Bien nuestro

El pasado miércoles se celebró el Día del Patrimonio Cultural a nivel nacional. Por esta razón, a partir de la iniciativa de la profesora Magdalena Conti, se realizó una serie de jornadas dedicadas a este tema.
Hubo charlas con responsables del Concejo Deliberante y de la Comisión de Turismo; recorridas por el barrio de la Estación, visitas al Museo del Fuerte Independencia, al Mumbat y otros espacios relevantes de Tandil.
Para conocer algunos detalles de esta iniciativa y profundizar algo más en el concepto de patrimonio público, cultural e histórico, La Vidriera dialogó con Magdalena Conti.

De qué hablamos cuando hablamos de patrimonio
Una aproximación al concepto de patrimonio cultural  refiere a un legado que se transmite de generación en generación de manera variable, que incluye una serie de acciones e interpretaciones de los sujetos, que parten del presente hacia el pasado.
Cuando nos referimos al patrimonio, hablamos tanto de lo arquitectónico como de aquellas manifestaciones culturales, en sus aspectos materiales y simbólicos que dan cuenta de los diferentes modos de actuar, pensar y sentir de los diversos sectores sociales que conforman nuestra comunidad.
El patrimonio cultural y natural debe ser garantizado a través de una apropiación democrática y colectiva. Para que esto pueda redundar en un beneficio común, es necesario tomar conciencia sobre la importancia de  su preservación entendiendo que nuestro acervo contribuye a construir nuestras identidades locales. Cuidar y difundir nuestro patrimonio forma parte de los derechos y deberes culturales, y hacen a la construcción de ciudadanías responsables.
En tal sentido, Tandil parece estar haciendo punta en el contexto de la provincia de Buenos Aires sobre algunos aspectos importantes en este desafío de preservar el patrimonio cultural.

Ver para tener

La coordinación del patrimonio tandilense comienza en febrero de este año, al menos de manera formal. Porque en realidad, la idea y el trabajo propiamente dicho empezó en febrero de 2004. De allí hasta hace algunos meses, Magdalena Conti ha estado recorriendo la ciudad, en busca de aquello que está, pero muchas veces no vemos.
Y esto no es otra cosa que ?inventariar? el patrimonio cultural de la ciudad.
Conti explica que ?Tandil está dividido en 14 zonas, y cada una de esas zonas incluye varios barrios. Entonces fue necesario recorrer cada una de estas zonas a los efectos de identificar este patrimonio nuestro, desde el mas monumental que puede encontrarse en la zona XII, que es el centro (como por ejemplo el Palacio Municipal) hasta la zona VI o VII, que es la zona de Villa Laza?.
A manera de ejemplo, de este último caso, Magdalena Conti puntualiza la zona de los barrios Obrero, Monoblok, Atepam, con un diseño similar a lo que puede ser Parque Chas, en Buenos Aires, con sus calles curvas y un damero casi laberíntico, donde aquel que no es del barrio puede llegar a perderse entre sus pasajes.
 ?Se trata de descubrir estos detalles ?continúa ejemplificando Conti-, como la Plaza Eva Perón y sus escalones de piedra, un material característico de la ciudad. O ver, por ejemplo, que la casa que está al lado del Club La Movediza está construida en piedra?.
Paralelamente a recorrer la zona, también se debe realizar una búsqueda de la información existente. Para esto es fundamental el trabajo de los historiadores. Y Tandil los tiene, y de los buenos. Conti cita a Hugo Nario, Daniel Pérez, Néstor Dipaola, Antonio Ferrer y a una joven como a Karina Carreño autora de una investigación sobre la prostitución en Tandil entre 1870 y 1910, que diera lugar al libro ?Noches alegres, muchachas tristes?, ganador del concurso Autores Tandilenses en la edición 2005.

