Carta de lectores
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La razón de la sinrazón, juramento hipocrático o hipócrita
Señor Director:
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailDías pasados me tocó vivir un hecho realmente insólito. Circulando por la calle Maipú, al llegar a la intersección con Alem, sabiendo de mi derecho (el cual se realza producto de una lomada sobre Alem) me dispongo a traspasar dicha arteria recibiendo como resultado un bocinazo que me obliga a ver por el espejo retrovisor qué había ocurrido: el conductor de la unidad que venía por Alem se había molestado por mi prioridad haciéndome, además de la bocina, la clásica seña del dedo mayor de la mano, extendido.
Luego de un rodeo, lo alcanzo, me pongo a la par y, auto de por medio, le expongo mi derecho, cosa que no acepta y, (ahí viene mi asombro) ante un cruce de improperios, este buen señor me amenaza con “pegarme un tiro” llevando una de sus manos hacia abajo y fuera de mi vista.
Doy por concluida la situación, pero la cercanía hace que mi instinto me lleve al Tiro Federal, donde se encontraba la unidad del sujeto. Me bajo, entro para tratar de seguir aclarando el tema y por supuesto sugerirle que tal tipo de actitudes (señas y amenazas) no eran propias de un hombre normal. Por supuesto que no reconoce sus errores pero, (y allí nuevamente, viene mi asombro) me dice que es un profesional de la salud, un prestigioso médico de doble apellido.
Qué ironía, ¿no? Un hombre que jura preservar la vida, anda por las calles portando un arma…
No soy quién para dar consejos, mucho menos para juzgar. Sí podría sugerir la lectura de la Ley de Tránsito de la Provincia de Buenos Aires Nº 11.430 con sus modificaciones 11.460-11.583-11.626 y 11.768, la cual, en su capítulo IV “Prioridades”, punto 2, reza: “El conductor que llegue a una bocacalle o encrucijada, debe, en toda circunstancia, ceder el paso al vehículo que circula desde su derecha hacia su izquierda, por una vía pública transversal”.
Carlos Escapa
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A la Unidad de Policía de Prevención Social
Señor Director:
Señor Mariano Giménez, por la presente es mi deseo informarle que durante la semana del 20 de junio, no recuerdo la fecha exacta, me encontraba en la Plaza Independencia paseando con mi perro, cuando de pronto un perro de grandes dimensiones lo toma por la cabeza y comienza a zamarrearlo. Vi como mi perro sería gravemente herido o muerto si yo no intervenía; con mis 73 años la tarea resultaba difícil.
Ante mis gritos aparecieron dos oficiales de policía que prontamente y en segundos lograron liberar a mi perro.
Es mi voluntad agradecer a los oficiales que intervinieron en forma rápida y correcta. A pesar de la negativa de los mismos de otorgarme sus nombres y que consideraban que solamente habían realizado nada más ni nada menos que el servicio que les corresponde, pude conseguir la filiación de los mismos, oficiales Cristina Posadas y Julio Roldán.
Quiero agradecer a la fuerza de seguridad representada a través de estos dos señores pertenecientes a vuestra dirección por haber salvado a mi perro y a mi persona de no haber sufrido mayores heridas.
Benjamín Alejandro Victorica
DNI 4.617.379
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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