Cartas de lectores
Sonreír para la cámara
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Sr. Director:
He visto en las redes sociales, la publicación de la Dirección de Bromatología del Municipio del álbum de fotos de los perros que están en su predio y que lleva como título “Adopción responsable de perros”.
Si yo no hubiese ido a ese predio, pensaría “qué hermosos perros, están ahí mejor que en mi patio de cemento” porque las fotos, en una primera impresión, dicen eso. Perros sujetos por una soga, quietos para la fotografía, y uno puede suponer que después del flash, se suelta la soga y el perro corre libre sobre ese terreno verde sin ningún apuro a que venga alguien a ofrecerle un patio.
Pero no es así. Los perros están encerrados en hostiles y pequeños caniles de cemento, enrejados, fríos, mojados. Yo los vi. Duermen sobre una madera. Y el pasto, está del otro lado de la reja. El pasto, es parte de su sueño.
Cuando uno mira las fotos con más detenimiento, fija los ojos, en los otros ojos. Y esa mirada perdida, triste, pesimista, desmiente el brillo captado por la cámara. Los efectos de la tecnología no pueden engañar a la tristeza.
Y entre los perros fotografiados veo a Lautaro, que hace ocho años está en ese predio, a quien vi ladrando desesperado, girando sobre sus propias heces y ahora, alguien le abrió la puerta para sacarlo a posar sin pensar que ese fugaz instante en que se abrió la puerta, pudo haber gestado en él el sueño de que lograba la libertad. Otro golpe más para el pobre animalito.
Lo menciono a él porque es el que hace más tiempo que está ahí, él, ocho años; otros, hace cuatro o tres. No merecen ni un día estar en esas condiciones, pero lamentablemente, a algunos, se les roba la vida encerrándolos.
Este año ya he escrito varias cartas referidas a estos perros. No voy a ser reiterativa. Sólo quiero comentar esto con quienes aún no conocen la situación, con la única esperanza de que cada día se sume más gente para luchar por estos seres víctimas no sólo de la indiferencia humana, sino de las leyes que reglamentan su estadía en ese predio.
Como habitante de esta bella ciudad, sigo pensando que el “Tandil soñado” deja de ser “soñado” si no se encarga de proteger a los animales que también lo habitan. Los que amamos a los perros nos habíamos ilusionado con la propuesta que comunicaron los distintos medios, de un trabajo en conjunto con las agrupaciones proteccionistas, pero parece que no se ha logrado nada concreto aún.
Excelentes fotógrafos tenemos en Tandil que ilustran folletos para promocionar el turismo, la diferencia es que esas preciosas fotos se opacan ante la realidad que las supera. No es éste el caso, acá vemos hermosos perros sobre un más hermoso verde, con un brillo de sol, que ha de ser el paisaje que sueña cada perro, cada noche, para poder tener ganas de despertar al día siguiente…
Gracias Sr. Director por permitirme expresar esta opinión.
Norma Rodríguez
DNI 12.059.174
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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