Betty Lucero disfruta de la pintura y su taller
Su taller se despliega en un amplio espacio detrás de su casa, donde varios cuadros cuelgan de las paredes y atraen a quien pasa e invitan a observar.
Diferentes áreas están cubiertas de pinceles, óleos y materiales plásticos que dan al lugar un aspecto cálido e interesante para conocer.
-¿Qué te llevó a pintar?
-Creo que toda la vida me gustó dibujar. Primero empecé con lápiz, con carbonilla. Yo fui maestra en una escuela rural y allí pintaba a los chicos. Primero fue eso. Siempre fui autodidacta.
Después me fui a vivir a Mar del Plata y fui alumna de Juan Larrea. Hasta ese momento trabajaba en lo figurativo.
También tomé lecciones con Italo Grassi, que es un gran muralista. A partir de que empecé con Juan, derivé a la abstracción.
-¿Cómo pasaste de la carbonilla al color?
-Primero le tenía un poco de miedo al color, hasta que empecé con óleos y me encantó.
En este momento estoy haciendo acrílicos, pero la sensualidad que tiene el óleo no está en el acrílico. Es bueno pintar con acrílico y el último toque darlo con óleo.
En este momento también estoy trabajando mucho con textura y para eso uso enduido, fibrones, lapiceras. La textura y el color son fundamentales. Hay un montón de materiales para usar, que quiero explotar. He trabajado hasta con hojas, raíces de platas, arena, cartón corrugado. Estoy interesada en las texturas.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailTemas y pasiones
-¿Hay temas específicos en tu trabajo?
-De alguna manera busco que el color y la luz empiecen a dialogar. No me gusta contar, porque para eso escribo. Yo pinto desde la emoción y dejo que los otros interpreten. Cada uno ve algo distinto.
-¿Qué lugar ocupa la pintura en tu vida?
-Para mí es una necesidad. Toda la vida me gustó.
-¿Has salido del taller a mostrar su trabajo?
-No… aunque presenté dos años en el Salón de Arte Sacro, donde aceptaron dos de mis trabajos que se llaman ?Resurrección? y ?Vía crucis?. Es lindo el reconocimiento de la gente que sabe.
Inspiración y trabajo
-La abstracción te permite pasar por otros lugares…
-Sí, absolutamente. Creo que tiene que ver con eso. Además, me acostumbré a trabajar con jazz, que es la música que necesito para pintar y me parece que se vincula con esto de la improvisación. Lanzo una línea, pongo una mancha y lo hago con la música, que me va llevando. Tengo un compilado que usa Woody Allen para las películas que ¡me encanta! Necesito eso, para mí es un estímulo. Siempre produzco con música.
-¿Cómo comienza un trabajo?
-Algunos días antes ya estoy pensando qué quiero hacer y cuando trazo las primeras líneas de dibujo, empiezo a armonizar. Siempre lanzo líneas rectas y curvas… La base es el dibujo, aunque después pareciera que no está.
-¿Qué te imaginás haciendo en un futuro?
-En este momento estoy viviendo el hoy, disfrutando mucho. Yo creo que desde que me jubilé estoy haciendo las cosas que más me gustan. A los 60 empecé a escribir y he trabajado muchísimo. La escritura y la pintura me completan, las necesito a las dos.
-¿Querés seguir estudiando?
-Sí, ahora quiero aprender más técnicas, estar con un maestro. Hace poco estuvo Jorge Rossano en el Museo de Bellas Artes y realmente fue una muestra que me impactó, excelente. Estamos tratando de que se reúnan algunas personas para que él pueda venir a darnos un taller. Me gustaría que la gente se anote. Sólo tienen que llamar al museo y una vez por mes podríamos tener la posibilidad de recibir clases de él, que lo que hace es muy bueno. Siempre se sigue aprendiendo, y así me veo de acá en más, espero que se concrete.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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