Avanzan en un proyecto para la radicación de industrias alimenticias en la zona del Viejo Molino
El Concejo Deliberante aprobó recientemente un proyecto por medio del cual se apuntará a la radicación de industrias alimenticias en la zona del Viejo Molino, en inmediaciones del arroyo Langueyú. El proyecto, que surgió del Poder Eejecutivo y fue manejado en primera instancia por las Secretarías de Obras Públicas y de Desarrollo Local, fue aprobado en el Concejo por 19 de los 20 ediles.
Está previsto que entre en vigencia en un mes, luego de que el Ejecutivo promulgue la ordenanza respectiva.
Según se contempló, la Zona Industrial Alimenticia será una superficie en donde podrán radicarse firmas de esa actividad, que por sus características sean poco contaminantes y requieran de un ambiente poco contaminado. Por tal razón, no es conveniente que se radiquen en el Parque Industrial, que hasta ahora era el único lugar donde estaba permitido instalar este tipo de emprendimientos de acuerdo al Plan de Desarrollo Territorial de Tandil.
-¿El hecho de que esta Zona Industrial Alimenticia esté cerca del arroyo Langueyú tiene ventajas?
-El arroyo Langueyú le da dos características a esta zona: por un lado, con sus esporádicos desbordes ha hecho que el lugar no se haya desarrollado urbanísticamente, entonces eso permite la instalación de industrias. De cualquier manera, la zona no es exclusiva para el uso industrial alimenticio sino que también está permitido el uso residencial, no es un recinto cerrado como el parque industrial, sino que es una zona que va a permitir la industria alimenticia y también se van a poder hacer emprendimientos urbanísticos. Tranquilamente pueden convivir las dos actividades con los recaudos y controles que habrá que tomar para evitar la contaminación de este arroyo. Por ejemplo, aquellas industrias que vayan a tener algún tipo de efluente, deberán estar debidamente tratados antes de ser vertidos.
-Una vez que el proyecto entre en vigencia ¿cuáles son los pasos a seguir para que se ponga en funcionamiento?
-No hay una intervención directa del Estado comprando tierras, lo que hace el Estado es autorizar la instalación de industrias alimenticias en esa zona. Las tierras hoy están en manos de propietarios privados.
-¿Cómo se eligió esta zona?
-Por varias razones, una es la presencia del arroyo Langueyú como un cauce natural donde se puedan volcar efluentes tratados. La otra es que tiene poco desarrollo urbanístico, la tercera es que ya hay industrias alimenticias radicadas en esa zona, y la cuarta precisamente porque hay una gran cantidad de propietarios.
Si esta zona industrial alimenticia se hubiera establecido en una zona rural, que era otra alternativa, del otro lado de la ruta 30, hubiéramos tenido el problema de que el propietario hubiera sido uno solo. En esta zona hay más de 40 propietarios, y esto nos asegura que cuando llegue el momento que una industria quiera instalarse ahí, va a tener 40 propietarios que alguno venderá, otro no, y el mercado irá fijando los precios. Pero hay más posibilidades de que esto se realice de manera transparente, con un valor razonable, distinto de lo que sería si el propietario fuera uno solo.
Hay que pensar que industrias alimenticias incluye las conservas, dulces, productos regionales, que son característicos de Tandil, y estas pequeñas industrias no tenían posibilidad de instalarse en ningún otro lado porque no está previsto en el Plan de Desarrollo Territorial de Tandil un lugar para esto.
A la mayoría de los concejales que tratamos este tema nos pareció muy importante porque Tandil es una ciudad que tiene muy buen nombre ganado en lo que es a productos alimenticios, y por otro lado Tandil exporta muchas materias primas a otras ciudades o incluso al extranjero, como carne, leche, cereales y algunas frutas berries.
Esto, si nosotros lo podemos incentivar, genera un valor agregado que queda dentro de la ciudad y por otro lado, muchas más fuentes de trabajo para Tandil.
Por ejemplo, el tema lácteos, en Tandil solamente se industrializa el 10 por ciento de la leche que produce. Hay un estudio realizado que demuestra que si en Tandil se industrializara toda la leche que se produce se generarían de manera directa 500 puestos de trabajo. Obviamente que eso es imposible que ocurra, pero si lográramos industrializar una parte sería importante.
-¿Cuáles son las expectativas que tienen respecto a este nuevo proyecto?
-Yo creo que no debemos pensar que esto va a producir una revolución en los próximos dos o tres años. Lo que tiene de novedoso es que es una planificación desde el Estado pensando en los próximos 30 o 40 años. Los argentinos no estamos acostumbrados a planificar a largo plazo, en general siempre estamos improvisando sobre la marcha. Probablemente dentro de 30 años alguien va a decir: qué bueno que en cierto momento los tandilenses se dieron cuenta de hacer esta zona.
Esperemos que dentro de 30 o 40 años haya un gran desarrollo de esa zona en el tema industrias, pero es una cuestión que hay que darle tiempo. Vamos a tener una ciudad grande, pujante y para eso hay que adelantarse a los acontecimientos e ir previendo hacia dónde va ir ese crecimiento. Yo creo que ésta es una decisión estratégica importante para que las generaciones futuras tengan dónde instalar sus industrias sin afectar al resto de la ciudad.*
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