Buscan difundir las construcciones naturales como una alternativa ecológica, económica y saludable
Las construcciones naturales se presentan por sus impulsores como una interesante alternativa, con muchas ventajas respecto a las viviendas tradicionales. Entre ellas están sus beneficios en el impacto ambiental ya que utilizan materiales de la naturaleza, la posibilidad de autoconstrucción por parte de todos los integrantes de la familia y el bajo presupuesto con el cual se pueden realizar.
Hernán Bonani, uno de los integrantes de la agrupación que realiza este tipo de construcciones, explicó que todo surgió a raíz de que Jorge Spivak, que también pertenece al grupo, quería empezar a construir su propia casa y decidió implementar estos métodos.
“El empezó a investigar sobre la construcción natural, y me contactó a mí, ya que yo sabía de construcción tradicional. Entonces, hicimos un taller juntos con Jorge Velanko que es del sur y que está en esto hace varios años”, explicó Bonani.
Jorge Spivak manifestó que “en el sur se ha desarrollado mucho por la iniciativa de Velanko y otra gente más en El Bolsón, que incluso el año pasado han logrado una reglamentación municipal que permite habilitar las casas de barro”.
A partir de un encuentro realizado por Velanko en Tandil hace un par de años en donde se proyectó un video “El barro, las manos, la casa” en el cual se mostraba cómo realizar este tipo de construcciones, Spivak comenzó a contruir su vivienda.
“A partir de ahí se generó un curso y empezamos con nuestro propio proyecto de hacer una casa en La Porteña. Ahora seguimos con la idea de hacer otra construcción y de difundir este tipo de vivienda porque experimentamos en la práctica que es muy buena, económica, saludable y armoniosa con la naturaleza. Tiene muchas ventajas”, explicó en diálogo con El Eco de Tandil.
Asimismo, destacó que “en este período de estar haciéndonos la casa y conectarnos con gente que está en el tema de la construcción, descubrimos que en realidad es una tradición muy antigua en Tandil, que se fue perdiendo con el tiempo. Especialmente en el campo, había muchas viviendas de barro, las famosas casas chorizo, que se fueron desechando por la modernidad, y también porque mucha gente fue dejando de vivir en el campo. Y aún existen casas que se mantienen pese al paso de los años”.
Por su parte, Georgina Bruno, señaló que “se están planteando nuevas técnicas de lo que son las viejas tradiciones. Hoy por hoy una casa de barro puede estar hecha de la misma forma que una casa convencional, sin rajaduras ni nada, pero todavía la gente tiene la idea del rancho de barro”.
En ese sentido, Spivak recalcó que este tipo de construcciones “favorece la participación de los que viven en la casa, hombres, mujeres y chicos. Es una costumbre que se fue perdiendo con el tiempo, la capacidad de que cada uno se haga su casa”.
“Lo que busca la construcción natural es recuperar la posibilidad de autoconstrucción. Siempre va a hacer falta alguien idóneo que participe pero también la familia, la comunidad puede participar”, explicó.
Además, aclaró que “una casa de barro se puede hacer de muchas maneras, y para que esté bien hecha, fuerte y que no se quiebre hay que trabajar los materiales de una forma óptima. Eso junto con muchas tradiciones que se fueron perdiendo, porque parecía que ya no servían. En realidad, lo que se ha recuperado ahora es la calidad”.
Las construcciones naturales además de efectuarse con barro, se realizan con una mezcla de materiales, tales como paja, aserrín, pinocha, arena y bosta.
Bonani resaltó que el contacto con la construcción, “es muy natural, muy terapéutico y familiar. Se siente muy agradable, la gente por lo general la pasa bien, y se generan buenas cosas a partir de eso”.
Y explicó que las casas de barro tienen la cualidad de regular la humedad interior, porque tienen inercia térmica, con lo cual mantienen mejor el calor y el frío en verano.
“Un material que es importante en las mezclas es arena, creo que antiguamente no se usaba pero ayuda a darle estructura a la pared. Es una nueva mirada de la construcción natural”, indicó Bonani.
Con respecto a lo económico, resaltaron que aún contratando la mano de obra se ahorra alrededor de un 30 por ciento respecto al gasto en una vivienda tradicional y mucho más si la construcción la realizan las personas que van a vivir en la casa.
“Serían muy bueno para todos aquellos que no tienen la posibilidad de hacerse una vivienda tradicional”, resaltó Georgina Bruno.
Spivak contó que esto generó mucho entusiasmo especialmente en la gente joven, que lo ve como alternativa tanto económica de autoconstrucción como ecológica.
“Muchos miembros de la Asociación de Docentes que consiguieron un terreno para construir, están interesados en hacer casas naturales. Es una alternativa muy buena y aparte te permite jugar con la forma, con los diseños, salir de las casas cuadradas que parece que son la única forma de construir. Si bien cada uno puede hacerla como quiera, la forma redondeada es estructuralmente más fuerte que la cuadrada y tiene mucho más que ver con la naturaleza, incluso nosotros lo hicimos con pasto en el techo”, indicó. Para consultas pueden comunicarse al 155-50247 o al 42-5911. *
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