Carta de lectores
A los pobres hay que ayudarlos con trabajo,
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailel asistencialismo solo genera dependencia
Señor Director:
Trabajo, disciplina, honestidad y respeto: no decir una cosa y hacer otra. El trabajo dignifica y hace sentir bien porque uno ha creado algo con sus manos, gracias a su capacidad y talento. Sí, porque es asistir por asistir, para que no tengamos problemas. Pero cuando se reparte dinero para que cada uno haga lo que quiere se está creando una dependencia de esa ayuda, que no es respetuosa del ser humano.
Es cierto que tiene que haber una ayuda del Estado para los casos difíciles, como las madres solas con muchos hijos o los discapacitados. Hay que ayudar, pero no asistir. Dar trabajo, es como que ellos se sienten propietarios “lo hicimos nosotros”, son nuestras casas. Sudaron y sufrieron para lograrlo. Además les queda una experiencia de superación por el esfuerzo, que les transmiten a sus hijos.
Hay un trabajo que los argentinos tenemos que hacer, sobre todo los responsables, que pasa por convencer a las personas de que es indigno que la gente viva sin trabajar. Todo el mundo tiene que comprender que se vive solo del trabajo y haciendo un esfuerzo para la comunidad a la que pertenecemos y en la que tenemos derechos y también deberes.
Podemos citar a un país como Dinamarca donde el director del instituto de investigaciones sobre la felicidad, manifiesta que no cree que haya nadie en Dinamarca que no pueda dormir pensando que sus hijos no van a ir a la universidad.
Desde la perspectiva del argentino promedio, acceder a esa posibilidad se asemejaría a montar un “corsódromo” en el Obelisco. No son las velas, sino lo que generan: una atmósfera de conversación personal, un lugar donde realmente nos conocemos y podemos hablar más que del clima, también de nuestras esperanzas y altibajos. Y acercarnos, y trabar amistad e intercambiar amor. Entonces, la amistad, la relación y el amor pueden suceder.
Eso ocurre en Dinamarca, donde Meik Wiking manifiesta que en su país algo huele a felicidad. ¿Le preguntamos a la Princesa cuando venga a Tandil?
José Lenczner
Tapar los baches de la Ruta
74 para evitar accidentes
Señor Director:
Quisiera solicitarles, tanto al intendente de Madariaga o al intendente de Ayacucho, tapar los baches ubicados sobre la ruta 74. Dentro del recorrido, intercepté un bache de dos (2) metros de ancho por un metro de largo (ese es solo uno de ellos, lamentablemente había otros de menor tamaño). Más allá de ser una Ruta Provincial, reitero mi reclamo y solicito tener un poco de responsabilidad y sentido común para evitar un accidente trágico.
Ayer venía de la costa y presencié a unos 35 kilómetros de Madariaga (para el lado de Ayacucho) un auto BMW destrozado su tren delantero, quedó tirado en la banquina. Paré para ver lo ocurrido y consultarles a los ocupantes del vehículo, qué podía hacer para ayudarlos. Dentro del automóvil pude ver un matrimonio con chicos de 6 y 8 años. En conclusión: Los traje enganchados en mi camioneta hasta Azul para poder reparar el auto. Una ruta tan transitada en esta época del año, debería estar en óptimas condiciones. Por consiguiente solicito, por favor, rellenar los baches y/o tratar de poner balizas antes de los mismos. No dejar esos carteles que no se ven de noche, para no lamentar alguna víctima en el futuro.
César Penóucos.
Crítica a la Dirección Médica del Hospital
Señor Director:
Quiero hacer público este reclamo y denuncia contra el sistema público del Estado Municipal, Provincial y Nacional, áreas donde se debe considerar mi amparo, que ha sido denegado por la Defensoría Pública Federal (sede Tandil), que no se considera competente. En la oportunidad aporté documentación de Anses, del Ministerio de Trabajo (actualmente Subsecretaria), Delegación de Tandil, y los informes de mi historial médico que se desprende de estudios realizados en el Hospital Santamarina.
Esta documentación consta en el Ministerio de Desarrollo Social (sedes local y central), que oportunamente me otorgó el beneficio de una pensión no contributiva por discapacidad. Su nuevo programa de salud, “Incluir Salud”, no me presta cobertura médica porque a la fecha no he sido dado de alta.
Además, en Tandil, para mi patología no hay cobertura asistencial, ni en el sistema de salud pública, ni en el privado, por lo que me tienen que derivar a otros centros de salud que traten problemas de alta complejidad.
Espero que el amparo que estoy solicitando a la Defensoría Pública Federal, resuelva las derivaciones que por derecho me corresponden.
Para despejar cualquier duda o mala interpretación que derive de este reclamo, aclaro que mis denuncias no apuntan a los profesionales de la salud que me atendieron, y me siguen atendiendo, en el sistema público local. Mi crítica apunta a la Dirección Médica del Hospital la que nunca asumió el compromiso de asistir mi patología, derivando mi caso a la obra social de monotributistas (Osprera). En ésta, actualmente, he sido dado de baja sin aviso previo por la AFIP, por ser beneficiario de una pensión social.
En un caso particular de salud como el mío, con patologías afines a personas que padecemos un síndrome genético, el mío Síndrome de Opitz-Frías, el sistema público local, provincial y nacional, nunca podría eludir la responsabilidad a la que el Poder Judicial lo debería intimar. Además está legalizada la asistencia estatal para enfermedades raras y poco frecuentes.
En Salud Pública “estar a derecho” no es eludir o derivar responsabilidades. No debería ocurrir lo que actualmente me sucede.
Ángel Hipólito Molina
DNI 11.717.940
