Birchmeyer, el pilar de la Unión
A la derecha de la primera línea, Mar del Plata tiene el puesto resuelto. Desde 2008, cuando hizo sus primeras armas en el seleccionado, Walter Birchmeyer fue construyendo una actualidad que lo muestra como indiscutible en el puesto, con solidez en el scrum y presencia en todos esos aspectos del juego que lucen poco pero son indispensables. En los últimos años, Wally tuvo enfrente a varios de los mejores pilares del país, tanto en el Torneo del Interior como en el Argentino, y contra todos demostró estar a la altura de las circunstancias.
Formado en Lanús Rugby Club, y en Los Cardos desde 2002, año en el que se radicó con su familia en Tandil, fue creciendo en el puesto y es una pieza fundamental para los verdes y para el equipo que conduce Marcelo Chorny en el Campeonato Argentino.
Birchmeyer analizó lo que fue el debut del equipo ante Rosario, como visitante, con una derrota ajustada por 22-16: “Estuve muy nervioso en los días previos. Ya tengo un par de torneos argentinos encima, pero nunca me había pasado algo así. Yo creo que fue porque durante la semana mi familia y mis amigos me transmitieron la ansiedad por el partido, que iba a ser televisado e iba a tener mucha difusión. Pero ni bien empezó el partido se me fueron los nervios y jugué como siempre. En cuanto al equipo, cometimos muchos errores, tal vez por ser el debut. Les dimos muchos penales en zona de defensa y con un pateador como el que tiene Rosario (Mateo Escalante), lo pagás caro. Lo peor es que en los entrenamientos previos lo habíamos hablado mucho. Es preferible darles medio metro más cuando avanzan que cometer infracciones, pero bueno, cuando uno está ahí es otra cosa, ellos tenían mucho ritmo y a medida que nos desacomodábamos en defensa venían los errores y los penales.
-¿Podrían haberlo ganado?
-Creo que sí. En el desarrollo del partido fue clave la forma en que nos manejamos después del try de ellos. En ese momento pensaron que lo podían definir y se confiaron, y nosotros lo supimos llevar, no nos desesperamos, y el resultado estaba para cualquiera de los dos. Pero en el segundo tiempo jugamos mal, perdimos en line y el scrum, no tuvimos nunca la pelota. También nos complicó la lesión de Gastón Elvira, que había entrado por mí en el segundo tiempo. Ahí tuvo que jugar de pilar derecho Mendizábal, que es un tercera línea natural y aunque en Mar del Plata juega de primera, no tiene tanta solidez en el scrum.
-¿Analizaron el porqué de estas derrotas por pocos puntos contra los mejores seleccionados?
-Pasa por la cabeza principalmente. Es cierto que hay un tema de infraestructura que tienen las uniones que enfrentamos y que les dan mucha ventaja en la preparación. Pero es cierto que hay un tema mental. Todos entramos a la cancha a ganar, no importa el rival, aunque por dentro sabés que estás jugando contra los mejores equipos del país y por ahí te falta un poco más de decisión para ganarles. Son jugadores que los ves por televisión y después los tenés enfrente, y eso quieras o no te genera un respeto. Pero cuando estás ahí te das cuenta de que cometen errores como nosotros, que físicamente pueden tener algo más pero tampoco son tan superiores: Ahí te das cuenta que no estamos tan lejos.
-¿Ves mejor al seleccionado en estos último años?
-Yo estoy desde 2008, y siempre tuvimos una realidad muy irregular, subiendo y bajando de categoría todo el tiempo. Hacíamos un buen papel contra los mejores, pero descendíamos, y al año siguiente nos tocaban rivales muy inferiores. Lo bueno es que el año pasado mantuvimos el lugar en la Zona Campeonato, y ahora apuntamos a dar un paso más y estar entre los tres primeros del grupo para jugar por el título. Cuando yo empecé a entrenar con el seleccionado estaban a cargo Maldonado y Gilardi, y justo fue un recambio generacional, en el que los históricos dejaron de jugar. Al año siguiente cambiaron los entrenadores y la transición se sintió. Perdimos el primer partido con Sur y no pudimos ascender. En 2010, con Chorny logramos el ascenso y el año pasado nos mantuvimos, y estuvimos cerca de evitar el repechaje, porque perdimos por 6 puntos con Cuyo y por 1 con Tucumán.
