Carta de lectores
Estatua
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu email
Señor Director:
Argentina se dice democrática y no lo es, al menos en el sentido de la verdadera democracia.
El acelerado deterioro que manifiesta en su accionar cotidiano el Municipio debe ser motivo de seria preocupación de los ciudadanos.
Cuando una sociedad civil no se expresa, que soporta mansamente el hacer de un Ejecutivo en declive, la democracia se vuelve algo teórico, irreal, utópico, todos perdemos el rumbo.
Para que sepa el vecino/a, el Ejecutivo fue elegido para administrar la ciudad, no para decorarla sin sentido, sin previo aviso a su pueblo con una nueva estatua que va a ser instalada en la vía pública, que pertenece a todos los ciudadanos. Se trata de una repetición de una estatua del Redentor que de ninguna manera superará la belleza, (que no quiere decir que sea la verdadera imagen de Jesús) del Cristo crucificado, emplazado en el Calvario ya existente en nuestra ciudad.
En Tandil, en el Ejecutivo no hay nadie que hable con el pueblo, sobre planes y proyectos de reformas edilicias para mejorar o embellecer la ciudad, no se habla ni de propuestas ni hechos concretos, las realizan ellos.
Sólo son hombres que trabajan de políticos, a veces sin capacidad suficiente y conocimiento que, en muchos casos, después de su paso por la función pública no han dejado más que lamentos en el pueblo.
Ese proyecto de instalar otra estatua del Redentor en la vía pública (que no es ni parecida a la ya existente), es totalmente personal del jefe del Ejecutivo, demuestra su falta de iniciativa o poder de acción después de 10 años ininterrumpidos en el cargo y con apoyo del pueblo, de atacar los problemas troncales y agravados que afectan seriamente la vida diaria del vecino de la ciudad. ¿Qué sentido tiene una estatua?, ¡y nada menos del Redentor! que no se sabe realmente cuál fue su verdadera figura.
Una idea decadente como ésta debería ser el resultado de un proceso de investigación, estudio y diálogo entre la administración municipal, ciudadanos, consejos vecinales, comerciantes y autoridades en general previo a ser sometido a consideración.
¿Cómo era Jesús físicamente?
Para que sepan los vecinos/as, detalles de la estatua que se está construyendo (julio 2013), ¿es la imagen de Jesús como creen los artesanos y empresarios que la están construyendo? La historia nos dice que el Vaticano tiene una sola prueba que demuestra cómo era el rostro de Jesús, que es el Santo Sudario de Turín, (1266-1390), y además está tamizado por el ojo de la Iglesia y sus fieles artistas.
El rostro de Jesús, el que conocemos de toda la vida, que no quiere decir que sea el verdadero, porque poco y nada se sabe sobre El, solamente estudios, y hoy gracias a las extraordinarias tecnologías sabemos un poco más.
En los siglos IV – V, apoyándose en los salmos 45:23, proliferaban descripciones que hacen de Jesús el más bello de los hombres San Juan Crisóstomo, Agustín, Jerónimo, Teodoreto, Gregorio.
Esta tendencia fue, es y será predominante en nuestros días. Es en la Edad Media cuando vamos a encontrar las primeras descripciones detalladas de estos rasgos físicos de Jesús.
Las primeras descripciones del físico y rostro de Jesús.
Apoyándose en la profecía del Mesías sufriente, a Cristo lo describen como teniendo un aspecto miserable, sin ninguna belleza física.
Según Justino Mártir, Jesús era deforme; según Clemente de Alejandría era feo de rostro; según Tertuliano su cuerpo no tenía ningún atractivo ni perfección. La afirmación de Celso era que Jesús era pequeño y desgarbado.
La extraña afirmación que compartían muchos cristianos de su tiempo de que Jesús parecía feo a los impíos y hermoso a los justos.
Jesús era un típico joven judío, no se destacaba físicamente entre sus pares. Estaba junto a sus apóstoles cuando los soldados romanos se hicieron presentes para apresarlo, Judas se acerca a Jesús, le da un beso de identificación, y el capitán romano ordenó: “¡Adelante, ¡ése es!”.
