Cañuelas: un pueblo sorprendido por problemas de gran ciudad
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Más de 2.000 ciudadanos se congregaron en torno a la Municipalidad y parte de ellos ocupó pacíficamente la planta baja de la misma durante toda la jornada del lunes para exigirle a la intendenta Marina Fassi (que estuvo acompañada por el ministro de Seguridad bonaerense, Ricardo Casal, y el jefe de la policía provincial, Hugo Matzkin) explicaciones por los sucesos que llevaron al asesinato de los hermanos y para pedir por una política de seguridad o en su defecto solicitar modificaciones de la vigente actualmente.
Al respecto, una primera cuestión a tomar en consideración es el móvil que guió el crimen. El fiscal que investiga el caso confirmó el martes que trabaja en la pista que vincula al hecho con un asalto sufrido años atrás por una de las víctimas.
"Tenemos varias hipótesis trabajando y no descartamos ninguna. En realidad estamos investigando sobre un hecho que una de las víctimas había tenido en 2004, un robo en la ciudad de Cañuelas, y que puede estar ligado a eso", expresó el fiscal Rodolfo Robatto.
Según fuentes de la pesquisa, ese episodio ocurrió en diciembre de 2004 cuando Marcelo Massa fue asaltado y baleado por delincuentes, a uno de los cuales reconoció y luego identificó para que fuera detenido. Se trata de Fernando Marconi, que el martes se entregó y el miércoles negó toda vinculación con el hecho cuando fue indagado en una dependencia judicial de Cañuelas.
En ese sentido, una fuente especialista en temas de seguridad consultada por Télam señaló que, de corroborarse que el asesinato se hubiera ocasionado en una venganza, “es imposible que el Estado pueda garantizar seguridad”. Según su opinión, sólo puede haber responsabilidad si se hubiera efectuado una denuncia respecto a un temor ante una posible represalia.
Sin embargo, y más allá del caso concreto y de las intenciones políticas que ciertos sectores de la sociedad pudieran buscar extraer de la situación (como denunció el ministro de Asuntos Agrarios bonaerense y esposo de la intendenta, Gustavo Arrieta) la situación que se vive en Cañuelas es relativamente novedosa para sus habitantes, aunque no así para municipios que se encuentran más cercanos a la Capital Federal.
Ante el crecimiento del delito en esa zona, comenzó un proceso que desembocó en una mayor presencia policial combinada con Gendarmería y, entre otras cosas, se instalaron cámaras que dificultaron el logro efectivo de asaltos, robos y hurtos. La misma fuente definió a la situación como “una corrida del delito hacia lugares más fáciles”, mencionando como variable a considerar la mejora en la situación económica que vivieron numerosos pueblos del interior.
Es precisamente en cuanto a la situación económica que hay una serie de elementos interesantes a tener en cuenta para contar con un panorama de la realidad social del lugar y las tensiones que se viven en su interior.
En primer lugar, y según el becario-investigador de la Universidad de General Sarmiento, Ariel Palombi, “debemos pensar las transformaciones recientes del partido de Cañuelas en relación a un área más vasta, que incluye a ciertas zonas de Ezeiza y a las transformaciones profundas que se produjeron en Canning y San Vicente en los últimos 15 años”.
Palombi dice que “los desarrollos inmobiliarios de carácter residencial bajo la modalidad de barrios cerrados encontraron inmejorables condiciones de inversión en esta zona de la región, proceso que se encuentra relacionado con la existencia de una buena proporción de suelo vacante, un estado que hizo todo tipo de obras para urbanizar la zona y buenas oportunidades de negocio que significan convertir la tierra rural en suelo urbano”.
En particular sobre este municipio, para Palombi “se conjugan además condiciones de inversión importantes, en tanto posee una tradición agrícola-ganadera interesante respecto del interior de la provincia que significa la existencia de excedentes agrarios que son volcados en el mercado inmobiliario como reserva de valor”.
En segundo lugar, y en relación a lo anteriormente mencionado por Palombi, la docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, Tamara Perelmuter, manifestó que “Cañuelas se desarrolló históricamente como un territorio ganadero con predominio de actividades de cría y tambo, y en la estructura agraria del partido predominaban los grandes establecimientos ganaderos y una gran cantidad de tambos manuales, familiares y medieros”.
“A fines de la década de 1960 comenzó un importante proceso de reestructuración del sector lácteo caracterizado por la concentración de la producción y la desaparición de numerosas explotaciones, en el marco de una importante modernización tecnológica, y en un contexto agravado por la decadencia del transporte ferroviario. Para el año 1988, se había reducido en un 70% el número de tambos instalados; para 2002, la disminución alcanzaba el 93%”, señaló Perelmuter, quien agregó que “en el sector primario hubo un avance importante de la agricultura sobre la ganadería que, en 1970, representaba un 87% de la actividad, con picos de hasta 95% en 1975. Este porcentaje ha ido descendiendo hasta un 62%”.
Por último, afirmó que “la importancia de la actividad agropecuaria (una cuarta parte del Producto Bruto corresponde a este sector) y su gran cercanía al área más poblada del país contribuyeron para que Cañuelas integrara históricamente la denominada Cuenca de Abasto, junto con otros 16 partidos que rodean en semicírculo a la Capital y a su área metropolitana”.
Un dato adicional sobre la situación agropecuaria: en la campaña 2000/01 había 2040 hectáreas sembradas con soja, que subieron a 10.200 en la campaña 2005/2006 y en la última información disponible, la de la campaña 2010/2011, las hectáreas sembradas con soja ascendían a 24.500, que representan poco más del 20% de la superficie total del partido.
En tercer lugar, y aunque de manera incipiente en cuanto a la efectiva radicación de industrias, el Parque Industrial conformado en Cañuelas comienza a ser un polo de atracción para empresas. Por ejemplo, Samsung comenzó la construcción de una fábrica de lavarropas, un proyecto en conjunto con la compañía Visuar que demandará una inversión de 100 millones de pesos. La fábrica contará con una nave de producción de 11.000 metros cuadrados y producirá en su primera etapa cuatro modelos de lavarropas de carga frontal y luego cuatro de carga superior. Esto, a la vez que fagocita el desarrollo local, diversifica la producción que, como se mencionó anteriormente, históricamente estuvo vinculada a lo agrícola ganadero.
Pero el crecimiento económico asentado en los tres sectores anteriormente mencionados (la radicación de industrias, el tipo de modelo agrícola ganadero y el negocio inmobiliario) conforman una situación que complejizó la sociedad cañuelense, presentando rasgos que la alejan de aquel poblado añorado por sus ciudadanos y acercándola más a una ciudad con los problemas que ésta acarrea, siendo la seguridad uno de ellos.
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