Cartas de lectores
Reflexiones
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Señor Director:
Me dirijo a usted para solicitarle tenga a bien se publique esta misiva que me lleva a la reflexión como ciudadano y vecino.
Llega fin de año y, como siempre a esta altura, me encuentra llevando a cabo un balance de lo que ha sucedido, de aquello que hemos podido felizmente concretar, pero también y fundamentalmente, de todo aquello que queda por hacer, que no es poco.
Pero este 2013 es particular. Permítanme reflexionar no sólo sobre lo acontecido en estos últimos doce meses, sino aprovechar, para destacar los 30 años de democracia que se han cumplido recientemente, que creo que en este momento está colapsada.
Esto se debe en primer lugar a la crisis social (empleo, salud, educación, seguridad). En segundo lugar, no quiero más protestas sociales, como por ejemplo, cortes de ruta. Pienso que el desempleo no se debe transformar en una endemia, debiendo reunirse los dirigentes políticos, gremiales, empresarios y judiciales (si compete) para llevar una solución y que nuestra presidenta llegue al final de su mandato, como verdaderamente debe hacerlo.
En tercer lugar, centralización del gasto social, efectuándose controles exhaustivos. En cuarto lugar, ¿qué pasó con el registro de empresas que quieran contratar personas (1200 millones de pesos pueden financiar)?, premio para las empresas al diferimiento de todos los cargos patronales por el término de un año, etc., etc., etc.
Muchas cosas se hicieron muy bien, otras bien, algunas regular y otras mal, pero todos juntos podemos llevar a cabo este país “mi Argentina”, que nunca fue gobernado como corresponde por una mujer y con muchos ovarios.
En quinto lugar, los gobernantes deben informar a los superiores que correspondan por este riguroso orden y sin omisión de instancias logísticas, cuando se alejen de sus provincias a más de 60 kilómetros a la redonda (gobernadores, intendentes, jueces, senadores, legisladores, etc…).
Nunca más la vergüenza de Córdoba, gobernador de la provincia de Buenos Aires, el de la ciudad autónoma de Buenos Aires, entre otros tantos. No se olviden que lo que tienen son deberes y obligaciones. Como funcionarios públicos se deben a la ciudadanía y no dejen a la merced al pueblo con funcionarios neófitos y con muy poco poder de decisión.
Sexto, salvaguardar los intereses de la nación, sin vender los recursos no renovables, que se encuentran en nuestra bendita tierra (agua, petróleo, oro, plata, etc.), como así también cuidar nuestro océano que es fundamental la riqueza en él, donde abunda la pesca, petróleo y otros menesteres que deben hallarlos el personal idóneo.
Séptimo, no regalemos vendiendo nuestro territorio (de allí lo jurídico). Llegó la hora de tomar decisiones, esto es: “El doble discurso de los países desarrollados en este tema se apoya en la protección de los recursos naturales propios y en la prédica del libre comercio para acceder (y debilitar) la protección de los países en vías de desarrollo sobre sus propios recursos”.
Como dijera al comienzo, llega fin de año y aprovecho para saludar con el más ferviente deseo de que estas fiestas de Navidad y Año Nuevo sean ocasión propicia para el encuentro familiar y amigos de todos los argentinos.
Hay que respetar las investiduras, los símbolos patrios, llevar con orgullo los uniformes de la patria, lealtad y patriotismo.
Gracias por todo a la dirección de El Eco de Tandil, por darme esta oportunidad.
José Joaquín Ledo, suboficial mayor retirado, número de instrucción 154008. DNI: 5.519.344.
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Por favor, necesitamos ayuda
Señor Director:
Quisiera comentarles una problemática que tenemos los padres del recorrido del móvil 3 del paraje Fulton-Tandil desde hace muchos años, a través de mi historia:
Mi nombre es Andrea, tengo dos hijas, la menor tiene tres años y está muy ilusionada con ir al jardín. Está haciendo un esfuerzo por dejar los pañales, ya que sabe que debe ir al baño solita para poder ir.