Nuevos estudios del físico y rostro de Jesús:
Según la información publicada en España por el diario El País (28-3-2001), finalmente se logró aproximarse científicamente, elaborando intensos estudios al posible rostro que pudo tener Jesús. Lo han realizado con un cráneo judío del siglo I, hallado en Jerusalén y analizado con tecnología gráfica digital de última generación.
El resultado es el nuevo rostro y, sorprendente rostro de un Jesús con pómulos y nariz prominente, cabellos rizados, color negro y tez morena. Jesús media 1,65 a 1,70 metros aproximadamente, caminaba inclinado levemente hacia adelante, de textura fuerte especialmente su brazo derecho por su trabajo de carpintero. Nada que ver, claro está, con su 1,90 metros de altura y blanco pálido rostro, lánguida y suave faz con que se le ha presentado siempre.
Si usted vecino ha viajado a Israel, habrá observado que hay muchos varones parecidos al descripto en Jerusalén, especialmente en Getsemaní, donde Jesús vivió mucho tiempo y tuvo la última cena.
Las estatuas son huecas, vacías como los fantasmas, levantas la sábana y no hay nada debajo.
Para pensar, para estudiar, para analizar.
Elías Estanislao Peuscovich
*********
Los tímidos pueden lograr la transformación
Señor Director:
Sí, es verdad, el miedo nos paraliza, lo evadimos, nos hace mentir, o lo peor, actuar violentamente. Sí, el miedo existe, nunca va a desaparecer en todos nosotros por más que tengamos poder, amigos o fe en Dios. Tenemos miedo de tener miedo, es el peor camino para vencerlo. El miedo se combate con la aceptación del mismo como parte de ser humano, sino seríamos dioses. Lo dice alguien que convivió con el miedo desde que tuvo conciencia. Porque su carácter estaba formado por una característica muy común entre todos nosotros, pero que se oculta por su propia característica, estoy hablando de mí mismo y de la timidez.
Lo planteo no para recibir lástima de los demás, al contrario, pretendo mostrar la gran capacidad que me dio en mi vida luchar contra el miedo, aceptándolo sin recurrir de psicólogos, logrando aprovechar las virtudes que me daba ser reflexivo, observador, sensible, ingenuo, diferente y muchas virtudes más. Si los extrovertidos logran grandes logros por ser así, los tímidos pueden lograr los mismos pero de otra índole. Pero qué pasa, como la timidez es confundida con cobardía, los extrovertidos desvalorizan, discriminan, amenazan para no reconocer el miedo que les tienen. Porque saben que tienen una verdad que ellos no logran muchas veces ver y reconocer.
A qué viene todo esto. Simplemente a que se está viviendo un momento de cambio mundial. Lo que parece bueno actualmente, como ser solidarios, hacer el bien en general, no alcanza. El mal, concretamente la corrupción, sigue avanzando como una avalancha que arrasa todo lo que esté por delante, incluso a los mismos que la dejan pasar sin hacer nada. ¿Dónde está la solución del problema? Si estamos ocupados práctica y mentalmente en cubrirnos para que el mal no nos tape. La única forma es ir a la fuente, ver cuál es la razón por la cual se produce la avalancha, cada vez que estornudamos u opinamos algo propio, original y verdadero. Somos como 40 millones de habitantes, pocos para un país tan generoso. De todas maneras somos suficientes como para empezar a corregir lo que provoca la avalancha. Porque está en cada individuo, no en un líder carismático, que tiene tanto miedo o más que nosotros, producto de su mayor poder.
En la corrupción hay escalas, desde tirar un papel al piso, dibujar una pared del vecino, una palabra ofensiva o que un funcionario robe o mienta. Cada uno tiene que ser consciente lo que es capaz de hacer. ¿Para qué preocuparse por la corrupción del gobierno de turno cuando ni siquiera podemos decirle de buen modo a alguien, que levante el papel que tiró?
