Carta de lectores
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Señor Director:
En general, los actos en la escuela secundaria pasan desapercibidos por los alumnos y apenas si recuerdan haber formado en la galería, ver a la Bandera de ceremonias y a la directora diciendo algunas palabras que pueden alternar con la reflexión de algún que otro profesor y ni siquiera retienen a qué se debía dicho encuentro. Pero, por suerte, el miércoles 31 de marzo se realizó el correspondiente al 2 de abril en el centro Polivalente que fue distinto.
La idea de cómo llevar a cabo dicho acto surgió de los chicos. Como el tema era la recuperación de la soberanía de Malvinas invitaron a tres ex combatientes que a su vez llevaron a otros tres compañeros de guerra. Los alumnas tenían preparado un cuestionario que iban desarrollando a medida que pasaba la charla y hasta uno de ellos leyó una carta que le había mandado su padre en plena lucha. Lágrimas, tristeza, emoción, reflexión, todos estos sentimientos inundaron la escuela entera, que lamentablemente era sólo una parte porque, como es sabido, hay dos edificios para esta institución y nada más estaban presentes los dos últimos años de la secundaria.
Los comentarios al terminar la ceremonia eran: “¡qué buen acto!” “hoy sí que escuché y me lloré todo”, “esto no lo olvido jamás”. Y creo que si hay algo que está faltando a nuestro país es la empatía, la capacidad de ponerse en lugar del otro, la sensibilidad que hace que funcionemos como sociedad, porque hay mucha indiferencia, que según los expertos en violencia es una especie de maltrato. Un país donde vale poco la vida humana, donde sigue habiendo abuelos golpeados para robarles y no se hace nada, donde hay niños abusados y la Justicia tarda en actuar, donde hay mala praxis médica y la investigación es tan lenta que sigue muriendo gente en el “mientras tanto”, donde algunos automovilistas atropellan gente y siguen andando como si hubieran pisado una bolsa de basura, donde hay padres abandónicos que siguen por la vida como si nunca hubieran tenido hijos, donde no se sabe bien que tipo de adultos queremos formar…
Y yo soy una convencida de que la diferencia entre los profesionales o simples trabajadores, está en la sensibilidad humana, que lleva indirectamente a ser un trabajador responsable que cumple con su tarea en tiempo y forma respetando a los demás.
Por formar a los alumnos con esta sensibilidad, felicito a las escuelas de arte que resaltan esa parte de los chicos, que los forman de una manera integral, dándole importancia a lo académico pero también sembrando ese lado humano que a veces se ve opacado por sobresalir en otras áreas, que si bien considero importantes, de nada sirven si no están acompañadas de calidad humana. De más está decir que la directora felicitó a los alumnos organizadores y dentro de ellos estaba mi hija que me sorprendió cuando escuché su relato. Y además de sentir felicidad plena por ser su mamá, se me llenó el alma de ver que todavía hay esperanza de convertirnos en una sociedad mejor donde el orgullo pase por una felicitación y no por ser exitoso a cualquier precio.
Claudia Sivo
DNI 20.673.091.
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La propaganda en la iglesia
Señor Director:
Me dirijo a usted porque el 30 de marzo me encontraba en la puerta de la iglesia del centro de la ciudad de Tandil, a la cual pertenezco, y observamos a un hombre que se encontraba parado con un par de carteles en su mano, los cuales manifestaban que se encontraba en desacuerdo con los carteles políticos que se encontraban colocados en el frente de la iglesia. A las personas les llamaba la atención y se acercaban a preguntarle a qué se debía entre otras cosas, a lo que él les manifestaba su inquietud, de la cual expreso que estoy de acuerdo ya que no es posible que en una iglesia haya carteles políticos porque por lo que yo tengo entendido a mis 17 años, la Iglesia es una entidad totalmente apartada de la política y sus distintas posturas y me parece totalmente fuera de lugar; encima de todo esto se da la “casualidad” de que se colocan para Semana Santa, acontecimiento por el cual nuestra ciudad se llena de turistas.
