Campeones con vuelo condicionado
Leonela Rodríguez y Diego Simón son muy parecidos. Tienen un físico pequeño y un carácter inquieto, lleno de entusiasmo. Comparten una amistad forjada en horas y kilómetros de entrenamiento, y el título de campeones nacionales Sub 23 de media maratón, algo que lograron hace pocos días en Rosario. Disfrutan de la entrevista, porque saben que es una forma de reconocimiento a su capacidad y a su esfuerzo, pero más allá de la satisfacción que acarrea una conquista, sobre todo en el campo amateur, con sus palabras dejan en claro que su potencial está siendo subestimado, que su crecimiento en este deporte corre riesgo de tener vuelo corto por el desinterés y la falta de apoyo. Tienen apenas 21 años, y ya están aprendiendo a recortar sus aspiraciones y sus sueños.
Leonela descubrió su pasión por el atletismo a los 13 años: ?Hasta ahí hacía gimnasia deportiva. Siempre quedaba última en los juegos que se hacían en el colegio Sagrada Familia, y un día llegué motivada a mi casa porque había podido ganar, y le dije a mi papá que me iba a correr una vuelta a la manzana. Al otro día di dos, después tres, y no paré más. Mí papá vio que iba en serio, y me dijo que me anotara en algún club. Empecé con Silvio Battaia, en Ferrocarril Sud, y después de tres años, sabiendo que tenía condiciones y que necesitaba un poco más de competencia y de exigencia, empecé a practicar con Carlos Migueltorena, nuestro actual entrenador.
Diego repartía su tiempo entre el Colegio San José y el tenis cuando ingresó en el mundo del atletismo casi por casualidad: ?Empecé a los 14. Corrí la primera edición de los 7K de la Universidad, porque el Colegio San José nos exigía participar. No hice un gran tiempo, pero me encantó. A partir de ahí salía solo a dar vueltas al Dique. Me acuerdo que la gente me miraba y se reía porque yo era muy chiquito de físico. Dejé de jugar al tenis y me dediqué a entrenar con todo. En 2003 corrí la Tandilia y bajé los 45 minutos?.
La media maratón de Rosario significó el debut de ambos en la distancia. ?Antes corríamos carreras de 10 km, sobre todo en calle. Pero también participábamos de los nacionales de pista y de los cross country. La mentalidad para enfrentar cada carrera cambia totalmente. En los 21 kilómetros el objetivo es mantener un ritmo, y en los últimos 5000 metros apurar un poco si es que tenés resto. Siempre me gustaron los fondos largos. Me motivaba hacer una media maratón, y espero en un futuro poder correr los 42 km?, cuenta Diego, y Leonela agrega: ?Sufro menos las distancias largas. En los 10.000 metros tenés que salir a un ritmo muy fuerte y mantenerlo, en cambio, en las distancias más largas podés regular más, tenés más margen de error, más posibilidades de recuperarte y de cambiar de ritmo?.
Más allá de sus buenos resultados, ¿cómo ven el atletismo en Tandil?
-Diego: Hay muchos chicos con un gran futuro. Materia prima hay de sobra. El problema es que no tienen apoyo de ningún tipo, y terminan dejando la actividad o volcándose a otros deportes.
-Leonela: La pista del polideportivo municipal está en muy malas condiciones. Las instalaciones dejan mucho que desear. El piso de la pista es de arenilla, con desniveles que incluso les generaron lesiones a algunos chicos, y después competimos contra atletas que se entrenan en pistas de tartán o de arenilla, pero en buenas condiciones. Así, damos mucha ventaja.
-Diego: Está el riesgo de las lesiones, porque los isquiotibiales se te sobrecargan al patinar tanto. Y más allá de la pista, que es una vergüenza, también harían falta vestuarios en buenas condiciones, con agua caliente y duchas.
-Leonela: Por el tipo de deporte que hacemos, necesitamos tener vestuarios en buenas condiciones. Porque terminamos transpirados después de correr varios kilómetros, y en vez de ducharnos, en pleno invierno, tenemos que subirnos a la bicicleta e irnos a nuestras casas, y eso es muy malo para el cuerpo.
Diego estudia el profesorado de educación física, y trabaja como entrenador de una escuela de atletismo y en otra de tenis. Y parece demasiado realista en el análisis de su futuro: ?Yo sé que si me entrenara más podría estar entre los mejores a nivel sudamericano. Pero tengo claro que no voy a llegar muy lejos porque trabajo y estudio, y no puedo entrenarme en doble turno, como se debe para alcanzar el mejor potencial. Nunca voy a ser campeón sudamericano, eso lo tengo asumido. Del atletismo no se puede vivir, y sin apoyo, lo mejor que puedo hacer es estudiar y buscar un futuro mejor?.
Leonela mantiene un poco más a salvo su ilusión, mientras trata de terminar sus estudios de enfermería en la Cruz Roja: ?A mí me pasa algo parecido a lo de Diego. Pero tengo la esperanza de poder dedicarme más tiempo y llegar a ser alguien en el atletismo cuando termine la carrera. Tengo la ventaja de que entre las mujeres hay menos competencia, aunque sé que cuando empiece a trabajar lo más probable es que me quede menos tiempo disponible. Es una lástima que no tengamos ningún tipo de apoyo económico. En esta carrera de Rosario estuvimos hablando con chicos de otras provincias como Chubut, Santiago del Estero o Corrientes, que tienen una ayuda muy importante. Los de Chubut, por ejemplo, reciben 1000 pesos por carrera ganada, y 600 y 400 pesos si son segundos o terceros. Acá no podemos ni soñar con eso. Nosotros siempre competimos afuera, y representamos a la ciudad y me parece que deberíamos tener un apoyo más importante?.
Diego agrega: ?En este viaje a Rosario la Asociación nos pagó la mitad del pasaje. Pero nuestro problema no pasa tanto por los viajes, sino por lo que gastamos en la ropa para correr, los suplementos, los médicos, los kinesiólogos. Todo eso nos cuesta mucho. Yo volví a correr hace poco, después de una lesión que me llevó como dos años de recuperación, y gasté mucha plata en la rehabilitación.
-Más allá de los problemas de fondo, ¿cuáles son los objetivos inmediatos?
-Leonela: No tenemos chances de ir a un Sudamericano, porque la Confederación sólo manda a los atletas mayores. Nuestro próximo objetivo serían el provincial y el nacional de cross country, en agosto, y seguir preparándonos para la próxima media maratón, para tratar de bajar los tiempos que hicimos en Rosario. El entusiasmo va a ser el mismo, vamos a tratar de seguir progresando a pesar de las dificultades, porque después de todo hacemos lo que nos gusta.
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