 

De Francia a Tandil
Uno de estos trabajos de relevamiento se realizó sobre la Plaza Independencia. La iniciativa surgió a raíz de la intención de la Asociación de Protección del Patrimonio Metalúrgico, con sede en Francia, que en 2004 comenzó a buscar en todas las ciudades del mundo ornamentos y adornos para espacios públicos fabricados en ese país.
?Aquí en Tandil ?señala Conti- este mobiliario lo encontramos principalmente en la Plaza Independencia. Yo había estado realizando una tarea similar para el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Y cuando llegué a Tandil me encontré con un interesante trabajo fotográfico realizado por Susana Nielsen y otro del hermano Adelsio Del Fabro. Con este material comenzamos los contactos con Francia, inventariamos el material y la presidenta de la Asociación viajó a Tandil y firmó un convenio con la Municipalidad. Hoy nuestra ciudad figura en ese relevamiento a nivel internacional?.
El trabajo no sólo incluyó el inventariado, sino también el estado de las piezas. Por ejemplo, la estatua de Los Luchadores que a través de las distintas limpiezas para quitarles los grafittis, ?puede ser que haya perdido su primera pintura de protección. Esto deviene en un proceso de oxidación que atenta contra la obra?, alerta Conti (ver La plaza, un…).

Conocer para proteger
Para Magdalena Conti, la importancia de inventariar nuestro patrimonio cultural radica en que es una manera más de protegerlo. ?Debemos saber bien qué tenemos para poder protegerlo. Además, esto nos permite dar a conocer nuestras riquezas, por ejemplo, subiéndolo a la web. De esta manera, la gente lo hace suyo. Es muy bueno que el ciudadano conozca sobre sus esculturas y su simbología. Por ejemplo, que las estatuas que estaban ubicadas en el frente de la Escuela 1 (una niña y un niño ?este último se lo robaron-) hay que verlas desde los cuatro ángulos, por eso no están ubicadas sobre una pared. Hay que abordarla en 360 grados. De eso hay que concientizar a la gente, para que lo aprecie mejor, para que lo disfrute. Entonces, ante cualquier atentado, va a levantar el teléfono y llamar a la policía. Porque están estropeando algo suyo?.

 

La cultura bien viva
Otro de los proyectos en los que se encuentra trabajando la coordinadora del Patrimonio Cultural de Tandil tiene como escenario el Cementerio Municipal, que este año, justamente, está cumpliendo un siglo.
Vale recordar que el primer cementerio municipal de Tandil estaba enclavado al pie del Parque Independencia, abarcando parte de lo que hoy es la Plaza Moreno.
Relata Magdalena Conti que en la actualidad, las ordenanzas de Tandil protegen como patrimonio histórico solamente seis bóvedas.
?Teniendo en cuenta el gran valor histórico, arquitectónico y artístico que posee nuestro cementerio, comenzamos a trabajar en un proceso de relevamiento. Hoy, esta protección incluye 113 bóvedas más. Dentro de este contexto se presenta el proyecto ?Sendas por la ciudad del silencio?, que trata de recuperar este patrimonio artístico, con un circuito cultural para que la gente pueda comenzar a visitar el cementerio y verlo desde otra perspectiva?.
Paralelamente comenzaron las gestiones para declararlo cementerio patrimonial que no es lo mismo que cementerio protegido patrimonialmente.
Así lo explica Conti: ?La declaratoria de cementerio patrimonial significa que es un espacio cultural a cielo abierto; un conjunto de bóvedas que conforman un espacio de valor histórico y cultural de la ciudad, de toda la sociedad. Tenemos la primera declaratoria de argentina de cementerio patrimonial tanto del sector conocido como católico como el no católico (al que antes se lo conocía como ?disidente?)?.
Vale recordar que una de las bóvedas más emblemáticas enclavadas en la necrópolis local es la de la familia Chapar, víctima de aquella noche de locura y masacre provocada por Tata Dios y sus secuaces. ?Pero también tenemos una bóveda de art noveau que ni siquiera hay en Buenos Aires. A propósito de Capital, el Cementerio de la Recoleta es un sitio cultural ampliamente conocido, donde se realizan visitas guiadas, sin embargo no está declarado como cementerio patrimonial. En Argentina, el único que cuenta con ese rango legal es el de Tandil?.
La pregunta es para qué sirven estas declaratorias. Y la respuesta de Conti es sencilla: ?cuando un lugar, una obra, se declara patrimonio cultural, habla de que ese lugar es importante para la ciudad, no para una persona o para un intendente, como puede ser en este caso del doctor Miguel Lunghi, sino para toda una ciudad. Y para siempre?.
?Por eso ?agrega- con esta declaración legal, podemos ir a buscar un subsidio a nivel provincial, nacional o internacional. Porque existe una figura legal que avala que esto que estoy queriendo proteger es importante para toda una ciudad. Si no está protegido, no puedo pedir un subsidio importante?. (Ver Las sendas…)

