Buceo en Tandil, un nuevo mundo turístico
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Al principio les fue difícil conseguir un lugar físico para practicar por el problema con las canteras; así que una vez que lo hicieron, todo el requerimiento legal que les pedía el dueño del predio les llevó dos años. Actualmente cuentan con una concesión del lugar que, según la historia de Tandil, es una de las canteras más viejas y que está sólo a 20 minutos de la ciudad.
Martín Fiumara es el instructor de la escuela que cuenta con 25 años de experiencia en buceo y comentó que fue un crecimiento gradual tanto en la compra de equipos los cuales son todos importados, como en la parte más gruesa de compresores de carga de aire que son muy caros y no son fáciles de conseguir.
La escuela
Dentro de la misma se pueden realizar distintos tipos de actividades, tanto para los que recién se inician en el buceo y quieren probar algo nuevo como para los profesionales que vienen a especializarse.
Por el lado de los novatos, existe el bautismo de buceo; una experiencia conducida de la mano de un instructor calificado por la cual una persona puede disfrutar por primera vez de la sensación de respirar bajo el agua y ver el mundo subacuático sin tener ningún tipo de experiencia previa. Este bautismo se realiza de manera individual y cada persona realiza prácticas previas en superficie y luego desciende para realizar un buceo. La iniciación se puede realizar a partir de los 10 años, tiene una duración de tres horas y un costo aproximado de 200 pesos por persona.
Sin embargo, para los profesionales, existen distintas ramas de actividades ya que la escuela brinda cursos bajo la certificación PADI, entidad que emite finalmente el carnet y que tiene validez internacional. Además esto se logra ya que Martín es el único instructor PADI TEC en Argentina, lo que significa tener un nivel de profesionalización más técnico y permite trabajar en mayor profundidad.
Las tres etapas
del curso
Por su parte, Silvia Maggiore explicó que el curso en sí se divide en tres etapas: la primera donde el alumno ve un video y se le entrega un manual con clases prácticas; luego realizan clases en piletas donde aprenden diferentes ejercicios y por último, el buceo real.
Hasta que consiguieron la cantera en 2011 siempre la finalización de los cursos se realizaba fuera de Tandil: Puerto Madryn, Mar del Plata, cordillera, al exterior.
Su trabajo es atender a los alumnos de la escuela de Tandil y la zona y a las distintas personas que vienen de Buenos Aires o escuelas de otros lados a hacer esos cuatro buceos reales en la ciudad. “Ahí es donde funcionamos como operadores, ya que les proveemos del lugar físico y lo que se llama carga de aire, logística donde se entregan los tanques de aire, alquiler de trajes, chalecos, etc.”, recalcó Silvia.
El dictado de cursos se está llevando a cabo con gente de todo Tandil y también quienes vienen de otras ciudades. Pero lo positivo de la escuela es que además de tener la escuela en la ciudad, es la posibilidad de hacer la parte de buzo en situación real con gente que no es de la ciudad. Hay que tener en cuenta que para la aprobación del curso, el alumno debe estar al menos cuatro veces realizando buceo en situación real y en Tandil con la cantera, es algo que se puede hacer sin problemas.
Nuevo turismo en la ciudad
Al día de hoy, la escuela además de funcionar como escuela de buceo también lo hace como operadora, ya que en cuanto a equipamientos, cantidad de equipos, compresor, entre otras cosas, es la única de Tandil y una de las más completas de Argentina.
A partir de esto es que se genera un turismo aparte que llega exclusivamente para bucear pero que termina conociendo la ciudad, cuando de otra manera no sería un destino elegido por este tipo de turistas. “Este turismo no viene por Tandil en sí, sino por el buceo, y viene buscando ese espejo de agua”, resaltó Martín.
Sin embargo, esta situación le genera a la ciudad un turismo que antes no venía y que indirectamente consume alojamiento, gastronomía y distintos tipos de paseos ya que generalmente siempre el que viene a bucear viene acompañado por otras personas. “Para nosotros la temporada baja es el verano porque es cuando el que bucea se va de vacaciones con la familia; por lo que generalmente para esta época los grupos se desarman un poco y prevalecen los bautismos de buceo”, añadió Martín.
Por lo tanto, es una nueva actividad que está generando un pequeño circuito turístico alrededor y en la cual se trabaja todo el año. u
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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