Autoridades plantean nuevas estrategias para implementar la Ley de Salud Mental
Encabezaron el encuentro el intendente Miguel Lunghi; el secretario de Salud Vito Mezzina y el subsecretario de Salud Mental y Atención a las Adicciones provincial, Carlos Sanguinetti.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEntre las autoridades, también participaron la directora provincial de Prevención a las Adicciones, Perla Figueroa; el coordinador de la Región Sanitaria VIII, Gustavo Rodríguez; la coordinadora de la Región XI de la Subsecretaría de Atención a las Adicciones (SADA); Natalia Herrera; el director de Salud Mental local, Luciano Grasso; la directora del CPA Tandil, María Edith Erro; y José Luis Silva, y Silvia Flecha, del área de Docencia e Investigación de la SADA.
Concurrieron además profesionales de diversos ámbitos, en una jornada cargada de debate y el profundo análisis sobre la planificación y puesta en marcha de políticas que contemplen lo pautado por la Ley Nacional de Salud Mental.
En primer lugar, el doctor Vito Mezzina aseguró que desde el Municipio el área de Salud Mental es “fundamental”, ubicándola en el primer plano en materia de salud pública. Esto derivó en Tandil en la creación de una Dirección de Salud Mental, la construcción del Centro de Salud Mental con internación y consultorios externos, y el nuevo edificio del Centro de Día, próximo a inaugurarse, resaltó el funcionario.
Por su parte, el intendente Miguel Lunghi agradeció a todos su presencia y resaltó que hoy la salud se considera como un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.
“La mirada más innovadora sobre la salud mental es la integración a la asistencia primaria, es ofrecer atención de salud mental en los hospitales generales y es crear servicios comunitarios de salud mental. Las problemáticas complejas requieren miradas variadas, en las que participan diversos sectores del Gobierno, y ONGs o comunitarias”, manifestó el jefe comunal.
Por otro lado, sobre la violencia, expuso que es “un componente del malestar” de una sociedad “lesionada”. En este sentido, expuso que “el malestar toma el lugar del bienestar y deja de ser saludable, llegamos al punto que brota en la autolesión que puede terminar en suicidio”.
“Las estadísticas de nuestro Hospital de Niños son elocuentes y requieren la acción de debates profundos”, advirtió Lunghi, al detallar que “vimos comas alcohólicos en niños de 12 años, cocaína y marihuana en criaturas de 11 a 13 años, deliveris solicitados por niños, niños de 12, 13 y 14 años, y son datos que obran en el Poder Judicial”.
Desde la responsabilidad política, Lunghi apuntó a “interpretar la idea del estado del bienestar pensando en términos de salud, más allá de las enfermedades físicas convencionales y puntualmente entender la salud mental en el marco del malestar que contrapone a la salud. El tema está en agenda y nos convoca a todos”.
Nuevos desafíos
Por su parte, tras los discursos, el subsecretario de Salud Mental y Atención a las Adicciones, Carlos Sanguinetti, dialogó con El Eco de Tandil. Informó que “el año pasado ya recorrimos toda la provincia de Buenos Aires con la implementación de la nueva ley”.
El subsecretario remarcó que “ya no hay que discutir si se cierran o no los manicomios, creo que es una propuesta que todo el mundo coincide que ya no va más, pero lo que necesitamos es que los hospitales generales -tal cual lo dice la ley- estén abocados a recibir a los pacientes con este padecimiento, que los gobiernos locales lo tomen como propio”, reconociendo en el caso de Tandil lo que ha hecho “el Intendente y el secretario de Salud para poner en sintonía su sistema de salud con la implementación de la ley”.
Generar los dispositivos
Por otro lado, el funcionario provincial remarcó que están trabajando fuertemente en “la necesidad de trabajar el abordaje de las adicciones con otra mecánica”. En tal sentido, subrayó que “lo que estamos haciendo es una lectura de la sociedad que dice que para la problemática, hoy, seguir utilizando aquello que fue utilizado hace 20 años, no va”.
“El tema es -enfatizó- que en salud mental o adicciones, nosotros trabajamos con personas, esto es un trabajo de persona a persona, y uno lo que tiene que hacer es acercar a esa persona donde está el problema. Acá el que tiene un padecimiento de consumo de sustancia no le resulta fácil ir a decir `me vengo a tratar de´, acá hay vergüenza, entre otras razones. Nosotros tenemos que generar los dispositivos, los talleres, los encuentros, lo más cercano a la gente y allí la gente va a tener la posibilidad de verbalizar su problema”.
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