 

Arqueología industrial
Otras de las novedades que aporta Magdalena Conti es que Tandil cuenta con una primera declaración de ?arqueología industrial?
Se llama de esta manera a aquellos objetos o maquinarias que alguna vez formaron parte de una industria característica de un lugar y que por el paso del tiempo y el avance de la tecnología, quedaron en desuso. Y quedaron, precisamente, en el lugar donde alguna vez funcionaron.
Uno de los grandes capítulos de la historia productiva, industrial y laboral de Tandil está compuesto por las canteras.
En otras épocas, la piedra se explotaba a mano, de manera casi artesanal y con muy poca maquinaria, como podía ser una cinta transportadora o un silo.
Hoy, en algunas canteras, esos objetos han quedado en el lugar, como testigos de una historia rica en esfuerzos. Y es necesario protegerlos, cuidarlos, dejarlos en ese lugar, el suyo,  pero a resguardo
La ciudad ha declarado como patrimonio arqueológico industrial a la casa de piedra ubicada en la cantera El Trincante (casa precisamente construida por el abuelo de Magdalena Conti), junto al silo y a la cinta transportadora.
Y en esta iniciativa, también somos el primer municipio de la provincia de Buenos Aires en contar con protección para la arqueología industrial. Asimismo, esta declaración fue revalidada por las autoridades de Abruzzo, Italia, ya que esas maquinarias son originarias de esa región.
Para Conti, estas tareas no demandan tanto dinero, ?sino trabajo, investigación, relevamiento, confección de carpetas y gestiones. Hay que tener muchas ganas de trabajar y de gestionar. Y es reconfortante ver cómo la gente comienza a involucrarse. El otro día, cuando hicimos la recorrida por la zona de la Estación, la iniciamos en la Parroquia Santa Ana. Se acercaron vecinos a decirnos que tenían fotografías, documentos. Por supuesto que los aceptamos. Y lo hacemos con responsabilidad, porque lo que nos están entregando es un tesoro, una pequeña o gran riqueza. De esta manera, estamos constituyendo un entramado social, en el que autoridades y vecinos se unen para preservar sus bienes, su patrimonio, aquellos lugares que por cuestiones culturales, barriales, les son propios?.


