Carlotto aseguró que los jóvenes hoy están más identificados con la historia del país
En el marco de una serie de actividades a realizarse esta semana por el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, Estela de Carlotto, presidenta de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo llegó ayer a la ciudad para presentar el documental sobre su vida, brindar una charla abierta en la Universidad y responder a inquietudes en una conferencia de prensa.
“He venido muchas veces a esta ciudad, siempre me han recibido con los brazos abiertos. Vengo con muchísimo gusto”, expresó al iniciarse la conferencia de prensa.
Destacó la importancia de “esta fecha tan especial para recordar algo que no se debe olvidar y que es bueno contarlo con todas las palabras, para que los jóvenes sobre todo, los que no nacieron ni vivieron esa época, tengan conciencia”.
“Ya hace muchísimo años que salimos por todo el país para ir a escuelas secundarias, primarias, universidades, jardines de infantes, entendiendo que en esas escuelas donde se nos convoca hay interés porque una abuela cuente la historia directa de quien vivió estos momentos tan terribles que es la desaparición de un hijo, una hijo o un nieto en esa época. Eso es muy interesante porque los chicos tienen edades para ir preguntando y necesidad de tener respuestas claras”, explicó.
“En las casas unos años atrás no se hablaba del tema. Hoy en día creo que hay una puesta visible de la historia a través de los medios, algunas obras de ficción como Montecristo pusieron en la mesa familiar el tema de los desaparecidos. Ahí fue cuando se ablandó esa relación en la familia de contar y responder a las preguntas”, aseguró.
Destacó el hecho de que los jóvenes estén “más identificados con una participación en la historia del país, una historia que se va esclareciendo día a día”.
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“Todos festejamos el advenimiento del primer gobierno democrático, después vinieron las gestiones de ese gobierno donde para los derechos humanos el juicio a los comandantes fue histórico pero fue parcial. Después vinieron retrocesos, como la Ley de Punto Final y de Obediencia Debida nos sometieron a casi 20 años de impunidad. Los indultos terminaron con esa cadena de impunidad”, señaló.
“Hoy ya no existen, hay justicia, los asesinos por los medios son visibles. Son viejos decrépitos, inhumanos porque no se arrepienten, no confiesan y, además, lo volverían a hacer. Se alegran y reivindican esos crímenes. Entonces, yo digo que no hay que tenerles lástima, porque son seres humanos peligrosos y están confabulando”, agregó.
Estela de Carlotto explicó que inicialmente, cuando se programó hacer el feriado por el Día de la Memoria, puso algunos reparos porque un feriado generalmente se asocia a la diversión “y esto en realidad es recordación de una fecha nefasta”.
“Después, yo como docente me di cuenta de que un colorado en el almanaque hace que los chicos pregunten qué significa esa fecha, entonces la mamá, el maestro, el vecino, todos le van a explicar”, remarcó.
“Yo pienso que puede estar cerca o muy lejos también porque los chicos, depende de la profesión, por ahí se van a Europa por cuestiones de trabajo, de estudio, de aventura. Por eso nuestra red por el derecho a la identidad, que está en todo el país también está en Europa”, concluyó.
“Yo me negué rotundamente a que se hiciera una película de mi vida por años, porque pensaba: 'soy una mujer común, para qué contar lo que es lógico que haga'. Y me dijeron algo que es cierto, que es necesario para que se vea cómo una mujer que era docente y tenía un proyecto de vida, de pronto le cambia todo y debe afrontarlo”, explicó.
“Me negué pero después entendí que mi derecho terminaba cuando empezaba el derecho de ellos de hacer algo y decidí colaborar para que salga la historia bien. Es muy emotiva para mí también, sobre todo que aparezco mucho en la escuela con mis alumnos y los chicos que aún hoy en día me llaman y ya son abuelos. Es una cosa muy tierna, lo agradezco mucho, pero me da pudor todavía”, señaló.
Y aseguró que decidió no oponerse más a que realizaran la película porque se dio cuenta de que serviría como “contribución para que se entendiera que las Abuelas no somos extraterrestres, somos mujeres simples, que yo barro la vereda y se va a entender que es una lucha que viene del alma, del corazón, de las vísceras, y que no hay odios, no hay revanchas, no hay ningún sentimiento negativo que oscurezca esta misión que tenemos en la vida que nos impuso la dictadura”.*
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