?Blonderos 2010? inaugura su muestra conjunta, el sábado, en el Mumbat
La artista Ana Inés Ferrarese, nació en Tandil un 22 de diciembre de 1975. De formación académica cuenta en su trayectoria con el desarrollo del ciclo primario y secundario en la Escuela Normal de Tandil. Se recibe de bachiller con orientación en letras. Estudia Profesorado y Licenciatura en Artes Plásticas en la UNLP, es especialista en docencia universitaria y magíster en arte latinoamericano por la Universidad Nacional de Cuyo.
Está radicada en Mendoza desde hace nueve años. Ejerce la docencia desde hace trece, principalmente en el nivel superior, aunque también realiza experiencias en los ámbitos no formales. Durante mucho tiempo viajó a La Plata, Villa Mercedes (San Luís), Mar del Plata y Tandil para dar clases, un asunto que considera medular al tiempo de pensar en su poética.
Ha participado en varios concursos y expresiones artísticas a nivel municipal, provincial y nacional. La pintura y el dibujo resultan ser un espacio de reflexión constante en su tarea, dentro y fuera de las instituciones.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu email-¿Qué definió tu acercamiento al mundo de las artes visuales?
-La curiosidad, el afán por crear mundos con los ojos y las manos. La felicidad de dibujar con música y la lectura. La necesidad de decir sin palabras, pues a veces eso no es lo propicio. El placer por generar una soledad siempre llena, exuberante, inmensa. La muestra El Pintor caminante de Carlos Alonso.
-¿Cómo evolucionó tu propuesta estético visual para devenir en el proyecto que exhibís en el Mumbat en esta oportunidad?
-La cuestión -en mi caso- está vinculada al desafío del trabajo con otros, algo que es importante desde que decidí irme a vivir lejos de la gente con la que comparto afinidades.
Además, de por sí, el paradigma del artista plástico solo en el taller es muy fuerte, nos hemos formado en ese arquetipo y -hasta no hace muchos años- esa era la imagen que particularmente proyectaban los medios, la literatura, etc. Obviamente que es una noción acomodaticia e incluso muy efectiva para muchos, también suele constituirse en una estrategia de marketing, que evidentemente no fue nuestra decisión en este caso, a pesar de que cada uno estuvo mucho tiempo solo en su ámbito de trabajo.
La otra situación nueva en mi rutina fue colocar la mirada en un objeto puntual: las blondas de papel. Sobre las imágenes que salieron, ojala que los otros encuentren cosas más interesantes que las yo misma pueda decir.
A nivel formal, creo que las blondas proponen un límite concreto y a la vez una complejidad enorme, riquísima. De hecho hay muchos artistas que las utilizaron.
En cuanto a mi rollo con las imágenes, creo que esta experiencia con los chicos y el material que manejamos, consolidó el collage como recurso expresivo. Paralelamente tengo una serie de trabajos en esta técnica aún sin colgar en ningún lado.
Otra cosa que creo que pasó es que el dibujo se corrió o se pictoralizó en general, aunque tampoco se pegó a lo drásticamente ?gráfico? por definición.
A nivel narrativo, la figuración que ofrecen las blondas es muy sugerente: me remiten a la intimidad de la piel, al comienzo y al fin de la vida. También a cierta arista grotesca que considero constitutiva en mí, y que termina entreverando la delicadeza, la carne, la pompa, lo obtuso, lo displicente?todo mezclado, no pensado como lo exige el verbo, de un modo lineal, inmóvil.
Paralelamente al proyecto Blonderos, terminé mi tesis de maestría sobre las ilustraciones que Carlos Alonso hizo para La Guerra al Malón del Comandante Manuel Prado y encaré la ilustración de un libro. Ambas apuestas vinculadas fuertemente al trabajo del productor de imágenes con otras formas y personas, que se constituyen por tanto aperturas de horizontes. Las tres cosas me hacen re pensar la tarea del laboratorio del taller en su proyección colectiva, múltiple, tanto en el sentido material, de los soportes, como en el humano, vale decir, de los actores involucrados en el caldo poético.
-¿Cuál es el concepto de obra y artista que compartimos a través de tu búsqueda?
-Si somos observadores y sinceros con nosotros mismos, ambos conceptos -el de arte y el de artista- mutan en cada uno de nosotros cada vez que engendramos una imagen o intentamos hablar de ella (que es un poco como hacerla otra vez).
En el caso del conjunto que colgamos en el Mumbat, creo que las reflexiones están fundamentalmente dirigidas hacia el lugar de los hacedores en un posible equipo de trabajo. También hacia los materiales y su manera de aparecer como ?nobles? o no, cargados de más o menos ?artisticidad? o ?artesanía?, dentro del museo como espacio históricamente consolidado de exhibición.
Lo anterior -cabe agregar- está pegado a la posibilidad de pensar en el tradicional sentido de la unicidad y univocidad de la obra, y aquí la apuesta es el diálogo con el arte impreso y la factura artesanal.
Las blondas pueden concebirse como ?objetos encontrados?, ya hechos. Quizás nos debamos una reflexión histórica que dialogue con el paradigma surrealista, sus estrategias y actores, digo esto pensando fundamentalmente en su distintiva apelación al espontaneísmo, al azar, aunque no por ello falta de profundidad en sus resultados estéticos.
Por otro lado -como dije antes- las blondas evocan un trabajo muy arduo de concentración, prolijidad, delicadeza, esmero. Si bien estas que usamos son de papel, industriales, sus formas nos catapultan a las textiles, artesanales. Así proponen un ritmo lento y laborioso, otro tiempo muy distinto al espasmo surrealista.
Y en una tercera dimensión, la materialidad de las blondas -como dice el catálogo- remite al oficio del grabador y a su producción múltiple que termina rebasándolo como sujeto ?artista?, desubicándolo bien, o sea, relativizando sus perezosos gestos heroicos.
Creo entonces que estas tres puntas abren un abanico denso para pensarnos como gestores de imágenes y también para especular sobre su dignidad, su sitio en la trama cultural.
-¿Quiénes son tus referentes, si los tuvieras, a la hora de buscar un sustento teórico para tu debate artístico?
-Ultimamente me identifico con las entrevistas o textos en los que los artistas describen o aluden en cierto modo a sus mecanismos creativos, de producción de obras, de estado de ánimo. He estado leyendo: Aruki Murakami, Roberto Arlt, José Saramago, Peter Capusotto y los inabandonables Luis Alberto Spinetta y Carlos Alonso, claro. A nivel textos crítico estéticos hay mucho nuevo dando vueltas, pero debo confesar que cada tanto retorno a José Giménez, Elida Tessler, Maurice Merleau Ponty.*
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios