Cartas de lectores
¿Era necesario?
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Señor Director:
Me llamo Elizabeth. El 8 de enero me operaron de cáncer de mama en el Hospital Municipal de Tandil. Una atención maravillosa. El 23 me fui a sacar los puntos. El doctor que me atendió era el que quedó en reemplazo del médico que me está atendiendo porque estaba de vacaciones. Me sacó los puntos y me dijo que si seguía así muy colorada e inflamada que fuera a sacarme el líquido en la semana entrante.
Bueno, llamé el lunes 26 y le dije a la persona que estaba en ventanilla del segundo piso que el 27 necesitaba que el doctor me sacara el líquido, como él mismo me había dicho que le avisara por si tenía muchos pacientes para que me pudiera atender. Me dijo que le iba a avisar. Fui a sacarme sangre para otros estudios que me tengo que hacer, estuve ahí desde las 6.30, cuando me anuncié en ventanilla. Al rato llega la misma persona que había hablado por teléfono, que es la que reemplazaba a la secretaria del doctor, que también estaba de vacaciones. Ella es muy atenta.
Entonces le dije a la otra persona que por favor le avisara al médico cuando llegara que había llegado. Me dijo que le iba a avisar. Esperé hasta las 8.30 hasta que me dice que ya le avisó y que el doctor en una hora bajaba de cirugía y me atendía. Eperé hasta 11.30 y la mujer se va. Me vio parada toda la mañana en ayunas, recién operada, y con muchas enfermedades, y nada.
Llegaron las 12.30 y le pregunto a la enfermera del doctor, que es una maravilla su atención, le pregunta si el doctor me va a atender, me averigua y me dice que el médico tiene otra cirugía y no me iba poder atender, que regresara el jueves. Allí le respondí si era en serio lo que me decía, después de seis horas parada esperando. Si el doctor sabía que tenía cirugías toda la mañana porqué no me punzó antes de operar. Eran cinco minutos nada más. O me hubiera
dicho que no podía desde temprano.
E1 28 tenía otros dos turnos con dos doctores diferentes. Entre un turno y otro me fui a hablar con el jefe de médicos. Me atendió la secretaria, también muy amorosa. Y le planteé mi problema. A los cinco minutos me dijo que fuera a cirugía que el doctor me iba atender porque ya se tenía que ir. Fui y al rato entra el doctor enojadísimo porque dijo que yo me había quejado porque no me había atendido el día anterior.
Le dije que fui porque quería saber quién me podía atender y me trató muy pero muy mal.
Cada vez que yo le explicaba mi situación, peor se ponía. Me decía `se cree que voy a dejar a mis pacientes para sacarle a usted esto ¡Si no tiene nada!´.
Le decía que amo a mis hijos, amo la vida y me amo, por eso me hacía atender por buenos profesionales. Si ellos no me pueden atender me cuido y busco quien lo puede hacer Yo le expliqué que el doctor que me acababa de atender me dijo que por favor me atendieran porque había una infección. Y sin embargo, el médico peor se ponía. Finalmente me callé la boca. Me pinchó, me sacó líquido y me dijo antes de irse: ´Ahora sí, vaya y dígales cómo la traté´. ´Ahora vaya a quejarse´. La enfermera, muy amorosa, me consoló porque la verdad fue me puse a llorar de lo mal que me trató.
Se creerá que soy un animal o que simplemente era un dolor de muela. Mi doctor vino el 3 de febrero. Me atendió de maravilla. Y me dijo que está todo bien, mi mamá sigue igual. Pero se ve que es normal. Me dijo que saque turno para la oncóloga para saber si hay que empezar quimio o lo que la doctora viera.
Ahora yo me pregunto: ¿Era necesario que tuviera que pasar por esto? Era mi primera operación de cáncer de mama, y creo que podrían haberme explicado que eran normales los síntomas que tenía. Creo que tienen la responsabilidad de hacernos sentir seguros en sus manos. ¿No era mejor que la que reemplazaba a la secretaria del doctor no me hubiera hecho esperar seis horas? ¿Y que el doctor que reemplazaba al mío me punzara en cinco minutos antes de subir a quirófano y luego atendiera a sus pacientes?
Estas personas están a cargo de semejante responsabilidad. Pónganse un segundo en el lugar de las personas que vamos al Hospital, sólo un segundo.
Se puede evitar mucho sufrimiento innecesario… agradezco infinitamente a todo el Hospital Ramón Santamarina su maravillosa atención, ya que estoy casi todos los días allí.
Elizabeth Masson
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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