Bossio vs. Lunghi
¿Vieron la foto de tapa de El Eco del domingo? Para mí que la ?empalmaron?. Los de la izquierda (Bossio y Boudou) estaban en el corso, y los de la derecha (Lunghi y Nicolini), en un velorio…Después de todo, nada fue fácil para el médico que trabaja de intendente. Primero, se las tuvo que ver con Zanatelli (y perdió); después, para no quedar ?pegado? a tanto desatino radical, se apartó de sus pares de la UCR, formó su propio comité en la calle Rodríguez y llegó por fin al sillón de Duffau. Al tiempo, Auza le armó por poco una intendencia paralela desde la Universidad y cuando más o menos creía haber calmado las aguas propias y ajenas, le desembarca en Tandil un joven con impulso propio y con un ?vento? a favor pocas veces visto.Dicen que el acto de inauguración del playón fue el peor de la vida de Lunghi. Lo silbaron, le llevaron una barra para abuchearlo y hasta le tiraron cosas. Con plata proveniente del estado kirchnerista, ni de casualidad le iban a dejar llevarse los lauros, los méritos y los aplausos a un radical. El sábado, lejos de ser inglés, fue absolutamente peronista. Al acto inaugural de la sede regional del Anses en calle Pinto dicen también que Lunghi fue invitado, pero nadie asistió por el Gobierno local; sólo se vieron caras justicialistas. Si de veras lo invitaron, fue mala la actitud del Intendente y de toda su tropa. Quisieron todos reservarse para la inauguración de la tarde, pero jamás pensaron que iba a ir Bossio, y mucho menos acompañado por el mismísimo Boudou. Ni hablar de la tribuna, que en Tandil siempre (pero siempre, eh) tuvo a su favor.Fue un sábado amargo y preocupante para el Intendente. Y para rematar, el fin de semana (con más plata, más show y más regalos), el Gobierno nacional -léase Bossio y su gente- realizó un festejo del Día del Niño en Villa Italia paralelo al que organizó la comuna en Independiente.A Lunghi le apareció el grano más inoportuno y notable en el lugar y en el tiempo menos pensados. Cuando creía que ya no le quedaban adversarios en el ring de la ciudad, le apareció uno de fuste, de mayor ?peso?, que cada vez suena más y que para colmo de males tiene en el rincón a un avezado manager dispuesto inclusive a hacer la ?gran Tyson?. O sea, a morderle la oreja de ser necesario. Mojársela, está claro, ya se la mojó.*
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailMás de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios