Carta de lectores
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailHomenaje a Carlos Alberto Alfaro
Señor Director:
Los maestros normales nacionales egresados en 1944, Peña de los Cuatro Cuatro, rinden con profundo pesar su homenaje póstumo a quien fuera su integrante: Carlos Octavio Alfaro, con quien cursamos el secundario de la escuela Normal de Tandil, egresando en el año 1944.
Siempre lo recordaremos como el alumno travieso, que había cursado el primario en la Escuela 7, trayendo la picardía de un adolescente con la doble capacidad de mirar al patio de la escuela y captar las explicaciones del profesor a la vez… siempre con el dicho y la travesura oportuna.
Su deleite eran las clases de literatura de la señorita María Ales, en ellas se portaba bien, llegando a ser el alumno preferido de dicha profesora que supo captar su habilidad para las letras y le marcó su camino como escritor.
Su vida fue su familia, la radio, el periodismo deportivo, pero su sueño escribir un libro, y lo logró. Todos sus compañeros de promoción lo acompañaban cuando presentó en la Unicén su obra literaria Del potrero al pizarrón, estaba emocionado, feliz y radiante de haber cumplido su sueño de escritor.
Querido compañero y amigo, sentimos el dolor de tu ausencia, partiste pero no te fuiste: has quedado presente con tus publicaciones en diarios, tu recuerdo en la radio y tus libros, y en el corazón de los que tuvimos la suerte de compartir contigo la hermosa vida de estudiantes secundarios.
Peña 4-4, maestros normales nacionales egresados en 1944
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Las Sierras no son peligrosas, sino los resultados de actividades humanas
inadecuadas sobre las mismas
Señor Director:
En estos días, personas que han trabajado para las canteras expresan en los medios los intereses privados y aprovechan un lamentable accidente para argumentar a favor de la restricción del acceso a las sierras. Nos dicen que son peligrosas y que lo son porque nos se los dejó continuar con el saqueo. Es terrible tener que seguir escuchando esto mientras la naturaleza y la sociedad toda, estas generaciones y las próximas, heredamos la depredación.
Peligro es llenar de explosivos y volar las sierras.
Peligro es destruir, saquear y hacer los gigantescos agujeros irreversibles, que quedan para siempre, con sus lagos y sus frentes de piedra abiertos, erosionándose más rápido, cayendo…
Los dibujos de los estudios de impacto ambiental son eso: dibujos. Espejitos de colores con los cuales consiguieron que las autoridades de la época renunciaran a los juicios ganados por el Municipio, les perdonaran una gran deuda y les dieran unos cuantos años más para romper y lucrar.
Pero volver ahora a discutir sobre eso es otro canto de tero, porque lo que realmente está en juego es el cumplimiento de la Ley de Paisaje Protegido. Está pendiente la protección de las sierras de otras actividades inadecuadas. Como lo venimos denunciando desde hace una década, más allá de los discursos de las autoridades, existe una política de dejar construir sobre las sierras y de promover y/o tolerar las actividades que priorizan el lucro al cuidado de las personas, del ambiente y del paisaje.
Las sierras no son peligrosas, sino las resultados de actividades humanas inadecuadas sobre las mismas
Peligroso es hacer cavas.
Peligroso es construir hoteles, casas, caminos y todo lo que eso significa.
Peligroso es construir en ambientes que, aun cuando se controlasen las causas humanas, se incendian frecuentemente (de ello dan cuenta las adaptaciones de algunas plantas).
Peligroso es construir ayudando a impermeabilizar y por lo tanto cambiando las escorrentías de las aguas, que al bajar más rápido producen más erosión y además favorecen inundaciones en otras zonas de la ciudad y el partido.
Peligroso es alterar las cuencas hídricas: las sierras son áreas de recarga del acuífero del cual toma agua la ciudad y zonas muy vulnerables a la contaminación.
Peligroso es que tomen decisiones atendiendo más al interés privado sectorial que al interés colectivo y el bien común.
Además de los fundamentos preexistentes sobre el derecho a transitarlas, explícitamente la Ley de Paisaje Protegido garantiza el acceso público.
“Las áreas, que deberán ser declaradas por ley, poseerán carácter de acceso público, tendiendo al bienestar común, con el fin de elevar la calidad de vida de la población y la protección del medio”. Art. 1 de la Ley General de Paisaje Protegido 12.704.
Peligroso es desconocer la responsabilidad estatal en las regulaciones a los usos en todos los terrenos, sean urbanos o rurales, y poner por delante el interés de unos pocos sobre el bien común.
Tandil es sierras. Su verdadero desarrollo requiere sierras protegidas, cuidar realmente nuestras cuencas hídricas, biodiversidad, ambiente y paisaje.
Quienes son responsables de la destrucción de las sierras debieran darse cuenta de que la comunidad nada les debe y por el contrario, son ellos quienes tienen una deuda impagable con Tandil, actual y futura.
Asamblea Ciudadana por la Preservación de las Sierras de Tandil
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Después de la catástrofe
Señor Director:
Después de la catástrofe de las inundaciones, hubo una gran acción solidaria de parte de personas y entidades de Tandil. Esto no debe sorprender, ya que hace varios años que se viene trabajando de esta manera solidaria para atender necesidades de nuestros propios vecinos.
Es muy emocionante ver partir varios camiones con doble acoplado, con lo mínimo necesario para ayudar a las víctimas, porque nunca va a ser suficiente. El daño ya está hecho, los responsables pueden ser algunos pocos y también ser todos nosotros. ¿Por qué todos? Porque cuando se habla de lo contrario al fracaso, que es el éxito, como ganar un mundial o emprender un proyecto nacional, nos involucramos todos como parte del éxito. Este pensamiento es correcto y bueno, sin embargo nadie de nosotros pisó el campo de juego en el partido que la selección argentina salió campeón del mundo. En un emprendimiento nacional tampoco participamos de las decisiones del mismo, para eso elegimos a nuestros representantes. Entonces, cuando hablamos de errores y fracasos, deberíamos pensar de la misma manera y asumir con la responsabilidad el ser parte del fracaso.
Sinceramente yo me siento así, ¡un fracasado! Porque más allá de todo lo que pueda hacer individualmente en relación a mis proyectos, familia, club, cultura, etc., no puedo dejar de pensar que vivo en un país rico como pocos en el mundo, con mucha gente pobre. Sabemos que el que tiene mayor poder, tiene mayor responsabilidad, pero no quita la responsabilidad que podamos tener cada uno de nosotros.
Esta introducción pretende relacionar el hecho lamentable de una catástrofe, con la posibilidad de pensar que hay acciones que parecen no hacer mal en lo concreto, pero que a medida que pasan los años logran provocar lamentables consecuencias. Tirar un papel al piso, parecería algo inofensivo, sin embargo, en grandes cantidades puede obstruir desagotes fluviales.
Pensar que pasar un semáforo en rojo no provoca daños mientras lo haga con cuidado, es estar ciego de los accidentes fatales que se dan por el exceso de confianza. Colocar dos carteles de grandes dimensiones, con frases, logos, colores y nombres de un funcionario público en la fachada de la parroquia Santísimo Sacramento, actualmente monumento nacional, puede ser tomado como algo lógico y natural. Sin embargo la ley de ética pública en su Artículo 42 establece que los dirigentes, sin querer o queriendo, no pueden comunicar, convencer o adoctrinar sobre su presencia y futuro político.
Mirando con mucha mayor altura, no por el cargo político, económico o social que podamos tener, sino por un carácter espiritual que todos poseemos, ver nuestro país abajo en el mapamundi, es tomado con naturalidad, sin embargo puede ser el factor que nos genere una mentalidad de baja autoestima, que nos provoque miedo de decir lo que pensamos, individualismo y poca responsabilidad. Invertir la convención impuesta arbitrariamente por los europeos poniéndonos arriba del mundo, no para estar en contra del norte, sino para estar a favor nuestro, nos permitiría generar pensamientos positivos sobre nosotros mismos, para lograr cambiar las acciones y llegar a ser un país coherente en relación a la riqueza que tenemos.
Un país rico tiene que generar gente rica, o por lo menos dar la posibilidad de serlo, no hay excusas. Si logramos trascender nuestras acciones no sólo en lo inmediato sino en lo importante. Si prestamos atención a las personas simples, pero con grandes mensajes. Si logramos actuar en el presente sin miedo a equivocarnos. Si empezamos a pensar al revés de lo que siempre pensamos, sin cambiar nuestras virtudes. Si creemos en el individuo como generador de cambio de conciencia, sólo por decir la verdad. Si creemos en todo esto y mucho más, todo va a ser más fácil, tan fácil como dar vuelta el mundo con nuestras propias manos y lograr poner a nuestra querida Argentina donde realmente se merece: ¡Arriba en nuestras mentes!
Gerardo Merello
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¡Justicia! ¡Justicia!
Señor Director:
Día a día vemos (antes por tv y en nuestra ciudad cada vez mas), manifestaciones y reclamos vinculados a la inseguridad y violencia a ciudadanos que al grito de ¡Justicia!¡Justicia! expresan lo que todos sabemos, que el nuestro es un país injusto. Como muchos.
Todos sabemos que el sistema judicial, los funcionarios, policías, abogados y la “clase política” no han dado respuesta efectiva a este reclamo. Poco se ha logrado al respecto.
Hoy se debaten en el Congreso Nacional proyectos que se publicitan como “democratizar la justicia”. Una nueva mentira. Estas propuestas no tratan aquellas inquietudes. Solo tratan acerca de los jueces nacionales, que son pocos y en general (salvo en Capital Federal) no son los que juzgan la mayoría de los problemas de los argentinos: no son los jueces que persiguen chorros, ni estafadores, ni golpeadores, ni cobro de impuestos, cheques o alquileres.
En verdad estas reformas solo les importan a los funcionarios nacionales, que quieren condicionar a quienes los controlan. Quieren que no los controle nadie o mejor que lo controle un juez sumiso. Funcionarios que no quieren pagarle a los jubilados y pensionados los juicios que ganan.
Nos encontramos frente a una nueva pelea por el poder, que muestra sus miserias, su irrefrenable voracidad, sus ansias más profundas, que se hace el disimulado y pretende engañarnos diciendo que no es para el mal de nadie sino para el bien de todos; que pretende modificar la distribución del poder constitucional mediante una ley reglamentaria y vulnerar a la gran mayoría de argentinos que también votamos la reforma constitucional en 1994.
A partir de la reforma judicial que impone el Ejecutivo Nacional, el partido político que gane las elecciones tendrá automáticamente una mayoría absoluta que le permitirá dominar el Consejo de la Magistratura y consecuentemente nombrar y remover jueces nacionales sin mayores inconvenientes ni consensos.
En los hechos se vuelve al sistema de nombramiento y remoción de jueces vigente antes de la reforma de la Constitución del año 1994, que toda la clase política y el voto mayoritario de los argentinos señaló como una de las causas del mal funcionamiento de la justicia argentina.
Precisamente la politización es uno de los males que atentan contra la justicia porque ésta no debe diferenciar entre los ciudadanos: el acceso pleno a la justicia no puede tener distinciones de sexo, edad, situación económica, corporación o espacio político que represente. Para ello la política partidaria debe estar lo más alejada posible de los jueces y ése es justamente el mandato de la Constitución Nacional.
¿Cuál será la independencia de un magistrado que deba juzgar a un funcionario público con el que compartió una campaña electoral y una boleta partidaria? ¿Debemos depositar nuestro poder sólo en seres humanos y no tener instituciones? ¿Por qué la corporación política, la más grande y más responsable de los males de la “argentinidad”, será la nueva garante de una justicia en serio?
No nos engañemos: no va haber más justicia con esta reforma hecha a medida para servir exclusivamente al Estado Nacional y sus funcionarios. La “democratización” de la Justicia es una transformación legal que sólo afecta sólo a jueces federales, por ende la mayoría de las personas que hoy litigan no verá ninguno cambio, salvo los jubilados, quienes deberán esperar aún más la hora del fallo favorable, si es que algún día llega.
Si el kirchnerismo quiere modificar el sistema de distribución del poder sería mejor que lo diga, que invite a la discusión, y que en todo caso votemos una reforma constitucional. En serio y no mintiendo.
Si no hay sinceridad no hay verdad, y sin verdad no hay justicia.
Carlos Mansilla
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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