Boqueteros eludieron alarmas, cámaras y rejas, y robaron en tres comercios de Bolívar y Chile
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSegún relataron los damnificados, los ladrones ingresaron por el terreno baldío lindero al vivero, donde se halló un balde que utilizaron para saltar el paredón. Antes, cortaron la energía eléctrica, dañando el cable trifásico que alimenta al vivero, un centro odontológico –el único que se salvó del atraco- y el kiosco.
Una vez en el patio de El Molino, los delincuentes violentaron una cerradura e ingresaron al local. Se llevaron el cambio y una amoladora, que apareció embalada y tirada en el terreno baldío.
Luego, saltaron por los fondos a La Moviola, donde rompieron la puerta que da a un pasillo y la reja que cubre un ventiluz ubicado en el salón de ventas. Allí causaron un gran desorden y se alzaron con unos 15 mil pesos en cigarrillos y gran cantidad de mercadería.
Por último, ascendieron por la reja de la ventana del polirrubro hasta el techo de la farmacia, levantaron una chapa e hicieron un boquete cuadrado cortando la madera. Así accedieron al interior del local, cayendo cerca del consultorio vacunatorio. Utilizando una maza –que abandonaron dentro del comercio-, destruyeron dos cajas –una registradora y otra auxiliar- y se llevaron unos 15 mil pesos en efectivo.
Gran despliegue e inteligencia previa
Superada la sorpresa del golpe que le asestaron los delincuentes, los comerciantes coincidieron al remarcar el grado de organización, preparación y el conocimiento previo de los lugares que demostró la banda al actuar en cada propiedad.
Luego de las tareas de los peritos, confiaron que no habrían encontrado huellas dactilares ya que habrían utilizado guantes. Además, cortaron el circuito de alarma y el teléfono de la farmacia Traverso y la conexión trifásica que alimenta a los tres negocios linderos.
Tal es así que cerca de las 2.30, la farmacia recibió la visita de un móvil de la empresa de alarmas, que no se percató del robo. Incluso, el personal de la empresa de seguridad se comunicó con la propietaria y le informó que no funcionaba el teléfono. Además, dejó una constancia de la visita al comercio.
En el caso de La Moviola, uno de los delincuentes giró una de las cámaras de seguridad, por lo que podría haber quedado registrado en alguna de las imágenes.
La investigación
Ayer por la mañana, personal de la Seccional Primera y de la DDI se acercó a entrevistar a los propietarios de los negocios saqueados. En tanto, promediando la mañana llegó el cuerpo de peritos para comenzar a buscar indicios en los patios, techos y en el interior de los locales.
Desde Jefatura Distrital de Policía se confirmó que los titulares de la farmacia y del kiosco ya radicaron las correspondientes denuncias, por lo que se instruyen sendas causas caratuladas “Robo”.
Por otra parte, fuentes policiales informaron que hasta anoche no se habían llevado adelante allanamientos ni detenciones vinculados a estos hechos.
“No parecía que Tandil se iba a convertir en una ciudad peligrosa”
Ayer por la mañana, Claudia Traverso, dueña de la farmacia, recibió a la policía y, con ayuda de su familia y empleados, se dedicó a poner en orden el local para abrir al público.
A poco más de un metro de la puerta principal, en la sala de espera del consultorio vacunatorio, colgaba la mampostería del techo y las luces, en el lugar del boquete por el que ingresaron los delincuentes. Además, estaba la masa –una suerte de “souvenir”- y las dos cajas registradoras destrozadas, además de los cables cortados del teléfono y la alarma.
Con optimismo, la farmacéutica agradeció que no interrumpieron el servicio de energía eléctrica ya que tenían las heladeras llenas de vacunas listas para aplicar a los vecinos de la zona.
Los delincuentes “partieron al medio” las dos cajas y, más allá del dinero, se alzaron con mercadería que aún no ha sido valuada. Sólo dejaron dos monedas tiradas en el piso y se llevaron todo el efectivo, que era más del habitual debido a los feriados y al cierre de los bancos.
La mujer destacó que el negocio está ubicado en una esquina luminosa, con semáforo, pero “nadie vio nada, nadie escuchó nada. La alarma tiene que haber saltado sí o sí, porque cuando una persona ingresa por el techo y cae en el salón de ventas tiene que haber saltado”.
