Brutal golpiza de una patota a un joven, en la esquina de Machado y 4 de Abril
Un joven recibió una brutal golpiza, entre las 5 y 6 de ayer, de una patota de ocho integrantes que estaba provocando disturbios en la esquina de Machado y 4 de Abril.
La víctima del ataque, Claudio Vaccaroni, de 25 años, sufrió traumatismos varios en el rostro y el resto del cuerpo, y cortes en el labio y la frente que obligaron a aplicarle una serie de puntos.
Producto de los golpes, el joven fue trasladado de urgencia al Hospital Municipal ?Ramón Santamarina?, donde permaneció alojado unas horas.
Vaccaroni perdió el conocimiento a raíz de la feroz golpiza, y aún durante la tarde de ayer seguía con problemas para retener diálogos y mantener la concentración.
Ante El Eco de Tandil, su familia se mostró indignada y cuestionó el accionar policial, que le brindó escasas respuestas ante la situación.
?Vi que estaban rompiendo una vidriera, y les dije que no lo hagan. Eso es lo que pasó. A partir de ahí, no recuerdo nada?, contó la víctima de la agresión.
En el momento del episodio, Vaccaroni transitaba acompañado por dos amigos. Uno de ellos adujo conocer a tres de los agresores.
?El policía de la Seccional Segunda, donde hicimos la denuncia, nos dijo que el médico policial recién puede venir el martes a verlo?, se quejaron los familiares.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl episodio
El amigo del joven, que también fue atacado pero sufrió lesiones menores, contó que, cuando observaron que el grupo intentaba romper la vidriera, ?nosotros les dijimos que no lo hagan, porque iba a venir la policía. Nos empezaron a decir cosas, nosotros contestamos, y ahí uno se me vino encima y yo le tiré un golpe. Después, el resto se nos abalanzó?. Entre los ocho, golpearon a él y a Vaccaroni durante un rato.
Contó también que tanto a él como a su amigo les arrojaron baldosas y cascotes a la cabeza, pero ?por suerte no nos pegaron?.
Además, consideró que por la manera en que estaban actuando, por cómo les hablaron y el grado de agresividad, los integrantes de la patota estaban bajo los efectos de la droga y el alcohol.
Preocupación
Anoche, Vaccaroni descansaba en su casa, acompañado por su familia, amigos y su novia. Todo su entorno mostró preocupación por el hecho y pidió que la policía encuentre a los agresores. Pero por sobre todas las cosas destacaron la bonhomía de Claudio, y su carácter afable y predispuesto al trabajo. ?Eso es lo que me da más bronca. Si él fuese un chico que se metiera en problemas o tuviera enemigos, esta agresión tendría alguna causa o explicación, pero no es así. Yo tengo hijos, de la edad de él y que también salen a bailar, y me preocupo para que no les pase lo mismo?, contó su hermana.
Tras la agresión, Vaccaroni no contaba entre sus cosas con la billetera, documentación propia y de un familiar, y las dos tarjetas de crédito. Aún no se sabe si la desaparición de los elementos responde a que la patota se los robó, o el joven los perdió mientras lo golpeaban. *
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