¿Cuál es nuestra esperanza de cambio? Que vivimos una realidad tan amarga de lo cotidiano, no sólo por nosotros sino por muchos pobres ciudadanos que no tienen la más mínima dignidad. Esta sensación de impotencia nos hace pensar que ya todo puede ser posible, hasta el reclamar la mínima acción de respeto como levantar un papel.
Otra visión de cambio está en un líder como el papa Francisco, donde desde su lugar de fe, inspira a miles de jóvenes argentinos a “que hagan lío”. Sólo un líder que vivió nuestra idiosincrasia de corrupción puede transmitir una solución tan clara y efectiva como ésta. Está claro que hacer lío significa desplazar la corrupción con la verdad, sin violencia, ni odio. Sí con unión y creatividad.
Por último, queriendo dar un ejemplo de lo que una persona miedosa como yo puede hacer a riesgo de perder la estima social, no sólo de los vecinos sino de sus propios conocidos y amigos. Pido a la Justicia para que haga cumplir la ley del artículo 42 del Código de Etica Pública, sacando los carteles que están colgados en la parroquia Santísimo Sacramento.
Pido al responsable de firmar el contrato de las obras que, por su propia decisión, asuma el error cometido, lo transforme en ejemplo de nobleza y asuma los riesgos que le toque vivir por hacerlo. Pido al Municipio que intervenga desde su lugar, aunque el edificio sea monumento nacional, para que nos permita sentir que no estamos desprotegidos ante el abuso de cualquier dirigente. Pido a los adultos y jóvenes que nos movilicemos en este acto, que por parecer menos grave que otros, puede ser de un efecto visual y emotivo muy grande para demostrar que podemos reemplazar el mal por el bien. Sería muy fuerte ver la foto de cómo se bajan los carteles, para colocar uno que cumpla con la ley y el sentido de respeto para todo ciudadano.
Espero que esta visión simple y verdadera que propongo, si es combatida, lo sea a través de palabras que transmitan una idea, para trascender más allá de nuestro metro cuadrado.
Gerardo Merello
*****
Viaje a Chile
Señor Director:
Hace casi setenta años que nací al pie de la precordillera de los Andes. Recuerdo estar cursando sexto grado en una clase de Educación Democrática escribiendo sobre el tema, con los plumines que se usaban conjuntamente con la tinta azul en los tinteros, cuando de repente se movió todo el piso, juntándose los bancos y, en mi caso, me clavé el plumín (pluma de acero) en la mano izquierda. No obstante, entre el griterío de mis compañeros y maestros, salimos los antes posible al patio ya que teníamos miedo de que se nos cerrara la puerta y quedarámos encerrados.
Fue así que todos salimos del aula pero el plumín seguía incrustado en mi mano hasta que mi maestro, de un tirón, me lo sacó haciéndome un chiste: “Ahora podés decir que tenés sangre azul en las venas”.
Así conocí los terremotos. Fue aquel un día muy intenso ya que tembló todo el día, el rugir de la Cordillera de los Andes aún hoy lo recuerdo. Por eso, cada vez que veía la Cordillera de los Andes me decía que algún día iba a cruzar para conocer Chile, pensando en un maestro chileno que tuve en cuarto grado.
En febrero de 2013 visité a mi nieta en Bariloche por primera vez. Luego de un increíble baño en el Nahuel Huapi, partí a Chile para cumplir mi sueño.
Por vía terrestre, con mis alpargatas de yute azules y acordonadas, el bolso azul y blanco de mi mamá, crucé la Cordillera, los zumbidos en mis oídos me anunciaban el ascenso y descenso de la misma.
Ya en Chile empecé a entender al señor Robledo, aquel maestro chileno que tuve en cuarto grado. Su exigencia para con sus alumnos, su disciplina, su rectitud, todo estaba reflejado en su país de origen (Chile), su gente hermosa, la limpieza de sus calles, la responsabilidad que ponen ante cualquier contaminación, el control por la Aduna, no deja duda de quién sale y entra.
En el abrazo de la foto final del paseo por Chile junto a la guía argentina y chilena, dejé constancia de la hermandad entre dos naciones. ¡Argentina y Chile, salud!
Fani Ríos
4.968.011
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios