Aunque el destino se empecina en su contra, Yésica quiere seguir estudiando y aprendiendo
Yésica Peralta nos recibe en su casa con una tímida pero enorme sonrisa. Nos sentamos frente a ella y comenzamos a charlar, mientras nuestra vista recorre el lugar que seguramente -imaginamos? fue y es testigo de esfuerzos y sacrificios. De carencias sumadas al dolor de la lucha contra una enfermedad difícil de sobrellevar: artritis reumatoidea infantil.
Yésica Peralta tiene 20 años y desde los dos, sufre esta dolencia contra la que ha luchado sin cuartel junto a su familia, desde que le ha sido diagnosticada. Desde entonces, las cosas no fueron fáciles.
En casa, un hogar humilde, un hogar de trabajo pero de muchas carencias acumuladas han recorrido todos los caminos y aunque en ese deambular por hospitales y médicos especialistas, Yésica ha logrado abandonar la silla de ruedas y caminar por sus propios medios, las cosas no se presentan nada simples.
Sin embargo, la joven no claudica y las esperanzas de mejorar cada día siguen firmes y predominan en sus pensamientos. Son las que le dan fuerza para continuar no sólo con su tratamiento para poder caminar más de dos cuadras, como hoy lo hace sino en su educación, que quiere completar.
La idea que ronda por su cabeza es comenzar el año que viene el colegio secundario, para completar los estudios primarios que comenzó en la Escuela 32 pero que debió completar con una maestra domiciliaria por sus problemas de salud.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailUna computadora para poder trabajar y estudiar
A pesar de su destino que desde pequeña ha puesto a prueba su fortaleza, Yésica es inquieta y no se quiere quedar atrás. ?El año que viene, cuando esté mejor, quiero empezar el secundario y para eso, me gustaría prepararme ahora y sería fantástico para mí poder tener una computadora para trabajar y escribir?, comenzó diciendo Yésica.
?Este gasto es obvio que no se lo puedo pedir a mis padres. Ellos hacen mucho sacrificio para mantenernos día a día y las cosas no están nada fáciles por eso pensamos en que tal vez, por este medio, alguien que renueve su máquina por una más nueva y ya no la necesite, a mí me haría muy feliz tenerla y me resolvería muchos problemas y allanaría el camino para que pueda estudiar?, dijo.
Así, ahora espera por la solidaridad de los tandilenses, que siempre está presente en estos casos que sin dudas, conmueven. Con lo que para algunos puede significar un pequeño aporte (y un gran gesto), para Yésica significa nada más y nada menos que la posibilidad de insertarse en el sistema educativo y no quedarse atrás porque como ella mismo dijo a este Diario ?si no sé usar o no tengo una computadora, de qué me va a servir seguir después una carrera porque sé que esas cosas hoy son imprescindibles para tener salida laboral y en mi caso, podría hacer cosas desde mi casa?.
Quienes deseen contactarse con Yésica, pueden hacerlo al teléfono 448883 o en Newton 1647.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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