Carta abierta a Rubén Sentís
Habiendo leído el reportaje que publicó este prestigioso medio el pasado domingo 15 de junio a Rubén Sentís, dando a conocer su opinión y su defensa al Gobierno nacional, tengo la obligación de contestarle.
Es imprescindible antes de expresarme y desarrollar mi opinión, que me identifique de una manera fehaciente para que no le quepa ninguna duda de quién soy. Le diré que mi apelativo es ?Charito?, primero fui su empleada y después secretaria de prensa de Federalismo y Liberación, que lideró aquel gran hombre que fue el ingeniero Jorge Barandiarán.
Y que junto a La Liga Federal, que usted representaba, trabajamos mancomunadamente defendiendo ?ideales? no sé si acertados o no… pero sí sometidos a la consideración de los afiliados al PJ.
Perder dolía, pero ganar significaba más responsabilidad y conciliar con los distintos sectores. Jamás dividir, avasallar o querer arrodillar al semejante.
Dicho esto, dejo los buenos recuerdos a un lado, para detestar su defensa por lo indefendible… Además de asegurarle que este Gobierno no es ?peronista?, no porque yo lo diga (no soy la dueña de la verdad), lo dijo la señora Cristina Fernández en una conferencia de prensa presentando su candidatura en España.
Textualmente expresó: ?Vengo de profundas raíces peronistas y soy fiel seguidora del pensamiento hegeliano?, por eso digo que no es peronista.
En su libro Palabras para los filósofos, página 63, capítulo ?Revisión de jerarquías?, Perón opinaba que la senda hegeliana condujo a ciertos grupos al desvarío de subordinar tan por entero la individualidad a la organización ideal, que automáticamente el concepto de humanidad quedaba reducido a una palabra vacía: ?La omnipotencia del Estado sobre una infinita suma de ceros?. Por lo tanto, si no leyó al menos los conceptos de nuestra doctrina. Si no se presentó como candidata en elecciones internas, si su esposo la puso a dedo. Si a su vez, él fue Presidente, porque ?el culpable Eduardo Duhalde de los males que inició todo este desastre?, acompañado de todos y cada uno de ustedes, que por ambiciones personales permitieron que la interna justicialista se definiera en las presidenciales del 2003, con el solo fin de que no ganara el candidato elegido por el afiliado peronista, el que igual sacó la mayor cantidad de votos en primera vuelta a pesar de ustedes y de sus contubernios.
Y sigue manteniendo a resguardo de los chacales la dignidad del buen peronista. De los hombres y mujeres de bien que practicamos aquello que decía nuestro sabio general: ?Para un argentino no tiene que haber algo mejor que otro argentino?.
Vuelvo al presente: eso que usted llama ?fortaleza política? es sólo demostración de falta de tacto para gobernar en democracia y autoritarismo, al mejor estilo Videla. Para tener ?poder político? no hay que vencer, hay que convencer, no imponer a los golpes en Plaza de Mayo o en Olivos.
Se debe actuar con respeto por todos los sectores, no importa si son de derecha, izquierda, de arriba o abajo… ?son argentinos?. Su respuesta comparando el paro de camioneros de España no sirve. Por qué mejor no nos comparamos con Brasil, Chile o Uruguay, somos más parecidos… en fin ?sudacas?, como nos definen en España. ¿Sabe por qué? Porque ellos crecen en serio, dialogan y negocian con todos los sectores y no dibujan su economía con un Indec como el nuestro.
Y porque a sus dirigentes están capacitados y conscientes para hacer un gran país para todos los habitantes. No para un grupo de discípulos de ?López Rega? a los que dirige un mero dibujo animado de Hitler, que se esconde bajo las polleras de su mujer.
Los reptiles podrán seguir acechando la histórica plaza, podrán matar uno por uno a los que criticamos, podrán imitar a Chávez copiando su estilo corrupto y prepotente. Pero los que consideramos peronistas, ¡jamás! Los peronistas no queremos ser una infinita suma de ceros. En lo personal me están costando muchas lágrimas de vergüenza ajena que el peronismo llame ?gobierno justicialista? a este engendro de autoritarios.
Señor Sentís, por los viejos tiempos se lo pido, póngase de rodillas ante Dios y el recuerdo del gran general, pídales perdón y vuelva a ser el muchacho bueno que conocí o creí conocer. Hágalo para que su familia no deba avergonzarse cuando sucedan trágicos hechos que contará la historia del peronismo local y su nombre figure entre los ?usurpadores? del gran Movimiento Nacional cortado por una dictadura civil.
Si decide no hacerlo, expúlseme del Justicialismo. Hará que me sienta orgullosa de haber contribuido con un pequeño granito de arena, para sacar la máscara a los traidores del movimiento más grande de América.
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