Avanza el proyecto Koinonía en función del trabajo en red de las instituciones
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El padre Fabián Gerez, que actualmente es párroco en San Cayetano, manifestó que “el proyecto ha crecido” y que “se han incorporado nuevos voluntarios y dos empresas muy importantes del medio nos han ofrecido su colaboración, una es Empresar y la otra es Globant. Se busca fundamentalmente ser un servicio a las instituciones para que tengan herramientas para comunicarse y hacer más eficiente sus tareas”.
“En este momento el proyecto tiene distintos módulos, algunos que están más adelantados en su desarrollo y otros que están en la primera etapa de su gestación. El módulo que más se ha desarrollado es uno que se pensó para Cáritas en principio pero que puede aplicarse a otras instituciones, que se llama módulo de alimentos, o beneficiarios que busca una asignación eficiente de los recursos de alimentos a las familias”, detalló.
Y añadió que “habitualmente las familias que asistimos desde Cáritas son muchas y una de las dificultades que encontramos es que se superponen los servicios. Con frecuencia varias instituciones asistimos a la misma familia. Este módulo permite, entre otras cosas, no superponer la asistencia ya establece un ranking de acuerdo a las prioridades porque todas las familias tienen necesidades pero no es la misma necesidad por ejemplo cuando tienen niños o donde hay enfermedades o ancianos”.
Trabajo en red
“En una población muy grande esta herramienta es realmente muy valiosa, también para colaborar con otras instituciones y no superponer acciones. Por otro lado hay otra de las herramientas que permite compartir quiénes son las instituciones que están acompañando a personas y familias, de tal forma de poder trabajar juntos. En el fondo de este proyecto está la idea de la comunión, del trabajo en red, de que nadie puede solucionar los problemas solos, de que entre las instituciones necesitamos trabajar juntos y acompañarnos”, señaló.
A su vez, recordó que “además de las dos empresas y Cáritas participan del proyecto la Universidad Nacional del Centro y la Mesa Solidaria. De hecho una de las herramientas que está en desarrollo busca responder a la metodología de trabajo de la Mesa Solidaria de tal manera que se pueda seguir a través de proyectos las distintas necesidades que se van planteando”.
“Ciertamente es un proyecto que está en desarrollo y que es complejo pero estamos muy contentos porque los avances con el aporte de profesionales, de empresas, de docentes, de alumnos, de voluntarios de distintas instituciones sigue creciendo y a pasos muy importantes”, valoró el padre Fabián Gerez.
La herramienta está pensada para que tenga aplicación en los tres sectores en los cuales se distingue la sociedad: el Estado, la empresa y las ONGs, específicamente para aquellas instituciones que “trabajan al servicio de la asistencia, de las necesidades básicas insatisfechas y de la promoción humana, es decir, de la creación de las condiciones favorables para el desarrollo de las personas”, especificó.
Y adelantó que “otro servicio más que queremos poder implementar al corto plazo es el de portales web para las instituciones para que puedan compartir la información”.
Asimismo, indicó que “esperamos en el corto plazo poder implementar uno o dos módulos y empezar a ofrecer el servicio a algunas instituciones de la comunidad”.
De hecho, aseguró que “tenemos pedidos de Azul para un servicio de listado único de beneficiarios. Hay varias instituciones que nos han pedido ese servicio y nos enorgullece que se valore lo que estamos haciendo”. u
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“Somos analfabetos afectivos”,
aseguró el padre Fabián Gerez
El padre Gerez invitó a la comunidad a participar de un proyecto que están desarrollando en la parroquia San Cayetano para matrimonios.
Se trata de encuentros que forman parte de una institución católica que se llama Encuentro Matrimonial Mundial “que surgió como respuesta de un sacerdote que veía las dificultades de los chicos, sobre todo en el colegio en cuanto a sus vínculos. El observó que aquellos chicos cuyos papás no tenían una buena comunicación presentaban problemas de conducta muy serios”.
“Es una experiencia muy enriquecedora para aprender a comunicarse sobre todo en esa dimensión en la que habitualmente no hemos sido educados que es la dimensión afectiva”, consideró el párroco.
“A nivel intelectual en general y de la voluntad, las personas tenemos claras las ideas y las cosas que queremos, pero a nivel de nuestros sentimientos y afectos suelo decir que somos bastante analfabetos”, sostuvo.
Y agregó que “somos analfabetos afectivos, nos cuesta identificar lo que sentimos y comunicar los sentimientos, por eso es muy enriquecedora esta propuesta”.
“La crisis de la familia y de los matrimonios hoy es muy importante, ronda el 70 por ciento los matrimonio de la sociedad que están con dificultades importantes”, puntualizó.
“Se registra un grado alto de insatisfacción en la vida matrimonial, que uno lo escucha con la queja. En el fondo generalmente hay una comunicación muy deficiente en la dimensión afectiva, esta propuesta está abierta a matrimonios no solamente católicos sino también cristianos y de otras religiones”, aseguró. u
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