Avances y expectativas locales por el proyecto de juicio por jurados que motoriza Provincia
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Recientemente el ministro de Justicia y Seguridad, Ricardo Casal, encabezó una reunión de trabajo para definir los lineamientos del proyecto de ley para la implementación de juicio por jurados en la Provincia de Buenos Aires, acompañado por los subsecretarios César Albarracín (Política Criminal e Investigaciones Judiciales) y Carlos Cervellini (Justicia).
Del encuentro en cuestión participaron diversos especialistas en la materia, miembros de instituciones especializadas y referentes del Poder Judicial y del Colegio de Abogados de la Provincia de Buenos Aires, entre ellos Tandil.
Desde hace bastante tiempo que se viene tratando de implementar esta modalidad de juicios por jurados, ahora con un proyecto ya formalizado en la provincia de Buenos Aires.
La primera experiencia de los últimos años fue en Córdoba, donde se empezaron a implementar los juicios por jurado desde 2005.
Las evaluaciones actuales de todos los resultados de los juicios que se han realizado en esa provincia, en virtud de la opinión de los operadores judiciales, han sido muy positivos, sobre todo en función de aquello que se busca instrumentar con la implementación del juicio por jurado que es un acercamiento más intenso de la justicia con la comunidad.
La mirada local
Al respecto, este Diario dialogó con el defensor oficial Diego Araujo, quien se dijo entusiasta de la iniciativa, contando además como parámetro los antecedentes que hacen a aquella experiencia práctica citada en la provincia de Córdoba
“La comunidad, al ser parte del proceso judicial y tener un rol importante en la resolución del proceso penal, los hace no sólo conocer los mecanismos del Poder Judicial sino sentir también más compenetrados con la toma de decisiones, que a mi criterio da más transparencia”, dijo el funcionario.
Sobre la implementación, señaló que “los jurados que se designen, que son legos, no tienen en ninguna instancia contacto con el procedimiento escrito. No saben nada de lo que ha ocurrido en la instrucción, entonces llegan al juicio neutros para valorar los testimonios que se ofrecen en forma directa”.
Araujo contó que en la provincia de Buenos Aires, el proceso en la primera etapa es prácticamente escrito: “Si bien se lo ha querido dotar de cierta informalidad, las actuaciones por escrito son intensas, y recién en la última etapa del proceso penal se da la parte de la oralidad, pero es imposible que se llegue virgen con relación a las actuaciones producidas durante la instrucción”.
Sobre las funciones del jurado, detalló que “varía según la modalidad que se le imprima a cada proyecto en particular. Lo nuclear del juicio por jurado es que el jurado tome conocimiento por primera vez en forma directa mediante la inmediación con el medio de prueba al momento de producirse esa prueba”.
“La idea –añadió- es que los jueces por jurado que se designen decidan la culpabilidad o la inocencia de la persona que está sometida a proceso en función de lo que se produzca en el debate”.
Sobre la conformación, explicó que las modalidades que hay, incluso en el proyecto de la Provincia, es la composición de doce jurados más seis suplentes que también presencian el debate, porque en el caso de que tengan que suplantar no puede volverse atrás con los medios de prueba ya producidos.
Aclaró el defensor que “la decisión de la resolución que se tome -el jurado-es sobre culpabilidad o no culpabilidad. La determinación de la pena la hace el juez”.
Cabe consignar que la conformación de esta modalidad se aplicaría para los considerados delitos graves. Están contemplados específicamente para los delitos de homicidio, homicidio agravado, abuso sexual seguido de muerte, casos de secuestros extorsivos seguidos de muerte. Es decir que toda la gama de delitos que va a llegar al juicio por jurado son especialmente graves.
En la Provincia está proyectado que integre también el jurado un juez del tribunal, que va a ser el que presida el jurado y quien esté a cargo de la determinación de la pena.
Araujo señaló que la idea es novedosa y como es lógico genera reparos en algunos sectores.
“Ante una situación nueva siempre le produce una sensación de cuidado y hasta cierta resistencia. Sin embargo creo que el juicio por jurados va a cumplir efectivamente estas dos circunstancias, es decir, revincular la Justicia con la comunidad, mejorar el consecuencia la imagen que se tiene, y a su vez dotar de mayor transparencia a las resoluciones judiciales”.
“Estoy de acuerdo con la implementación del juicio por jurado –enfatizó- a pesar que sé que no va a resolver todos los problemas, no todas las causas van a llegar a resolverse por este mecanismo, que históricamente ha sido cuestionado porque es costoso y exige determinada organización para que pueda llevarse a cabo”.
A propósito de su puesta en práctica teniendo en cuenta las falencias que en la actualidad el propio sistema evidencia, el doctor señaló que “la valoración de la actividad de la Justicia, su revinculación con la comunidad y dotar de transparencia a las resoluciones judiciales son fines más que loables como para hacer el esfuerzo económico y poder dotar los recursos necesarios para llevarlo adelante”.
Araujo insistió en que le “parecería muy bueno que se pueda implementar en la provincia porque ahí se vería realmente un interés de la comunidad en analizar y juzgar a las personas que son funcionarios públicos, que están denunciadas por hechos de corrupción o mala administración”.
Sobre la selección de los integrantes del jurado, explicó que se hace a través de los padrones electorales en función de una franja que tiene que ver con la edad mínima y máxima de los que pueden participar, con la capacitación formal. Por lo general se exige que tengan el secundario completo.
Que el vecino juzgue
Uno de los interrogantes que a priori se plantea es si cualquier vecino puede resolver la suerte de un juicio y la responsabilidad penal de quien está sentado en el banquillo de los acusados, aunque muchos coinciden en que buena parte de lo que se debate en una audiencia y lo que resta por dilucidar deviene del sentido común.
“Una de las preocupaciones que hay es cómo un miembro común de la sociedad va a determinar la culpabilidad o inocencia de una persona en función de parámetros jurídicos. En este tipo de juicios por jurados se suele implementar a través de ciertas directivas que tiene que ver con aquello que se pretende probar y que las da el juez”, añadió el funcionario.
Por otro lado Araujo añadió que la idea por una cuestión de celeridad y continuidad, es que el proceso se realice en una sola jornada y lo que se pretende es que los miembros del jurado no estén contaminados por informaciones que no han sido volcadas formalmente en el proceso. Por eso, durante lo que dure el juicio, van a tener que mantenerse aislados hasta que haya una resolución.
Retomando sobre los reparos que fuera y dentro del sistema judicial depara la iniciativa, Araujo indicó que “el rechazo general es temor hacia lo nuevo. Lo sufrimos con relación a la implementación del Código de Procedimiento Penal del ’98 donde hubo mucha resistencia a los cambios porque se iba a trabajar de manera distinta. El gran desafío es sortear esos miedos a los cambios”.
“Lo que ocurre también es que la fuerza del trabajo conservador que se tiene por muchos años primero genera un rechazo, y cuando eso no se puede sostener, lo que se trata es de dotar de mecanismos viejos a los nuevos procedimientos, con lo cual empalidecen los cambios”, cerró.
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