Aún sin definiciones, continúan las gestiones con adjudicatarios de Smata para recuperar los lotes
En ese camino, participó ayer de la presentación de un pedido de desalojo en la sede de Fiscalía y de una posterior reunión con el Ejecutivo, donde se evaluó el actual escenario y se delinearon los próximos pasos aunque sin definiciones concretas.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailDurante una hora, alrededor de medio centenar de vecinos se dio cita en el despacho del jefe comunal para abordar las alternativas junto al presidente del Concejo Deliberante y actual intendente interino, Juan Pablo Frolik, y al jefe de Gabinete, Marcos Nicolini.
El encuentro comenzó pasadas las 19 con la exposición del funcionario sobre la presentación efectuada ayer por la mañana en la sede judicial y los detalles de la conversación que mantuvo con el fiscal Marcos Egusquiza, que versó sobre los pasos legales iniciados en pos de lograr la escrituración de los lotes.
En la sede de Gobierno, tras un largo debate, se acordó que hoy nuevamente asistirán a las instalaciones de Uriburu Sur 750 para solicitar que se agilicen los trámites y posteriormente volverán a reunirse para ver qué salida se puede encontrar.
Las acciones impulsadas
En diálogo con este Diario, Juan Pablo Frolik trazó un complejo escenario para las familias que aún esperan acceder a los lotes que adquirieron hace cerca de cuatro décadas a través del sindicato.
“Vengo siguiendo el trámite para la adjudicación de las tierras desde 2010, viajando continuamente al Instituto de la Vivienda, viendo si Smata entregó la documentación que corresponde o no”, contextualizó, y dijo que las últimas averiguaciones las realizó en noviembre.
Pese a las dilaciones, recién en los últimos días supo que el expediente había avanzado hasta la Escribanía General de Gobierno, donde se concretaría la cesión de los derechos posesorios de parte del gremio en favor del Instituto Provincial de la Vivienda.
Se trata de uno de los primeros pasos a completar en el largo camino a transitar hasta lograr finalmente la escrituración. Posteriormente, la Provincia iniciaría el trámite para la prescripción administrativa, que habilitaría una siguiente instancia, la confección de los planos de subdivisión del predio. “Una vez que se culmina con eso, está en condiciones de escriturar en favor de cada uno de los adjudicatarios”, explicó. Calculó que el trámite burocrático se demoraría menos de tres años, con lo cual “la parte jurídica está lejos”.
“Siempre seguimos de cerca el trámite por la legalización de las escrituras. Lamentablemente no dependía de nosotros, sino de la firma de (César) Trapote”, como responsable de la seccional local de Smata. Ahora “habrá que seguir para que eso se concrete”.
“En lo inmediato”
Independientemente de este aspecto, se avanzó en la necesidad de concretar un eventual desalojo o al menos evaluar las alternativas legales con que cuentan. “Hay una cuestión fáctica que es la posesión de los lotes en sí, que es la que hay que resolver en lo inmediato”, dijo.
En ese marco, se barajaron diversas opiniones y estrategias que los adjudicatarios pretenden ejecutar. “Desde el Municipio estamos para acompañar a los que tienen derecho a conservar su terreno”, soltó Frolik en relación a las distintas acciones a impulsar para cumplir con el objetivo.
Tres casos
Frente a la sede del Poder Judicial, tres adjudicatarias expresaron sus impresiones ante este nuevo capítulo que se inició a poco más de tres años de la conflictiva toma de las unidades habitacionales.
“Somos los dueños de estos terrenos y nos encontramos con la novedad que el viernes los han usurpado. Había mucha gente desmalezando los lotes y el domingo el pasto estaba corto y ya están demarcados con alambres y postes”, esbozó una de las voceras.
Contó que el miércoles pasaron por el lugar y “la situación era la misma”, aunque las personas que habrían iniciado la marcación no se encontraban. “Decían que eran tierras fiscales y que el Municipio se las había dado. Pero esto tiene dueños. Hace 40 años que estamos luchando por estas tierras”, rechazó, por eso buscan “saber si alguien puede desalojarlos”.
“La impotencia es saber que durante 40 años se han reído de nosotros. Lo que pedimos es la escrituración, el título de propiedad”, ratificó otra vecina.
Pese a la larga espera, confesó que “tenemos esperanzas” y dijo que “hemos pagado durante todos estos años y ahora nos encontramos con la usurpación y la impotencia es muy grande”.
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