Cartas de lectores

Incendios de espacios públicos y de las sierras de Tandil

Señor Director:

Para analizar el problema de la recurrencia de incendios forestales en nuestras sierras y otros espacios públicos de Tandil, aclarando que por intencionalidad y/o negligencia tanto de jóvenes como de adultos, voy a partir de lo general a lo particular.

En lo general, intervienen a mi juicio tres factores que son clave para manejar socialmente nuestro comportamiento: la familia, la escuela y el Estado.

La familia, como primera institución formadora y transmisora de valores y conocimientos fundamentales para manejar nuestra conducta, está sufriendo una crisis por todos conocida. Voy a mencionar entre otras cosas, una costumbre que debería  discutirse en el seno familiar y que es la falta de respeto que se advierte con el tremendo ataque de escrituras que se observan en toda la ciudad, sin diferenciar lo público de lo privado. También el maltrato al que son sometidos muchos ejemplares del arbolado público que aparecen en las veredas de las casas totalmente castrados y que terminan secándose, dando el triste aspecto de un ser mutilado y sufriente, al que además le cuelgan con ganchos adheridos las bolsas de residuos domiciliarios. Y eso… no lo hacen los chicos.

En general, se culpa a los jóvenes de casi todo, pero ellos son las víctimas de la falta de diálogo y formación que no reciben en el seno del hogar.

Los que caminamos por el sendero que rodea al Dique podemos observar también cómo muchos eucaliptos son utilizados en sus bases como chimeneas para hacer fuego y asados, con el consiguiente quemado de su base que los convierte, además de dañarlos, en un peligro potencial porque son la crónica de una caída peligrosa anunciada. Y eso… no lo hacen los chicos.

Es importante que todos, grandes y chicos, tengamos en cuenta que nuestra casa no termina en la puerta de calle sino que nuestro hogar es nuestra ciudad, el campo, las sierras, los espacios públicos, el planeta.

Por consiguiente, el medioambiente en general debería recibir, con buenos hábitos de conducta adquiridos en el seno familiar, los mismos cuidados, atenciones y respeto que le prodigamos a nuestra casa.

La escuela, además de la decadencia del nivel de enseñanza que últimamente se ha dado a conocer por el pésimo lugar en donde estamos ubicados a nivel mundial, está sufriendo además una crisis de autoridad y de mando interno, y de falta de respeto de algunos padres hacia ella.

Y el Estado, que en general no tiene una política pública permanente de educación en la prevención de nada. Así vemos transgresiones de todo tipo: en el tránsito, en los paseos públicos, en el manejo de los residuos sólidos urbanos, en la limpieza de las calles, en la falta de respeto por el espacio publico y privado que hacemos a diario; por ejemplo, dejando desperdicios constantemente en la vía pública, ya sea desde un envase de alfajor hasta un pañal descartable, como la colocación de cualquier tipo de afiche, incluso de los políticos (doblemente lamentable porque los que los colocan son los que van por ahí a resultar elegidos para gobernarnos), etc.,etc.,etc.

Todas esas malas conductas que atentan contra nosotros mismos porque no nos hacen vivir en un ambiente sano, se podrían atemperar con políticas permanentes de prevención y aplicación de la ley, teniendo en cuenta este último caso no como terrorismo de Estado sino como una manera de decir: ‘Aquí estoy, quiero con el encauzamiento de las conductas desviadas que todos vivamos mejor!’. Para eso explicar, informar, recordar, y hacer que se enmiende el daño causado son también funciones del Estado.

Con respecto al tema que lamentablemente nos ocupa y nos preocupa a todos los tandilenses, que son los recurrentes incendios forestales estivales de las sierras y los espacios públicos, en primer lugar le caben todas las consideraciones generales anteriores porque no son hechos aislados de las mismas.

La educación, la prevención y el dar cuenta de nuestros actos tienen que ser herramientas constantes para evitarlos. Siempre es mucho más barato para la sociedad en su conjunto incentivar la práctica de dichas herramientas en la educación familiar, en la escuela y desde el Estado, que el gasto que demanda la intervención directa cuando se desata un foco ígneo.

Los daños que se le hacen a la flora nativa y exótica, lo mismo que a la vida silvestre, son irreparables.

Una especie arbórea del tamaño de un cedro, de un pino, de una palmera, de un eucaliptus u otra cualquiera, además de deleitarnos la vista con su belleza natural, y ser la única fuente del oxígeno que enriquece la atmósfera y que todos los seres vivos necesitamos para vivir, tarda muchos años para alcanzar la plenitud de su altura y belleza.

Inculquemos a nuestros hijos y practiquemos todos desterrando la indiferencia, el respeto a la naturaleza porque de esa manera nos estamos respetando a nosotros mismos.

Así nos conduciremos a un futuro promisorio y de grandeza como lo soñaron los que nos precedieron, y que muchos años atrás pensaron en las generaciones futuras, ¡en nosotros!

 

Saúl Salvador Viscardi

(Ingeniero Agrónomo, de la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de La Plata).

 

Transgresiones positivas

 

Señor Director:

Estamos acostumbrados a las transgresiones negativas de los jóvenes (pintadas de frentes, destrucciones de plazas, motos y bicicletas por la vereda, etc.) y pensaba que los adultos que tienen cargos con autoridad podrían cometer transgresiones pero para mejorar la vida de sus vecinos.

Me refiero a la colocación de semáforos en la Ruta 226, tramo urbano, antes que ocurran los accidentes que después lamentamos.

En este Diario se ha informado con acierto que varios pueblos, ciudades, tienen semáforos en el sector urbano de rutas, y podemos agregar termas de Ríos Hondo, Virasoro en Corrientes, Posadas, Córdoba, Mendoza, etc.

Sabemos de la burocracia nacional y provincial en las firmas de convenios, pero hasta una forma de mejorar el sistema de salud es que no haya accidentes. Por la exposición de Tandil mucha gente debe cruzar la ruta y sería necesario la instalación de semáforos, aunque sea dos por año.

Con todo respeto señor Intendente, cometa una transgresión positiva y ponga los semáforos. Nadie le dirá algo malo por hacer algo bueno.

 

Dardo Pérez

DNI 4361749

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