Ayer hubo dos asaltos en la zona de la 226, a un transporte y una estación de servicios
La jornada sabatina estuvo marcada por la inseguridad, con una seguidilla de tres hechos de diversa consideración. El primero fue un asalto, que tuvo lugar en la Ruta Nacional 226, cerca del acceso a la Base Aérea. Al mediodía, dos hombres amenazaron al playero de la estación de servicio ubicada en colectora Pugliese y Malvinas, se llevaron 2 mil pesos en efectivo y huyeron en un auto. Antes, delincuentes rompieron dos puertas del restaurante Vieja Cantera, situado al pie del Calvario, y se alzaron con aparatos de electrónica.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailA cara descubierta
El asalto a la estación de servicio Petrotandil, ubicada en Malvinas 1332, tuvo como víctima al playero Juan Marcelo Pogorzelski, quien radicó la denuncia en la Seccional Primera.
De acuerdo a los datos brindados por fuentes confiables, el atraco se produjo al mediodía, en el sector destinado a la atención de camiones. Dos hombres, con sus rostros descubiertos, de unos 40 y 20 años de edad, sorprendieron desde atrás al playero y simularon tener un arma.
Luego de reducir al empleado, lo arrastraron al interior de la cabina, donde está ubicado el sector de facturación. Con la situación controlada, le robaron 2 mil pesos en efectivo de la recaudación, del interior de la billetera del trabajador.
¿Cómplices o rehenes?
Una vez que cumplieron su cometido, los dos asaltantes abordaron un Renault 12 que se encontraba cargando combustible en la playa destinada a los vehículos livianos.
En el automóvil viajaban un hombre y un chico ?que aparentaba ser menor de edad-. Por los datos aportados por Pogorzelski, la primera hipótesis que se barajó sostenía que el hecho había culminado con la toma de rehenes ?el conductor del vehículo y el joven- durante la fuga.
Con el correr de las horas, la policía se inclinó por la teoría de que los dos ocupantes del Renault serían cómplices, ya que no se radicó denuncia alguna por la desaparición de estas dos personas ni hubo noticias acerca de los presuntos rehenes.
En relación al automóvil, el playero indicó que era gris, los tres números de la patente eran 017 y tenía colocado un cartel en papel que anunciaba ?vendo modelo 91?.
Hasta anoche, la policía intentaba dar con los autores del asalto y había alertado a todas las dependencias.
A mano armada y
con gran despliegue
Entre los últimos minutos del sábado y los primeros de ayer, el chofer de la empresa de correo Andreani, Guillermo Pablo Miranda, fue sorprendido por un grupo comando en la Ruta Nacional 226, a la altura del acceso a la Base Aérea.
El conductor, oriundo de Mar del Plata, estaba realizando el recorrido entre la localidad balnearia y Azul, a bordo de una camioneta Renault Kangoo, patente HAD 944, de la firma de correo.
De acuerdo a sus testimonios, cerca de las 23.30 cruzó el acceso a la Base Aérea y se disponía a subir la loma a una velocidad reducida, detrás de un micro de larga distancia de la empresa El Rápido.
En ese instante, observó un vehículo estacionado en la banquina, sobre la misma mano por la que él circulaba. Una vez que lo pasó, el automóvil arrancó, se colocó a la par de la Kangoo y un hombre sacó un revólver por la ventanilla, obligándolo a detener su marcha.
Inmediatamente, bajó otro asaltante del auto, lo apuntó con un arma y le pidió los teléfonos celulares. El chofer entregó su móvil personal y otro de la empresa.
Mientras lo amenazaban, Guillermo Miranda detectó que un segundo móvil se había detenido detrás de la camioneta del correo. Otra vez en movimiento, la caravana tomó el camino al cerro de La Virgen y se detuvo tras atravesar un puente.
En ese lugar, uno de los hombres le pidió al chofer de Andreani la documentación, al tiempo que continuó vigilándolo. Durante los quince minutos que duró la odisea, la víctima escuchó ruidos sobre el techo de utilitario.
Aparentemente, el grupo comando estacionó su segundo vehículo detrás de la unidad del correo. Sus ocupantes subieron al techo, cortaron la chapa y trasbordaron los paquetes que integraban la correspondencia. Cumplido su cometido, le exigieron que permaneciera en el lugar.
Media hora más tarde, Miranda tomó coraje, se dirigió a Tandil y radicó la denuncia en la comisaría Segunda.
Allí comprobaron que la camioneta tenía abierto el techo. El corte, en forma de U, era similar al producido por un abrelatas, por lo que se estima que utilizaron una herramienta especial.
Posteriormente, la policía encontró cinco bultos que transportaba la víctima en el camino al Cerro de la Virgen.
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