Cartas de lectores
El destacamento en Las Tunitas
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Señor Director:
Sería maravilloso que el dinero que gasta el Estado y que gastamos los ciudadanos, para sentirnos más seguros se destinara a educación, a salud, a infraestructura, a vivienda, pero no es así.
Gastamos en rejas, en puertas reforzadas, en alarmas, en seguridad privada, en cámaras monitoreadas, compramos armas, ponemos sistemas especiales de iluminación, elevamos los cercos perimetrales, convivimos con perros cada vez más feroces para protegernos en las calles, en nuestras casas, en nuestro lugar de trabajo.
No solo incrementamos directamente nuestros gastos, sino que pagamos más impuestos para sostener el sistema de seguridad, y ojo, que tanto en la protección individual como la contribución impositiva, en la medida de la capacidad económica todo el mundo aporta.
Los cambios que hemos experimentado en la última década son enormes, esto ha convertido a la seguridad en un tema de interés general, especialmente en las ciudades intermedias y en las grandes.
Tal es la importancia del tema que hubo candidatos en las provincias que en las últimas elecciones (2011-2013) pusieron tanto en la gráfica como en el discurso la seguridad como único tema y también para destacar el caso de Sergio Massa que hizo de las cámaras monitoreadas de su municipio, su base de lanzamiento como candidato a presidente de la república.
Desde el Centro Socialista Tandil consideramos que los temas de estado no deben bastardearse, que dentro de una provincia donde se habla de municipalizar la política (como ya hemos señalado no nos parece en la actualidad la solución al problema), pero suponemos que el espíritu de municipalizar es darle más poder a los intendentes.
En el actual caso del destacamento en Las Tunitas decidido en el HCD por unanimidad, no debía rediscutirse, ante el rechazo de algunos vecinos que se resistieron a la instalación.
Por el contrario, en los temas de estado las actitudes de los dirigentes necesitan ser firmes, uniformes e inclaudicables, sino corren con ventaja las minorías que lucran con el delito que además de crecer en la última década como todos sabemos se han sofisticado en su accionar.
Oscar Martens
Yanina Moris
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¿Los mayores no merecemos una medicina de calidad humana?
Señor Director:
El papa Francisco en la Secundaria de la Juventud dijo: me preocupan dos cosas, la falta de trabajo de los jóvenes y el abandono de los viejos.
A mí, una señora de ochenta y tres años, que no se considera ni vieja, ni anciana, me preocupa el abandono y la desidia con la que muchos profesionales de la salud tratan a los pacientes añosos. Me sucedió a mí, y sé que a muchos otros, que luego de haber sufrido una caída, el húmero de mi brazo derecho por falta de irrigación se necrosó y colapsó, de modo que, según le informó el doctor a mis hijas, por los dos o cuatro años que me quedan de vida nada podría hacerse. Yo estaba en un cuarto, a varios metros de distancia y oí claramente lo que les decía. Pensé que iba a darme algún tratamiento: solo calmantes con opiaceos y después que Dios te lleve lo más rápido posible.
Pero las adversidades nos dan a veces más fuerzas y no queriendo ser una inútil, les puedo decir que a pura voluntad me peino, cocino, amaso y hago todas las tareas del hogar.
Aunque sé que difícilmente los profesionales que me trataron lean esta nota, quisiera que pasara alguna vez, que algún día, sus propios padres y ellos mismos, podrían ser dañados de esa forma, y aunque la medicina, hoy en día hace milagros, éstos se materializan si se complementan con amor.
Que no siga sucediendo lo que Serrat escribió en una de sus canciones: “que los viejos no se los aparte, después de habernos servido bien”.
Claudia Sivo (hija de quien escribió esta carta)
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Prohibido olvidar
Señor Director:
No los conocí. Seguramente nos hemos cruzado muchas veces por las calles de la ciudad. Ahora cuando miro las fotos me parece haberlos visto alguna vez, pero eso no tiene ninguna relevancia. Sí la tiene la forma y el porqué comienzo a conocerlos y por eso, está prohibido olvidar.
Veo las fotos debajo de los titulares de los diarios, son jóvenes y esa imagen hace que los sospeche alegres, llenos de vida, llenos de sueños, de proyectos. Leo que tienen esposas e hijos pequeñitos aún pero lo suficientemente grandes como para sufrir su ausencia. Por eso, está prohibido olvidar.
