Cambia, nada cambia
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Tras las elecciones pocas cosas parecen cambiar, a pesar precisamente de cuál fue el mensaje del sufragio. Si bien la oposición vernácula se muestra resignada a los designios lunghistas y siquiera se los oye haciendo una autocrítica sobre la magra performance (algunos se creyeron lo del festejo de aquel domingo), tampoco hay gestos que hagan presagiar mayor maduración.
El botón de la muestra sería lo ocurrido durante la semana en Buenos Aires, cuando la ciudad se debió mostrar orgullosa por lanzar su Denominación de Origen Salame de Tandil. Con una salvedad, no estaban en el acto las autoridades locales que esa misma ciudad eligió y reeligió en las urnas.
Seguramente la ciudad quedó bien representada por Diego Bossio y hasta el mismísimo actor, director y productor Víctor Laplace, pero no es lo mismo. Se trata de una tarea conjunta que con esfuerzo concretaron los empresarios tandilenses, pero de la cual no estuvo exento el Municipio.
En definitiva, se trató de otra fría señal que la Nación resolvió reeditar para con las relaciones con el Municipio. Frente a ello, desde la comuna se imprime toda la energía para demostrar las buenas migas con el gobernador Daniel Scioli. Así, Lunghi se deshizo en elogios al conocer los valores (más de 23 millones de pesos) que la Gobernación bonaerense estipula para el Presupuesto 2012 para esta ciudad.
A propósito de despropósitos, quienes parecen no haber leído bien el escenario político fueron los sindicalistas que pugnan por conducir la CGT regional. Si algo les faltaba para ganarse buena parte de la antipatía ciudadana del vecino de a pie era conocer una lucha intestina que se muestra bien alejada de los intereses de quien dicen representar, los trabajadores.
Gabinete
Y si de cambios se alude, pocas sorpresas deparará lo que se ventile ya en forma oficial la semana entrante, más precisamente en lo que hace al gabinete que acompañará en la nueva gestión al intendente Miguel Lunghi.
Por lo que ha trascendido, no habrá mayores cambios en la primera línea (secretarios), con la convicción de que Marcos Nicolini –el elegido- debe vestirse ahora de jefe de Gabinete.
Sobre el novel radical, alcanzó con que en estas páginas se lo mencionara como para que muchos ahora lo pusieran en duda. Se alude a que el propio Nicolini tiene dudas de asumir esa función. Por un lado, porque desconfía del poder que el cargo amerita con un intendente como Lunghi y, por el otro, porque sabe de las críticas que deberá digerir por no cumplir con su mandato como concejal, tal se había comprometido.
Sí se sucederán algunas novedades en las segundas líneas, con enroques y caras nuevas que a prima facie hablan de una más abultada estructura que la actual. Por caso, se alude a la fusión de las direcciones de Turismo, Deporte y Cultura, con una cabeza como responsable. Se diagrama una coordinación de comunicaciones con Pomy Levy a la cabeza, que contempla a la dirección de prensa (hay un candidato) y protocolo.
También se habla de tres nuevas dependencias dentro de la Secretaría de Desarrollo Local que seguirá conduciendo Pedro Espondaburu. Allí habrá tres coordinadores (más pistas en el
Oído Agudo) para la industria, el agro y el comercio. En tanto Medioambiente pasaría a la orbita de la Secretaría de Obras Públicas, que seguiría estando bajo las órdenes de Mario Civalleri.
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