Retomando el tema por el cual me encuentro escribiendo esto, el hombre se fue del lugar dejando los carteles en la vereda de la iglesia y nos dijo que si se volaban no importaba porque la intención ya estaba, que era expresar que estaba en desacuerdo con dichos carteles políticos. A los cinco minutos de que esta persona se fuera salió un hombre de la iglesia tomó los carteles, los rompió y volvió por donde había aparecido. Al ver esto le pregunté quién era, cómo se llamaba, a lo que no me respondió. Por esto decidí entrar en la iglesia y lo seguí hasta el costado del altar, cuando llegué allí volví a reiterar esas preguntas, las cuales nuevamente no fueron respuestas, el hombre no volvió a salir pero salió otro con los carteles rotos en sus manos y se acercó. Entonces le pregunté quién era el señor, si así puede llamarse, que había quitado y rasgado los carteles y por fin obtuve una respuesta. Me dijo que era el encargado de la librería que se encuentra en la iglesia. Entonces lo interrogué y le expresé mi opinión y el total desacuerdo con que quitaran esos carteles que se encontraban en la vereda (espacio público), no en la iglesia. El señor me dijo que los carteles que estaban colocados en el frente de la iglesia se encontraban por el aporte que había hecho el Gobierno para restaurar el templo y que era una condición que el Gobierno le había impuesto si recibían el dinero, a lo cual le dije que me parecía muy mal que hubiesen aceptado, ya que una iglesia tiene que ser lo mas austera posible, como expresaba Jesús, que las cosas debían ser lo más humildes posibles, además de varios santos como por ejemplo San Francisco, el cual es símbolo de pobreza y sencillez; esta persona me dijo que tenían dos opciones, o juntar ellos mismos, es decir, la iglesia el dinero o aceptar el aporte del Estado y colocar carteles en el frente de la iglesia del centro. Yo creo que deberían haber optado por la primera opción y seguir con lo que la religión da a entender y lo que nuestro libro la Biblia dice en todas sus hojas, y no elegir la opción fácil, a pesar de ir en contra de sus pensamientos y opiniones. Esta persona me dijo que tenía que instruirme y después hablar, me citó una ley que decía era de monumentos históricos y que por esto estaban dichos carteles debido a que habían aceptado el dinero ofrecido por el Gobierno, lo mencionó varias veces y sin importar lo que le preguntáramos o dijéramos seguía repitiendo lo mismo sin responder a nuestras inquietudes, no sé si por no saber qué decir y no admitir que se traicionó a sí mismo y a lo que pensaba o porque realmente era él el que necesitaba instruirse para saber cómo responder a una inquietud que le manifiesta una persona si no sabe que contestar. La discusión siguió y en un momento, viendo que el intercambio de ideas no iba para ningún lado porque peguntaba cosas y del otro lado obtenía una grabadora diciendo lo mismo, sin escuchar tan siquiera lo que le estaba diciendo, decidí preguntarle qué era lo que tenía que hacer para presentar mi queja. Esta persona me dijo que tenía que dirigirme al párroco Troncoso y decírselo a él, que era el encargado del templo, pero a continuación de estas palabras dijo que no lo hiciera cuando él llegara a la misa de las 22 porque iba a estar concentrado en otra cosa y lo iba a preocupar de gusto. “Claro, porque los carteles ya están puestos y ya es Semana Santa”, le dije, ya que es así, la intención era ésa, que todos los turistas que vienen a Tandil para Semana Santa vieran esos carteles de “Aquí también la Nación crece” o ver el nombre de la señora Presidenta en un cartel de dos metros con el número del dinero que el Estado le proporcionó a la iglesia. La verdad, ver eso da lástima e impotencia.
Esto sucedió el 30 de marzo aproximadamente a las 20.30 en la vereda de la iglesia del centro de la ciudad de Tandil, y quiero decir que estoy en total desacuerdo con que se coloquen carteles de cualquier partido político en una iglesia, y aún más cuando alguien quiera expresarse lo censuren de esta manera, y más si esto se hace en una vereda, lugar que es considerado espacio público. Me parece además que una persona que no me conoce no puede opinar si tengo que instruirme acerca de un tema o no, es obvio que me falta aprender muchas cosas, que seguramente haré a lo largo de los años y adquiriré conocimientos nuevos que me ayudarán para hacer mejor las cosas en mi vida. Es lógico que me falta aprender algunas cosas con 17 años, pero no por eso una persona tiene el derecho de decirme que ni siquiera puedo opinar acerca de algunas cosas, porque con la edad que tengo sé cuándo hablar y cuándo no, porque cuando hablo es porque tengo con qué fundamentar lo que estoy diciendo, y porque cuando sé que tengo razón voy a defender como sea la postura que tengo, además con estos pocos 17 años me doy cuenta cuando alguien está haciendo las cosas mal y si está la posibilidad de que se lo diga para que lo corrija lo voy a hacer, por supuesto de la mejor manera posible como lo hice ese día, sin faltarle el respeto a nadie y hablando tranquilamente y con fundamentos, escuchando la opinión del otro y refutándola.
Como habrán notado, a veces escribía “le preguntamos” u “observamos”. Esto es porque me encontraba con otras tres personas cuando esta situación se dio, pero no quiero involucrarlas aunque llegado el caso les pediré que participen si es necesario.
Fátima Núñez Landaburu
DNI 38.917.441
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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