Carta de lectores
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Señor Director:
Leyendo en letras de la ciudad ¿Por qué los arrancan? Emerge en mi el sentimiento de impotencia. Grandes máquinas haciendo lo que se suele hacer solo en vísperas de Semana Santa en el Calvario arrancaron de cuajo una acacia de Constantinopla, hermosa, de más de seis metros, plantada y cuidada por mí y mi nieto, desde semilla, solo dejaron un falso café y un álamo blanco (conservador de plagas), el árbol de las mujeres como lo llamábamos ya que mis nietos y yo lo sembramos y cuidamos, fue arrancado. El nos regalaba su sombra, su perfume, su expresión en cada estación. Lo terriblemente doloroso es que al recurrir al responsable de Parques y Paseos de la comuna me comunicó vía secretaria que los árboles arrancados tenían taladro. Lo que no sabe el funcionario que lo que arrancaron fue un laurel, sano y resistente a tal enfermedad y el otro árbol fue nuestro querido árbol de las mujeres.
¿Siempre se desmonta así? ¿Este es el criterio de defensa de los espacios verdes?
Señor funcionario no insulte la inteligencia de las personas. Cumpla con su trabajo, controle, cuide y no mienta.
Berta Bollier
DNI 5140346
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Cambios en el Estado
Señor Director
Para que el Estado argentino pueda enfrentar los desafíos del nuevo orden mundial, debemos empezar a verlo como una empresa. Plantear la idea de Estado como una empresa no es olvidar el rol inalienable que le cabe en cuanto a la asistencia social, la cultura, la defensa y la educación.
Pero mientras no se encare al Estado como una estructura productible y rentable, llegará un momento (dramáticamente cercano) en que no habrá recursos para cumplir con dichas áreas. Hemos vivido durante muchos años “del” Estado. No se trata de vivir “para” él, pero sí proponer un cambio estructural de su fisonomía por el cual se convierte en una organización moderna, eficiente y capaz de competir.
Se debe priorizar entonces la educación como eje de cambio del ser humano y de la sociedad, no creo que haciendo huelgas reiteradas y dejando a los chicos sin clases los docentes logren sus objetivos; al contrario, deben utilizar otras armas y menos no cumpliendo su función en las aulas, pretendan cobrar esos días y absurda la actitud del Estado que en muchas oportunidades abonó esos haberes no trabajados. El tiempo se ha encargado de deteriorar la imagen docente. Es hora que impongan herramientas modernas para volver a recuperar el terreno perdido.
Un párrafo aparte merecen los padres: el silencio los hace cómplice al no hacer nada para que sus hijos vayan a clase. Una marcha masiva en silencio y ordenada sería una demostración que no están en contra de los docentes, simplemente desean que sus hijos tengan clases.
De esta forma se podrá crear una nueva ética estatal que permita combatir la corrupción y captar a funcionarios que dispongan de antecedentes y profesionales intachables y aval económico para responder por sus equivocaciones, olvidos o negligencias. Y dejar de lado a los oportunistas que toman al Estado como botín de guerra.
Históricamente el Estado en nuestro país parece tener características que lo desprestigian a partir de un sistema que, lejos de estimular eficiencia, consolida un perfil de burócratas poco activos y poco remunerados. El Estado sigue siendo fuente de innumerables maniobras que, con complicidad de algunos de sus funcionarios permiten a particulares extraer recursos y beneficios.
Muchos de sus empleados siguen sin asumir la imprescindible identidad con su función y su institución empleadora, por lo que continúan utilizando al Estado para su beneficio personal en desmedro de éste. El cambio real sólo será posible con una renovación de pensamiento que permita ver al funcionario público como aquella persona que accede a su destino circunstancial con la vocación de servicio a la comunidad que otorga sentido a su misión. Sólo con reformas estructurales profundas se podrá romper el estancamiento que nos caracteriza. ¡Argentinos a las cosas!
Martín González
DNI 20797314
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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