Carta a -un niño hipoacúsico
?Aprender, es una de las claves esenciales para el bienestar presente y futuro, que como padres debemos de inculcar cuando tenemos un hijo hipoacúsico. Ese aprendizaje es el que junto a nuestra familia venimos experimentando desde el mismo día en que a nuestro hijo Agustín le diagnosticaron Hipoacusia Moderada Bilateral.
Hoy en día, y en consonancia con los grandes avances tecnológicos, sumados a las técnicas en fonoaudiología, nos brinda a los padres la cuota necesaria de tranquilidad de que nuestros hijos se integrarán a la sociedad como niños comunes y corrientes, pudiendo desarrollar todas sus habilidades y su intelecto como cualquier oyente.
Obviamente que las primeras horas de otorgado el diagnóstico médico de la hipoacusia son muy difíciles de digerir; comienzan las preguntas, los temores, los caminos posibles, etc., etc., que, sin conocimiento de lo que es la hipoacusia, es una pesada carga sobre la humanidad de cualquier padre.
Nuestra experiencia personal indica que la suma de muchos factores, por ejemplo, el núcleo familiar unido, los amigos, padres en igualdad de situaciones, jardín donde concurre, creencias religiosas, tecnologías, recursos humanos capacitados, ha hecho que Agustín se encuentre totalmente contenido, integrado y mostrándonos una vez más a nosotros la gran capacidad de lucha que encaró desde su nacimiento.
El camino recorrido todavía es muy corto, sabemos que en el mediano o largo plazo nos encontraremos con dificultades que las deberemos sortear para el bien de nuestro amado hijo, como también nos servirá a lo mejor para transmitir de padres a padres nuestras experiencias, vivencias y sobre todo contención.
Quizás el hecho de transitar por este camino de aprendizaje nos ha colocado en una posición de ser, más que nunca, solidarios con nuestra comunidad. Por ello, por estos días estamos encarando un proyecto muy ambicioso conjuntamente con la Fundación Ceidhi (Centro de Identificación de la Hipoacusia Infantil), para dotar a Tandil de estadísticas, información en escuelas sobre la hipoacusia, capacitación en la detección temprana, asistencia de aparatología a los más necesitados, y sobre todo un lugar que sirva para contener a padres que estén en la misma situación nuestra.
Por último, como mensaje alentador para la comunidad, queremos transmitir a través de estas líneas que mientras haya hombres y mujeres con ganas de trabajar en pos de un objetivo claro, con muchas convicciones, todo es posible, y redundará en beneficios notorios para nuestros hijos?.*
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSilvina y Fernando (papás de Agustín, que padece hipoacusia)
pornuestroshijoshipoacusicos@yahoo.com.ar.
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