sobrevolando una certeza: a nuestra democracia todavía le falta mucho para alcanzar la madurez.
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