-¿Qué cosas les inculcó Chorny en este proceso?
-Creo que el sistema actual de priorizar el armado del grupo es muy bueno para la confianza de los jugadores. Si no entrenás, no jugás, eso está claro y es bueno para el manejo del plantel. Por ahí hubo jugadores que se bajaron o que quedaron afuera por una cuestión del armado del equipo. Es difícil, pero el entrenador tiene que priorizar a veces a jugadores que puedan actuar en más de un puesto. Cuando eligen un tres cuartos, tiene que ser capaz de jugar por lo menos de centro y de wing, o de fullback y de apertura. Y en el caso de los forwards, lo mismo, porque necesitás entre los suplentes jugadores que puedan jugar en la segunda y en la tercera línea, o como en el caso de Mendizábal, que juega de ocho, de ala, de segunda línea y si es necesario de pilar. Pero creo que Chorny apunta a tener un grupo fuerte, y ahora se formó un plantel muy bueno, en el que hay muchos amigos. A nosotros, que viajamos, siempre nos reciben muy bien, nos invitan a comer a sus casas y durante el año, más allá de que somos rivales en los clubes, nos mantenernos conectados y tenemos una relación muy buena.
-¿Cuáles son tus virtudes como pilar?
-Mi fuerte es el scrum y la defensa, no soy un tipo que busca la pelota. Me encanta jugar así, me divierte más defender que atacar. Prefiero que la pelota la agarren otros y yo hacer el resto del trabajo. Yo soy un pilar un poco inventado, porque hasta que vine a Los Cardos era tercera línea. En 2004 debuté como primera línea en el plantel superior y fue un poco traumático. El entrenador del forwards era Bautista Segonds, y en la semana previa me dijo que me quería probar de pilar. Salí de titular en primera contra Sporting, nada menos, y fui un desastre. En el primer tiempo me sacaron. “Me parece que te apuré un poco”, me dijo Bautista después. Pero a partir de ahí me picó el bichito. Empecé a entrenar, a ver cómo se movían otros pilares y me compenetré con el puesto. Era otra época, porque yo pesaba 90 kilos y la mayoría de los rivales también. Ahora todos tienen de 100 kilos para arriba.
-¿Qué puede mejorar con la incorporación del PladAr en la Urmdp?
-Va a ser muy importante. Por ahí yo lo voy a ver un poco más de afuera, pero seguro que lo van a aprovechar mucho los chicos de 20 años que tienen potencial y que van a recibir un estímulo muy grande, porque se van a dedicar a entrenar y su única preocupación va a ser ésa. Siendo amateur le dedicás tiempo a otras cosas, como el estudio o el trabajo, pero si tenés un plan y un grupo de especialistas atrás, todo es diferente. A mí no me gusta ir al gimnasio, me aburro mucho, pero tal vez es diferente si recibís el incentivo permanente y sabés que vas a mejorar en todos los aspectos.
-¿Pensaste en jugar a otro nivel?
-Me hicieron ofertas para ir a jugar a España, pero nunca me llamó la atención. Cuando me consultaron ya tenía mi vida armada acá y no quería dejarla, pero reconozco que hubiera sido una linda experiencia de vida. Al rugby siempre me lo tomé como un hobby, nunca lo pensé como algo central en mi vida, aunque ahora, jugando a este nivel, a veces es inevitable. Tampoco me incentivó volver a Buenos Aires y jugar allá. En Belgrano están Sebastián Gastaldi, uno de mis mejores amigos, y Lucas Feldman, que fue el primero que me llevó a Los Cardos y me metió en el grupo, así que posibilidades tendría. Pero nunca me lo planteé en serio.
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