Se les adivina una vida sencilla, sana, de trabajo, seguramente con la lógica aspiración y las promesas a los suyos de un pasar más holgado, de un futuro promisorio, de un esfuerzo compartido para “salir adelante”. La preocupación cotidiana por el bienestar de los hijos, la alegría de verlos crecer. Todo pensado con plazos muy largos, propio de quien es joven y siente que tiene todo el tiempo del mundo para cumplir con sus sueños. Sin embargo ya nada de esto va a ser posible, no para ellos. Por eso está prohibido olvidar
Cuántas personas se pueden lastimar, cuántos sueños se pueden abortar, cuántas vidas se pueden truncar solamente con una decisión. Aquí no fue el destino, ni la fatalidad, ni Dios quienes la tomaron, esta decisión tiene nombre y apellido, las causas de estos sucesos tienen responsables-culpables. Por eso, está prohibido olvidar.
No pongamos a estos muchachos como héroes, no lo son. Son víctimas, víctimas inocentes de la codicia, de la avaricia, víctimas de la insolente prepotencia de quienes priorizan una cuenta bancaria poderosa y que no les importa cómo la lograron sino lo que con ella pueden hacer y a quién pueden mandar. Por eso, está prohibido olvidar.
También fueron víctimas de la indiferencia de los dirigentes empresariales que sostuvieron que las acusaciones a la empresa eran absurdas e infundadas. De ciertos dirigentes políticos que se empecinaron en mostrarla como parte del Tandil soñado y ocultaron las pesadillas. Ambas dirigencias defendieron lo indefendible. Minimizaron los hechos. Quisieron invisibilizar lo que estaba a la vista. ¿Y ahora? Ahora no se los escucha, seguramente, acostumbrados como están en poner las responsabilidades en otros dirán que está en manos de la Justicia. Por eso, está prohibido olvidar.
La muerte de un héroe causa mucho sufrimiento y aunque nos cueste aceptarla la podemos entender porque quien la padece fue consciente del riesgo que corría y lo asumió voluntariamente. La muerte de una víctima nos oscurece el alma y la razón por el dolor, lo inesperado y sorpresivo la hace incomprensible y sólo puede encontrar la luz con un acto de justicia. Por eso está prohibido olvidar.
Por sus padres, por sus hermanos, por sus esposas, por sus hijos, por sus familiares, por sus amigos. Por sus compañeros, que rehenes de la necesidad y de las presiones tuvieron que volver al trabajo, siendo que las condiciones cambiaron poco y nada. Porque somos vecinos de Tandil que tenemos la obligación de exigir justicia, por todo eso, por todo eso está prohibido olvidar.
Hugo Basualdo
DNI 12.059.176
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Oncología infantil
Señor Director:
En edición del pasado domingo se publica una nota sobre la necesidad de un médico oncólogo infantil en nuestra ciudad. Desconozco los detalles técnico-médicos de la desgraciada enfermedad y la secuencia diagnóstica del hijo de la entrevistada siendo loable e importante la existencia de una ONG para dar apoyo y contención a padres en situaciones similares. En mi humilde opinión ejercen en nuestro partido (de alrededor de 130 mil habitantes) una cantidad de pediatras con formación como para tener en mente las enfermedades neoplásicas y su diagnóstico temprano, de la misma forma que oncólogos clínicos generales. Desde el punto de vista de salud pública no existiría fundamento para contar con un especialista como el pretendido (especialista crítica y escasa) para el tamaño de la población, siendo aceptable la pretensión desde el punto de vista afectivo (a todos nos gustaría tener lo mejor a nuestro lado, más tratándose de salud).
Las decisiones en salud pública se toman por desgracia fríamente basándose en datos epidemiológicos técnicamente confiables y la eficiencia prevista en las acciones a llevar a cabo. Sería importante que se manifestaran al respecto las autoridades sanitarias y científicas (filial centro de la Sociedad Argentina de Pediatría) locales para que junto a las ongs reconocidas en la temática dieran el debate que la sociedad tandilense necesita para informarse correctamente. En homenaje a nuestros grandes maestros en salud pública, doctores Ramón Carrillo y Arturo Oñativia de ideologías políticamente diferentes y que murieron pobres y denostados por gobiernos de facto hagamos como nos enseñaron: políticas de salud y no política con la salud. Esperando tener una respuesta oficial sobre el tema (que no se dio en marzo de 2013 sobre la terapia intensiva infantil) lo saludo atentamente.
Jorge Rivero
MP. 43174.
DNI 4368731
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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