Automovilista condenado por un accidente fatal
En un reciente veredicto del juzgado Correccional, el doctor Carlos Alberto Pocorena fijó un fallo condenatorio contra un automovilista cuyo accionar a bordo del auto provocó la muerte de un motociclista.
Se trató de Horacio Alberto Macaya, quien fue sentenciado a la pena de dos años de prisión, de ejecución condicional, y de seis años de inhabilitación especial para conducir vehículos automotores, por resultar autor penalmente responsable del delito de “Homicidio culposo agravado por la conducción imprudente de un vehículo automotor”, por el hecho cometido en mayo de 2007 en perjuicio de Walter Amílcar Pianzola.
En efecto, el caso se remonta al 12 de mayo del citado año, cuando siendo aproximadamente las 15, Macaya circulaba por calle Piedrabuena, conduciendo un vehículo marca Ford Falcon Futura, dominio UCX-160, y a unos 40 metros de la esquina con calle Newton realizó una maniobra de giro en forma intempestiva hacia su izquierda al pretender ingresar a un predio de su propiedad, sin advertir que detrás suyo circulaba una motocicleta marca Honda de 900 cc de cilindrada, dominio 367-BLA, conducida por Walter Amílcar Pianzola, quien al intentar frenar derrapó y cayó golpeando contra el automóvil.
Inmediatamente después de ocurrido el suceso, el automovilista volvió a realizar una maniobra imprudente y negligente al ubicar nuevamente el automóvil sobre la calzada y en el sentido que lo venía haciendo, antes de la maniobra -estacionándolo sobre la vereda de enfrente- dando marcha hacia atrás, pasando literalmente con al menos una de sus ruedas por encima del cuerpo de Pianzola, que se hallaba en las cercanías o debajo del vehículo.
A consecuencia del accidente, la víctima sufrió lesiones graves, por las cuales el 26 de mayo de ese año, produjeron el óbito.
Del veredicto se desprende que de la totalidad de la prueba producida en la investigación preliminar y en el debate, para el magistrado quedó probado como el imputado, mediante su accionar, asumió un riesgo concreto, que luego se materializó en la producción del resultado final, cual es el haber girado hacia la izquierda sin tomar los debidos recaudos, como luego de ello hacer marcha atrás el rodado arrollando a la víctima, cuando las circunstancias del caso aconsejaban dejar el vehículo en la posición en la que impactara.
La calificación que correspondió otorgar al hecho descrito fue el de “Homicidio culposo agravado por la conducción de un vehículo automotor”.
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