Cambio de hábitos
Más allá de las cuestiones políticas, económicas y técnicas, la ciudad de Tandil necesita enfrentar un profundo cambio de hábito y debería atacarlo, al menos, en dos frentes.
Uno de ellos es dejar de pensar que el transporte urbano de pasajeros es solamente para personas de bajos recursos o estudiantes de a pie, deduciendo que por ello se subirán a cualquier carrindanga que les pare en la esquina, simplemente por no tener otra opción y por ello, deben aguantar cualquier tropelía.
El otro frente a rever es pensar en abandonar de una vez por todas esa mentalidad de pueblo que baja del estatus a todos aquellos que en plena 9 de Julio y Pinto se suban o bajen del colectivo de línea.
En pleno caos de tránsito, cuando encontrar un lugar para estacionar le llevará tanto tiempo como el que tardó en venir desde su casa, atrévase señor, atrévase señora, deje el coche en casa y súbase al colectivo, como hacen en las grandes y pequeñas ciudades civilizadas del mundo entero, donde el estatus, es otra cosa.
Por todo esto, a Gustavo Morales, de la UTA, sí debería importarle quién va a prestar el servicio, porque cuanto más excelente sea, mejor para todos. Los de a pie porque no les queda otra y los otros, por opción. *
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