Carlotto viene a Tandil
Se confirmó que, con el auspicio del Programa de Derechos Humanos de la Secretaría de Extensión de la Unicén, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, estará visitando Tandil el próximo viernes, en el marco de las actividades relacionadas al primer juicio por crímenes de lesa humanidad que se desarrolla en nuestra localidad.
Carlotto estará encabezando una charla de acceso libre y gratuito en la sala A del Centro Cultural Universitario, ese día a las 10 abordará temas relacionados a la última dictadura y la complicidad civil, precisamente una arista que se ventiló durante el juicio por el secuestro, tortura y asesinato del abogado olavarriense Carlos Alberto Moreno.
A propósito del juicio, este Diario dialogó días pasados con uno de los testigos y actual presidente de la Apdh olavarriense, Carmelo Vinci, quien trazó sus sensaciones frente a lo que está sucediendo en la zona a partir de esta juicio histórico en el Aula Magna de la Unicén.
Vinci ha sido otro vecino olavarriense detenido y torturado en tiempos de la dictadura, y tras prestar su testimonio frente al Tribunal Federal confió acerca de sus sensaciones.
“Está el tema de los desaparecidos, de los presos políticos y muchos dicen ‘¿Y vos por qué te salvaste?’. Y la respuesta siempre es ‘no sé’, pero si por algo me salvé, tiene que servir. He dedicado parte de mi vida al tema de los derechos humanos. Estoy casado con una hermana de un desaparecido, así que tengo el conflicto histórico adentro todo el día. En forma cotidiana, nuestros actos hablan de la política de los derechos humanos”, explicó.
Asimismo, acotó que ha participado de distintos organismos como la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y la Asamblea por la Memoria en la actualidad.
En este organismo “tenemos dos frentes de trabajo, el archivo de la memoria y otro el sitio de la memoria, que es Monte Peloni”.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSostuvo al respecto que “siempre el verso fue que fue una lucha contra el comunismo y la subversión”, pero “empezamos a ver qué es lo que había pasado en Olavarría. Y haciendo un análisis pudimos corroborar que a los primeros que atacaron fueron a los trabajadores y a los sindicatos”.
“Dos meses después del golpe -siguió-, el 20 de mayo, el jefe de una fábrica de bolsas en la localidad de Hinojo (partido de Olavarría), llamó a las fuerzas de seguridad para detener a trabajadores que estaban tratando de organizarse. Y denunció uno por uno a los que se tenían que llevar. Es una connivencia de esta empresa para con la dictadura. Estuvieron presos entre dos y siete meses”.
En su relato reseñó que “en diciembre hay un conflicto con una fábrica de tejas, y se cuestionaba a un abogado y algunos dirigentes. Decían que estaban haciendo sabotaje en la planta porque habían encontrado pintadas. En este caso también hubo connivencia con la dictadura. En julio del ’76 unos trabajadores de la fábrica Loma Negra relatan que tenían un conflicto con la empresa. Trabajaban con la embolsadora y había llegado una tanda de bolsas que tenía la boca chica y que al ponerlas se rompían, y los obreros se lastimaban. Entonces habían pedido usarlas en determinada hora, la empresa no accedió e hicieron una medida de fuerza. Eran alrededor de 10 trabajadores”.
“Como en respuesta a esta medida -continuó-, vieron que el Ejército estaba en la puerta. De todas maneras, en ese momento no los llevaron y los citaron a la comisaría. Como era la comisaría del mismo pueblo, hasta les pedían que llevaran los colchones porque no tenían y en realidad los dejaron ir a dormir a la casa. Al otro día, los detuvieron y los llevan a la comisaría Primera y después a la Unidad VII de Azul. Aquí se nota una connivencia entre la empresa y la dictadura”.
Vinci recordó que después de estos trabajadores “siguieron por los abogados. En marzo de 1977 desaparece Pareja y en abril del mismo año, Moreno. Recién después empiezan a desaparecer estudiantes y grupos sindicalizados, o no. Esa fue la característica de Olavarría durante la represión”.
Para Vinci esto trae a pensar muchas cosas. “En qué contexto estaba trabajando Moreno por el tema silicosis dentro de la fábrica, un tema prohibido”.
En medio del juicio por el caso Moreno se lo indagó si como víctimas de aquel período había satisfacción por llegar a esta instancia o creía que la Justicia debía ser más rápida, a lo que respondió que “la celeridad siempre está cuestionada en la Justicia. Creemos que hemos avanzado mucho, que a 30 años y después de las leyes de impunidad vigentes, se está retomando esto”.
“Y el caso Moreno, por ser uno de los que más elementos judiciales y pruebas tenía, es el que primero surge. Después viene Monte Peloni y La Huerta”, añadió.
Vinci insistió en que “hemos peleado mucho por eso, como pedir que (los juicios) se hicieran en los lugares de origen. Esto se está haciendo acá porque en determinado momento los organismos de derechos humanos del centro de la provincia hemos pedido que no quedaran en Buenos Aires para que puedan ser tratados acá”.
Entendió que “se puede mejorar, pero no podemos desconocer lo hecho hasta aquí. La Justicia, en algunos casos, está llegando”.
Agregó sobre el tema que el Estado “tiene que poner algún recurso más en los juzgados, como en Azul. Y sería prudente hacerlo para poder terminar, porque no podemos estar toda la vida deambulando por los tribunales contando estas historias”.
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