Carta de lectores
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Sin vergüenza: el reintento
de legitimar una estafa
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl oficialismo insiste con lograr en el Concejo Deliberante la aprobación bajo la forma de convenio urbanístico de un loteo irregular, que vulnera no sólo el Plan de Desarrollo sino que cambia el destino de una tierra cuyo uso debía ser equipamiento urbano o regional, para permitir un gran negociado inmobiliario.
Como se vio en la audiencia pública, los terrenos no existen, pues la subdivisión no está aprobada y justamente es lo que pide el convenio, no obstante algunos fueron vendidos. El convenio permitiría tapar la estafa.
Que el agrimensor que propone la subdivisión haya sido integrante de la comisión asesora que recomienda aprobar el convenio, admitido por el mismo en la audiencia pública, es una muestra clarísima de una forma de gestionar que pone de los dos lados del mostrador a los interesados en el negocio inmobiliario.
Los concejales que voten este convenio serán cómplices de una maniobra que pretende blanquear una situación claramente irregular y que si se tratara de ciudadanos de a pie se llamaría estafa.
Y además, establece un precedente que agravará la voracidad inmobiliaria sobre el entorno serrano y las zonas de interés especial urbanístico y ambiental, las que están así definidas en función de su importancia para la ciudad.
Asamblea en Defensa de las Sierras de Tandil
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De la gloria a la decadencia
Señor Director:
En fecha 04/02/2010 se publicó en su Diario, con el título de: Una gran desilusión, un escrito mío que trataba la decepción que me había causado el famoso relator de fútbol, Víctor Hugo Morales.
El señor Morales fue para mí y creo que para la mayoría de los aficionados a este deporte, el mejor relator de hispanoamérica, por su maestría en crear una imaginación perfecta a la realidad a través de la radio, logrando una emoción hasta las lágrimas cuando con su voz anticipaba el grito de ¡gol! Y enseguida, como remate final siempre ocurrente, una magnífica metáfora, la más saliente era “se mueve el cemento de la Bombonera”.
Lo considerábamos poseedor de una excelente personalidad, sin fallas, con su tono de voz impecable, calidad en el lenguaje y justeza en la jugada. Pero algo tenía que aparecer como imperfecto, incoherente, en su brillante trayectoria a mi modo de ver. Fue cuando en su programa radial de la mañana, por la emisora Continental, comencé a sospechar que estaba dando un giro en su estilo cuidadoso, atacando permanentemente al propietario del Diario Clarín, teniendo como colaboradora a Cintya García, panelista del exprograma 6-7-8 en el canal público de TV, por lo que no me quedaban dudas de que el señor Morales había iniciado un camino equivocado, metiéndose en la política sucia.
A partir del 10 de diciembre de 2015, el señor Morales se olvidó de “Clarín” y junto con los Navarro, los Silvestre y muchos más empieza a “jabonarle” el piso al presidente Macri. Dicen que es “débil” para gobernar, pero cuando comienzan a sentir en el “bolsillo” las duras medidas que debe tomar, ahora lo califican de “fuerte” y autoritario.
A esta modalidad se suma el señor Diego Armando Maradona, que si bien sigue conservando su condición de “ídolo” por sus hazañas futbolísticas locales e internacionales, no lo autoriza a formular críticas con un lenguaje de “potrero”, me refiero a últimas declaraciones burlonas que hizo respecto a discursos del señor presidente Macri, al que por lo visto no le tiene ningún afecto, contrariamente a los elogios que regalaba a la expresidenta.
El señor Maradona debe tener presente sus conflictos familiares que son de público conocimiento y lo acontecido, desprestigiando al fútbol argentino, por la sanción que se le aplicó en el mundial de Italia. Es lamentable que en estos dos casos emblemáticos haya opacado la gloria que no supieron mantener. Me da tristeza al ver sus caras en la TV. Quiero creer que son conscientes de su decadencia.
Yo he conocido diversos procedimientos para ayudar al derrocamiento de presidentes, a partir del año 1955, en este orden: Frondizi, doctor Illia, doctor Raúl Alfonsín y doctor De la Rúa, pero nunca se llegó a nada positivo, porque solo sirvió para satisfacer caprichos personales, el no aceptar resultados electorales, etc.
Hay que tener paciencia, colaborar para que el mundo nos vea confiables y luego presentar candidaturas al cabo de cuatro años. Es fácil hablar de pobreza para quedar bien, pero no nos quejemos cuando inevitablemente nos tocan el “bolsillo”.
Ismel Alfredo Fuentes.
DNI 5.355.846.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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