Boca ya practica lejos de miradas indiscretas
Con mucho hermetismo, buscando la mayor intimidad posible para su plantel, Boca Juniors comenzó ayer con los trabajos de pretemporada en Tandil. La novedad de la jornada en el predio Fuente de Alegría, el lugar especialmente diseñado para los trabajos físicos del conjunto xeneize, fue la lesión de Hugo Ibarra, que sufrió una sobrecarga en el gemelo derecho a poco de comenzar la actividad, que consistió en varias vueltas a un circuito de 1300 metros por el perímetro del establecimiento.
El resto del plantel completó la actividad diagramada por el profesor Juan Manuel Alfano, y supervisada por el técnico Carlos Ischia, y se pudo ver en uno de los grupos a Martín Palermo, que trotó sin dificultades y a la par de sus compañeros. El que realizó trabajos diferenciados, en el gimnasio montado en una carpa, fue el defensor Gabriel Paletta, que se recupera de una operación de ligamentos en la rodilla derecha. Al mediodía llegó la hora del descanso y el almuerzo para el plantel, que se reunió en el primer piso del hotel Elegance. Más tarde fue el tiempo de la siesta para los jugadores, que ocupan el segundo piso del establecimiento y para el cuerpo técnico, que se aloja en el primero.
Por la tarde, se realizó la primera práctica con pelota en el club Banco Provincia, aunque Ischia está lejos de delinear las formaciones que encararán los compromisos del verano. Hubo una buena cantidad de público sobre la ruta, con la expectativa de ver a los xeneizes en su primera práctica futbolística en Tandil, más allá de que no hubo contacto posible con los protagonistas. En ese sentido, se anunció desde el cuerpo técnico que la primera cita con la prensa será mañana, en horario a confirmar.
En lo institucional, Boca sigue tratando de definir la llegada de Roberto Abbondanzieri, que parece haberse complicado en las últimas horas por una posición más dura de los dirigentes de Getafe y por cierta indecisión del propio arquero. En un principio, la idea de Abbondanzieri era despedirse el próximo domingo, pero los dirigentes pretenden que Boca pague 500.000 por los cinco meses de contrato que le restan al arquero con el club español. Por eso, será Boca el que dé el próximo paso para definir el tema.
Por otra parte, sigue muy tirante la relación de Boca con el arquero Mauricio Caranta, separado del plantel por un conflicto con el entrenador Carlos Ischia. El cordobés se presentó el lunes al primer entrenamiento del equipo en Casa Amarilla, previamente a la partida hacia esta ciudad, pero no se le permitió entrenar y más tarde Carlos Bianchi, el manager del club, le comunicó a su representante que no sería tenido en cuenta y que se buscaría una salida de la institución. Ante esto, Caranta recurrió a Futbolistas Argentinos Agremiados y ayer presentó, a través de ese gremio, una intimación para que Boca le abone una deuda de 500.000 dólares que el club tiene con él. En caso de que ésta no se haga efectiva en los próximos días, el arquero podría pedir la libertad de acción. Vale recordar que Caranta tiene dos años más de contrato con el club de la Ribera y que es uno de los contratos más altos del plantel.
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