Agregó que “tenemos alarma Nikro y aparentemente reportó que el teléfono estaba cortado. Entonces vinieron hasta acá y nos dejaron un papel por abajo de la puerta. A la misma hora que han estado trabajando adentro (los delincuentes), ellos (empleados de la alarma) han estado afuera, pero no llamaron a un móvil policial o a nosotros para ingresar. Nos llamaron a casa y nos dijeron que de afuera se veía normal, que hoy nos iban a mandar un técnico para el teléfono”.
Mientras la Policía Científica trabajaba, lamentó que fue “uno más en Tandil”, ya que está al tanto de los casos que se suceden casi a diario. “Hoy somos nosotros los afectados. La verdad es que es para preocuparse, porque nosotros no contábamos con esto cuando vinimos a Tandil hace 20 años, no parecía que Tandil se iba a convertir en una ciudad peligrosa”, manifestó.
Claudia Traverso confirmó que tiene cámaras de seguridad y que entregará las imágenes a la Justicia, incluso del movimiento que registró el comercio el jueves, donde detectaron personas que no son clientes habituales del barrio.
“No esperábamos en Semana Santa terminar así”, lamentó en el final. u
El quinto atraco
Gladys Tapia de Gambarte, dueña del vivero El Molino, describió que los ladrones ingresaron por el baldío, que se ha convertido en un basurero. Desde allí saltaron a su patio y utilizando una lata como escalera para acceder al kiosco.
“Está la mano, la huella. Sacaron una enredadera colgándose y están las manos con barro. Se colgaron del paredón nuestro. A nosotros nos entraron por el patio y cortaron la luz. Tuvo que venir la Usina hoy”, relató.
En cuanto al botín, explicó que se llevaron una amoladora –que luego apareció en el baldío adentro de una bolsa de consorcio- y el cambio que había en la caja, “que era poquito porque jamás dejamos dinero”.
Cansada, la mujer precisó que desde la inauguración en 2003 “es la quinta vez que entran en el negocio. Esta fue la que menos nos han sacado. En la anterior nos llevaron remedios, adornos, de todo”.
Por otra parte, cuestionó la leyes al decir que “si los agarran no les pasa nada. Yo no recupero las cosas, te rompen; te sentís impotente porque no sos dueño de nada porque se llevan lo que ellos quieren”.
Argumentó que “no logramos nada haciendo la denuncia, que venga la policía, que tomen las huellas. Son menores: entran por una puerta y salen por la otra. Hay que corregir las leyes, el método”.
“Miro y veo todo vacío”
La Moviola sufrió un durísimo golpe. Los ladrones tomaron las mochilas que tenía a la venta y las llenaron con todos los cigarrillos –valuados en unos 15 mil pesos- y demás mercadería, entre ella relojes y bijouterie.
Aún no recuperado de la conmoción, Germán Ballesteros, el propietario, contó que reventaron una reja y entraron por un pasillo interno. Una vez en el local, los delincuentes trabajaron con tranquilidad y se llevaron gran cantidad de mercadería, además de causar un enorme desorden. Incluso, tuvieron tiempo de tomar dos gaseosas y de comer un helado.
“En este momento miro y veo todo vacío, pero no sé qué falta, qué se llevaron”, manifestó.
Ballesteros, que ayer sufrió su primer robo, estimó que tenían todos los locales estudiados, que habían preparado minuciosamente el golpe y que sabían del manejo de herramientas. “Cortaron la luz de la Usina. Hay que subirse y cortar la luz trifásica”, dijo sorprendido. u
Un baldío en la mira
Mientras el equipo de El Eco de Tandil trabajaba en Bolívar al 300, distintos vecinos se acercaron para exigir que limpien el terreno por el cual entraron los delincuentes.
Cansados de reclamar ante la dueña del inmueble y el Municipio, se mostraron indignados debido a que es el único lote de la avenida que se encuentra en malas condiciones, con los pastos altos y la vereda intransitable. Sumado a esto, personas desconsideradas arrojan residuos que producen malos olores.
También señalaron que distintas viviendas que lindan con el baldío han sufrido robos y que es una verdadera lucha lidiar con la desidia de los dueños, que rara vez se acuerdan de mantener el predio limpio y desmalezado.
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