Carta de lectores
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Nuestro abrazo al Hospital Santamarina
Señor Director:
Mi madre, Blanca Braida, residente de Capital Federal, llegó a Tandil en el tren “tandilero” en sus 89 años, para pasar fin de año con su familia. Estaba radiante y feliz. El día 30 de diciembre ingresó al Hospital de nuestra ciudad con un cuadro de meningitis, la cual se agravó hasta su fallecimiento un mes más tarde.
En medio del dolor nunca olvidaré la excelente asistencia médica y hospitalaria que recibió durante estos 30 días, comenzando por la doctora Mariana Cherjovsky, quien con rapidez, compromiso y eficiencia la diagnosticó precozmente, junto a los doctores Cóppola, Altamirano y Gentile, entre otros.
Mi madre estuvo rodeada de atención humana, junto con la profesional, con enfermeros y mucamas de lujo y una supervisora presente en todo momento. Gracias sala 4. Especialmente a Valeria, Norita, Mónica, Daniela, Marcos, Mauricio, Juan, Sandra, Laura, Lucía y a todos los demás.
La higiene del Hospital Santamarina es todo un ejemplo, y la calidez del personal insuperable… esto me devuelve en parte la confianza en nuestras instituciones (como argentina, la estaba perdiendo). No me conformé al “masomenismo” de esta época. Si todos los hospitales, escuelas, clubes, etc., funcionaran como éste ¡Qué país impresionante tendríamos! ¿Cuesta tanto una sonrisa a tiempo o ir un poco más allá de nuestra rutina? Preguntémosle a las autoridades del Hospital cómo lo hacen, creo que no es tan complejo… simplemente es darnos cuenta de ofrecer regalos que perduran y agradecen a una sociedad: buena disposición, pensar en el otro o hacer a otros lo que nos gustaría que nos hagan a nosotros. Como familia de Blanca, siempre estaremos agradecidos al Hospital Santamarina de Tandil.
Adriana Melimán
Profesora de geografía
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Glosas para el Rey Momo
Señor Director:
Esta vez el Momo es malo. Representa la peor esclavitud y maltrato de las niñas y mujeres que es la prostitución forzada.
La trata de personas es un sistema de varias caras por el cual millones de niñas y mujeres desaparecen de sus vidas cotidianas y son obligadas a ingresar a un negocio multimillonario como es la prostitución.
Empresarios que compran, venden y explotan a las mujeres; jueces que amparan y no condenan; policías que regentean y vigilan que la cosa siga; políticos que ayudan económicamente o hacen la vista gorda al problema; clientes que con mayor o menor conciencia siguen pensando que a las niñas y mujeres les gusta ofrecer sus cuerpos por dinero y se autoengañan diciendo que es el trabajo más antiguo.
La trata de personas con fines sexuales es la esclavitud más antigua y entre todas y todos podemos detenerla.
¡Sin clientes no hay trata! No permitas que tu madre, tu hija, tu hermana, tu amiga, tu esposa, tu vecina sean obligadas a prostituirse o desaparezcan o sean tratadas como p….
El Momo mueve como marionetas a las personas de las que logra apropiarse pero éstas fueron rescatadas el último día del Carnaval porque quien merece prenderse fuego, esta vez, es quien representa una de las más importantes formas de maldad humana.
Para que nos llegue a todos el mensaje de ¡no a la trata!, para que en Tandil se cumpla con las leyes que no permiten ni la oferta de avisos sexuales en los diarios ni locales donde haya chicas “trabajando”. Para que los varones aquí presentes piensen que cada vez que van a un cabarute contribuyen directamente con la trata. Para todo esto invitamos a que el último día estemos para quemar al Momo y rescatar a las personas que merecen una vida mejor.
Incubadora de Arte y Biblioteca Popular de las Mujeres.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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