La Plaza, un lugar para el arte

Las estatuas de la Plaza Independencia fueron traídas a nuestra ciudad gracias al refinado gusto de un mecenas de nuestra ciudad como lo fuel intendente Antonio Santamarina Alduncin en ocasión de la remodelación y ampliación de la Plaza Principal e inauguración del nuevo edificio de la Escuela 1.
Este mobiliario urbano y ornamental del siglo XIX, de procedencia francesa en Tandil es producto de un diseño que conjuga el arte y la industria que se fortalece en el siglo XIX y adquiere identidad durante el siglo XX. 
En plena expansión, durante el siglo XIX, América latina hace un llamado a los arquitectos y paisajistas franceses para desarrollar y ornamentar sus metrópolis.
Traerán con ellos el estilo de una época, su poderosa atracción por el neo clasicismo y la profusión de objetos ornamentales en fundición de hierro.
En muchas metrópolis latinoamericanas encontramos fuentes y estatuas en fundición de hierro, fabricadas a partir de los mismos modelos en las fundiciones de arte francesas. Río de Janeiro, Caracas, Santiago, Valparaíso, Méjico, Buenos Aires y Tandil son algunas de las ciudades que cuentan con este tipo de obras de arte industrial.
Hacia 1830 se produce un encuentro entre arte e industria en Francia, en Champagne, más específicamente en los departamentos de Haute- Marne: Val D Osne, Durenne, Dommartin, entre otros. La fundición de arte francesa será de inmediato aclamada por los jurados de las exposiciones universales, como así también de un público de aficionados cada vez más numeroso.
De esta forma más de 200 escultores trabajarán con las fundiciones de arte francesas. Mathurin Moreau, Carpeaux, Carrier-Belleuse, Guimard y tantos otros. De esta profunda relación nacerán obras como el pórtico del Museo de Orsay, las entradas de subterráneos de Guimard. Algunas de ellas están catalogadas como monumentos históricos como los caballos alados del puente de Alejandro III en París o las 154 fundiciones de arte de Río de Janeiro.
En nuestra ciudad, están protegidas por la Ordenanza 6839/ 95 como Lugar y Edificio Municipal la Plaza Independencia incluidos pirámide, columnas antiguas de alumbrado, kiosco de la Banda de Música, bancos, estatuas, macetones, fuente, árboles y adoquinado de las calles que la rodean.


 

Las sendas del silencio

La Ordenanza Nro.1 del 24 de diciembre de 1935 regula el funcionamiento de los Cementerios de Tandil, aunque el Municipal funciona desde el siglo XIX. Las bóvedas más antiguas datan de 1879 y se encuentran en el sector central, el más antiguo del predio.
La construcción de las bóvedas y el loteo se realizó de manera espontánea, sin una planificación rígida, no habiendo registros de proyectos previos. En la mayoría de las zonas se mezclan las sepulturas de tierra y los subsuelos, como así también cada bóveda presenta su estilo propio.
Un Cementerio que se encuentra dentro el ejido de la ciudad, que posee la singularidad e encerrar otro cementerio en su interior , el denominado cementerio  de disidentes , un espacio destinado al enterramiento de aquellos que no profesaban la fe católica. En su mayoria son daneses y sus sepulturas están realizadas en granito, rodeadas perimetralmente por cercos de metal, como se acostumbraba a separar los predios de los daneses.
Más de 300 tumbas que  relatan la llegada de los daneses se ven matizadas por alguna tumba judía.
Este predio lindaba con el Cementerio Municipal, pero este fue creciendo y lo rodeó completamente. Es por eso que hoy podemos visitar un cementerio dentro de otro. En una ciudad donde el granito se ve en el adoquinado de las calles, en construcciones y en el cementerio, donde desde los muros perimetrales se ven como marco de un gran cuadro las sierras de Tandil, una ciudad rodeada por sierras, grises y cromáticamente complementadas por los cielos límpidos de nuestra ciudad, repiten esta estética en las bóvedas y obras escultóricas de nuestro cementerio.
Una ciudad que creció gracias a lo aportes de la inmigración mayoritariamente italiana, dinamarquesa, francesa, alemana en menor grado, pero que encontró un suelo fértil y un paisaje que les recordaba a sus ciudades de origen. Una historia de la ciudad que no se relacionó con la otra historia que  albergaba el cementerio.


