Cartas de lectores
Al papá de Josefina
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Señor Director
Quiero expresarle primeramente mi comprensión y solidaridad con su familia, no puedo decirle que siento lo mismo que usted porque sería hipócrita, su dolor no es transferible ni compatible con nada que me pueda pasar hoy a mí.
Soy padre de hijas adolescentes (desde 18 a 26 años) y no planifiqué para ellas que en su camino se cruzara un Asesino Culposo con dolo eventual (es el nuevo nombre por el que tendríamos que llamar a Mateo Leunda) según nuestro Código Penal, quien actuara con negligencia, imprudencia y/o impericia. Yo sé que usted tampoco se acostó aquella noche del 20 de abril del 2013 suponiendo que los partícipes necesarios (así deberíamos llamar a los padres de Mateo Leunda) le facilitaran a un joven adicto (el alcoholismo es una adicción) un arma mortal para destruir más de una vida. Pero todo lo que usted y su familia cuidó de Josefina (era muy bella), tal como dice en su carta para que egresara, viajara, estudiara, se casara y le diera nietos un “campeón de karting” le truncó, le arrebató sin piedad.
Yo no pertenezco a su colectividad, pero tuve la oportunidad de ser invitado el 25 de mayo de 2013 (un mes y 4 días del homicidio) a un almuerzo en el Salón Danés de su Iglesia, donde la pasé muy bien y fui acogido como si fuera uno más y ahí lo conocí a usted y su familia, y pude comprobar que tiene una fortaleza única. Sé que cuando bailó el grupo de danzas de su colectividad, ahí veía a Josefina y lo entiendo, claro que lo entiendo, usted estaba y no estaba en ese almuerzo. Hubiera querido abrazarlo y decirle que estaba con usted pero vio como somos los hombres: nos da un poco de vergüenza llorar en público.
Señor papá, sepa usted que somos muchos los papás que sentimos impotencia por lo que pasó, sabemos (por nuestras hijas) que el Asesino Culposo sigue concurriendo a los boliches de Tandil y tomando alcohol como cualquier hijo de buen vecino. Yo personalmente he pedido a mis hijas y a sus amigas que le saquen fotos para que no puedan los Partícipes Necesarios, argumentar que no es cierto.
Quiero que se haga justicia, por Josefina, por los otros cinco chicos accidentados y porque en esta ciudad algún día nuestros hijos podrán vivir sin Asesinos Culposos mezclados entre sus amigos.
No baje los brazos, no se arrodille ante la injusticia, no llore frente a los Partícipes Necesarios: usted tiene un ángel de por vida en el cielo, ellos un Asesino Culposo en la Tierra.
Le hago llegar el abrazo que como buen cag… no le di aquel 25 de mayo.
Esteban Fernando Quaglia
DNI 14.122.618
Solidaridad
Señor Director:
Me dirijo a usted para contarle la historia que comenzó una noche que entré en Facebook y al leer los mensajes de la página que tenemos con otros papás de niños con cardiopatías, vimos la foto de Gyan y el pedido de su papá Wild Cárdenas.
Bajo la foto decía que estaba desesperado porque su hijito tenía que operarse urgentemente y en su país (Perú) no había insumos, instrumental quirúrgico, ni clínicas especializadas, ni médicos capaces de realizar dicha operación.
En aquel momento me vi reflejada unos años atrás cuando a mi hijo lo habían tenido que operar del corazón por una cardiopatía llamada tetralogía de fallot en el hospital Garrahan.
Si bien nuestra situación era menos compleja, una operación del corazón de un hijo no es nada fácil. En ese momento ofrecí mi ayuda y me puse en contacto con esos papás.
Primero les di el teléfono y el Facebook del cirujano de mi hijo, y una vez que tuvimos el ok del cirujano que les dijo que lo trajeran a Argentina, me puse en campaña para ayudarlos a venir.
La mamá de Gyan empezó a lucharla desde allá. El primer paso estaba dado: las puertas del Garrahan estaban abiertas para Gyan.
En cuanto al traslado, pensamos que se podía venir a la Argentina en micro de larga distancia o en ambulancia, pero con el correr de los meses, Gyan empeoró y los médicos de Perú nos dijeron que su traslado tenía que ser sí o sí en avión, y con mochila de oxígeno que exige la aerolínea.
Los papás de Gyan estaban en una posición económica buena, tenían casa, auto y negocio, pero desde que Gyan nació lo perdieron todo.
Ahora viven en una pieza prestada por un familiar y en estos meses vendieron todo lo que tenían para juntar para los pasajes y la mochila, pero todavía no han llegado a juntar lo necesario.
Acá en Tandil un grupo de gente hermosa llamado Ejército Solidario está ayudando. Una chica llamada Silvina hizo un contacto con alguien que puede ayudar económicamente a que Gyan viaje. Una vez que el bebe esté en Argentina va a ir directamente al Garrahan y los papás mientras tanto se alojarán en casa Garrahan.
Si todo sale bien, ellos se tienen que quedar a vivir en Argentina porque la cardiopatía de Gyan es compleja y va a necesitar más cirugías y controles. Por eso les ofrecí a los papás venirse a vivir a Tandil y darles alojamiento en mi casa hasta que puedan instalarse y conseguir empleo. Para estar segura también hablé con la cardióloga y la pediatra de mi hijo en el Hospital de Niños “Debilio Blanco Villegas” para ver si Gyan podía ser controlado luego de la operación y ellas accedieron muy amablemente.
Este Hospital también abrió sus brazos a Gyan, sólo queda una vez que ellos vengan a vivir a Tandil la colaboración la gente con ropa para Gyan, camas, colchones, heladera, utensilios de cocina, mesa, sillas, alimentos no perecederos, leche, pañales, etcétera. Ellos vienen con lo puesto y unos bolsos, y necesitamos tener esas cosas para la casa que alquilen cuando puedan.
Cuando me pasó lo de mi hijo muchas veces me pregunté porqué. Ahora entendí el propósito.
Cuando por webcam veo esos ojitos cansados y esa manitos saludando se me estremece el alma, cuando Isabel llora del otro lado de impotencia lloro con ella, todavía no entiendo cómo hay países que dejan morir una criatura por falta de dinero, y cada vez agradezco vivir en este país y en esta ciudad, donde todavía la gente se solidariza, donde todos nos conocemos y si no nos conocemos personalmente, igual nos ayudamos.
Andrea Yanina Pérez.
Iraola 940
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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