Bruni y Quaranta, dos caminos paralelos al rugby de la URBA
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Se puede decir que Bernardo Quaranta y Rodrigo Bruni tienen muchas cosas en común en sus carreras en el rugby. Ambos se formaron en clubes tandilenses, y tras destacarse en diferentes seleccionados de la Unión decidieron probar su potencial en el primer nivel y se incorporaron a equipos de la URBA. Allí, su ascenso fue vertiginoso, porque poco tiempo después de llegar ya integraban el equipo titular de primera división, algo muy difícil de lograr en clubes con tanta competencia y jugadores como los de Buenos Aires. Todo se explica porque son jugadores que cualquier equipo querría tener: gran técnica y versatilidad para desempeñarse en varios puestos, con buena talla y un notable potencial físico. Además, a pesar de su juventud, con mucha experiencia y roce en seleccionados de la Urmdp. Hoy son potenciales titulares en el combinado del Trébol que enfrentará la Zona Ascenso del Campeonato Argentino, el mes próximo.
Bruni tiene 22 años y se formó en Uncas. Integró el seleccionado juvenil y mayor de Mar del Plata, y tras su desembarco en San Luis, a principios de 2014, fue convocado para el preseleccionado argentino de seven, plantel que integra actualmente. Quaranta, con 23 años, proviene de una familia íntimamente ligada a Los 50. Su padre es presidente del club y sus hermanos Tomás y Juan Manuel integran el plantel superior. Conformó el preseleccionado de Los Pumitas en 2010 y 2011 y en esta temporada de sumó a Alumni.
“Hacía rato que tenía la idea de probarme en un nivel superior. El contacto me lo hizo Sebastián García, un compañero del club que jugó en San Luis cuando era chico. Mi idea era irme a estudiar a Mar del Plata, y la gente de Universitario me había ofrecido jugar en el club. Pero lo hablé con algunos chicos del club como Nico Sorbi, y ellos me dijeron que si mi idea era darle prioridad al rugby, que buscara sumarme a algún club de la URBA”, comenta Bruni, que habitualmente se desempeña como octavo o ala, pero también puede ser segunda línea.
Quaranta cuenta que “fue una decisión muy difícil porque dejaba muchas cosas. Quería estudiar una carrera que no había en Tandil y elegí Buenos Aires, donde tengo amigos y gente conocida. Soy muy familiero, me encanta estar en el club, pero llegó un momento en el que tenía que pensar en mi futuro. Mariano Rusconi, otro chico de Tandil que juega en Alumni, me había llevado a conocer el club hace un tiempo y me trataron muy bien, así que eso pesó a la hora de elegir un equipo”.
Más allá de su potencial, ninguno pensaba en llegar tan rápido a Primera. “La verdad es que no lo esperaba tan rápido. Mi prioridad era adaptarme a la Capital y estar bien con la Facultad. Sabía que Alumni era un club con mucha historia y con una gran cantidad de jugadores y por lógica tenés mucha competencia en los puestos. Pero después de jugar algunos partidos en la Pre y la Intermedia, tuve la suerte de ser titular en el primer equipo”, dice Quaranta. Bruni se fue a La Plata pensando en integrar el M-23 de San Luis o ganarse un lugar en la Preintermedia, pero a los pocos meses era una fija entre los 15 de la primera marista: “Me sorprendió llegar tan pronto. Aspiraba a jugar algún partido como suplente en el primer año, pero se dio todo muy rápido y fue increíble jugar en clásico de La Plata y la mayoría de los partidos de la temporada”.
Para el jugador surgido en Uncas, el cambio se notó: “En estas dos temporadas que llevo en San Luis se nota la calidad de jugadores, los golpes son más duros y el ritmo de juego más intenso, pero creo que el nivel del rugby de Mar del Plata es muy bueno y te ayuda a adaptarte rápido”. Según Quaranta, “la unión de Mar del Plata tiene muy buen nivel y nada que envidiarle a la URBA. Creo que la principal diferencia está en la cantidad de gente y la competencia en los puestos. Todos los sábados jugás contra equipos que están a un gran nivel. No hay partidos fáciles”.
Los dos dicen extrañar sus clubes de origen: “Es mi club, nací y me crié ahí, toda mi familia está muy identificada con el club y es difícil. Lo que más extraño es entrenar una categoría, era una de las formas de devolverle al club y me divertía muchísimo, la pasaba muy bien”, cuenta Quaranta, mientras Bruni dice que “lo que más extraño es toda la gente linda que hay en el club. Muchos son como mis segundos padres. Pero trato de seguir en contacto y cada vez que voy a Tandil me aparezco por ahí, además de seguir los resultados a la distancia”.
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