Pequeñas riquezas atesoradas en el Archivo Histórico
El Archivo Histórico Municipal tiene 33 años de existencia y reúne material valiosísimo de la vida institucional, política y comunitaria.
Desde ordenanzas del Concejo Deliberante, hasta cartas de los jueces de Paz, otrora la autoridad máxima del pueblo.
Desde hace algún tiempo, se está realizando una tarea nada sencilla: recopilar, inventariar y ordenar todo el material en soporte de papel que se encontraba suelto, diseminado en distintas carpetas.
Una de las personas que tiene a cargo este proyecto es Andrea Liberal, quien orgullosa cuenta que estamos hablando de un total de poco más de 18 mil documentos: hojas sueltas, libros de defunciones o de nacimientos, cartas, etc.
Y este material no sólo tiene un valor histórico o cultural, también hay casos de gran valor monetario, como puede ser una carta de puño y letra de Domingo Faustino Sarmiento.
De allí la necesidad de llevar adelante esta tarea. Para que también, cuando un historiador requiera de documentación específica, se lo remita a la carpeta del día, mes y año correspondiente.
?En algún momento teníamos que hacer este trabajo ?remarca Magdalena Conti, quien también coordina estas tareas-. Hemos perdido material valioso. Por ejemplo, en los libros en los que se asentaba la actividad de las prostitutas de Tandil, hay hojas arrancadas o cortadas a tijeras, determinadas partes?.
El Archivo Histórico está ubicado en la planta baja de lo que era el Banco Hipotecario, un lugar que actualmente está protegido de cualquier tipo de contingencia que ponga el riesgo la documentación.
Por el momento, no se están promocionando las visitas, en virtud de que estas tareas de inventariado aún no han terminado. No obstante, el lugar recibe habitualmente la visita de contingente de escolares que quieren conocer parte de la historia de la ciudad.
Entre otras ?joyitas?, el Archivo Histórico reúne libros de bautismo de 1864 a 1888;  libro de defunciones, de 1876 a 1912; libro de matrimonios y muertes de 1864 a 1872 y toda la correspondencia de los jueces de Paz, de 1836 a 1911.
Uno de los libros que componen el Archivo es el de prostitutas. Esta documentación fue investigada por la profesora de Historia Karina Liliana Carreño y fue la base para su libro ?Noches alegres, muchachas tristes ? La prostitución legal en Tandil (1870-1910)?, obra que obtuvo el primer premio del concurso Autores Tandilenses en el año 2005.
El libro narra el fenómeno de la prostitución pública, como radiografía de una sociedad en un lugar y un tiempo determinado.


Cultura en la altura
En el marco de los 130 años de la Iglesia Matriz, se realizó una tarea de hidrolavado que permite verla totalmente remozada.
La ocasión sirvió para realizar un relevamiento de altura, en la pluma utilizada para dicho trabajo. De esta manera, se pudo ver con precisión detalles de la escultura de la Virgen. ?Es una escultura moderna, una Virgen muy joven, muy actual?, señala Conti, para agregar que ?estéticamente nos puede gustar o no, pero nuestra intención es que la gente la conozca. Sepa por qué es tan joven, qué quiso decir su autor, por qué mira el cielo, qué significa ese signo. Conocer nuestras obras de arte es una manera de dinamizar nuestro patrimonio. De volver a ver aquello que por cuestiones cotidianas, por el paso del tiempo o porque están descuidadas, no estamos viendo. No estamos hablando de grandes edificios ni de objetos de culto para especialistas, sino de estas pequeñas cosas que son emblemáticas para cada zona, como lo que decíamos hoy del barrio Atepam?.
Para Conti, el patrimonio cultural es ?una sumatoria de lo que se hizo y de lo que se está haciendo. Es una visión dinámica; no es congelar y guardar todo en una burbuja de cristal. Patrimonio es descubrir una casa de madera y chapa y preservarla, saber que habla de nuestra historia, de nuestra cultura, del esfuerzo de quien la hizo. Y también es poder apreciar y disfrutar del Palacio Municipal o de este paseo `Intendente Alfredo Martínez, con su fuente, sus palmeras, sus bancos, que le permite a la gente apreciar de un lugar tan emblemático como es la sede del poder. Tenemos que aprender a sumar las diferencias. Y para eso debemos trabajar y comenzar a pensar qué modelo de ciudad queremos. Este debate ya lo estamos dando en el tema canteras. Bueno, también nos tenemos que dar la oportunidad de trasladarlo a otros órdenes?.

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