Como familia, estamos muy ansiosos porque empiece a socializar con otros niños y tenga la posibilidad de aprender, pero no será posible. En este momento, es imposible que ella el próximo año pueda asistir. No tiene un asiento donde poder viajar 23 kilómetros para ir a su soñado jardín.
Nosotros vivimos en el campo, a 23 kilómetros de la concentración 4 de Fulton. Para asistir en la actualidad existe un transporte que recorre campos y pasa a buscar a los alumnos.
En ese transporte, hace 4 años, viajaba yo como preceptora. Trabajo que me dio la oportunidad de conocer otra realidad, otras historias. Por ese motivo quisiera compartir una muy especial con ustedes:
“Además de la tarea como preceptora, este año la directora me había encomendado la educación de un alumno que viajaba en mi recorrido. Debía enseñarle contenidos básicos. Era un alumno con capacidades diferentes. Tenía la edad de 10 años, pero su mente era la de un niño de menor edad.
Era un placer para mí sentarme en el piso del micro para que jugando aprendiera desde el color verde hasta a reconocer su nombre en un papel. No les puedo describir la alegría que sentí cuando un día reconoció el color rojo en un tractor que vio en uno de nuestros viajes.
Haberle enseñado a lavarse los dientes, a decir tres frases correctas, a comer con el tenedor y no con la mano, era el mejor regalo que uno podía recibir todos los días”.
Este pequeño relato me permite mostrarles que ese niño tuvo la posibilidad, gracias al transporte escolar, de ingresar a un mundo distinto del que veía todos los días en el campo.
Un transporte que hoy en día no se encuentra en condiciones de circular, que no tiene capacidad necesaria para incorporar a los 29 chicos que viven dentro del recorrido, ya que tiene sólo 23 asientos.
Este año, seis alumnos hubieran perdido la oportunidad de estudiar por eso. Con el fin de no privarlos de sus derechos, se han cometido muchas irregularidades ante la ausencia de respuestas, de golpear muchas puertas y no ser atendidos.
Al hecho de obligar forzosamente al traslado de 29 personas en un transporte con capacidad para 23, con todos los riesgos que esto implica, debíamos sumarle un reclamo de años: la combi patente GJB370 tenía problemas de papeles. Estaba circulando en “infracción” ante una necesidad y una imposibilidad de respuestas que cambien esa realidad.
Además de todos estos problemas se agregaron fallas mecánicas que dejaron a los chicos más de dos meses sin clases.
Para resolver todas estas problemáticas es que inicio un reclamo urgente junto a todos los padres del recorrido del móvil 3.
Necesitamos un cambio de transporte ya, con capacidad para más de 30 personas ya que en 2014, hasta el momento, llegarían 32 alumnos en el móvil.
Les pedimos que no dejen a nueve chicos sin la posibilidad de estudiar y a 23 alumnos a merced de un transporte no apto.
No dejen a un niño sin ilusión de aprender, de socializar, de crecer como persona, de conocer un mundo diferente, una realidad distinta. Como Mauro, que gracias al transporte escolar aprendió a comer con tenedor y a poder leer su propio nombre.
No llevemos a los niños a la ignorancia cuando tenemos la posibilidad de ayudarlos a crecer.
Andrea Aguirre
DNI 24.891.988
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Los milagros lo hacen los hombres
Señor Director:
Ya pasaron casi 9 meses desde que nos sorprendió la irrupción de los carteles colgados en la iglesia del Santísimo. La Semana Santa pensaba vivirla de una manera, pero fue violentada por un acto que contradice el artículo 42 de la ley de ética pública. Nadie nos pidió permiso, ni se debatió, sólo apareció en un momento muy significativo, en un duelo, en el silencio por la muerte de una persona que murió hace más de dos mil años, para nosotros los cristianos el Hijo de Dios. Reconozco que reaccioné impulsivamente, tal vez como haría cualquier persona, al ser violentada su casa por algún desconocido, actué en defensa propia. Reclamé que lo sacaran en ese momento si era posible, sólo faltaba la voluntad de hacerlo. Fallé en el intento, no logré sacar al intruso de mi hogar. No dejé de reclamar, porque nunca dejé de sufrir las consecuencias de la invasión. No es momento de juzgar, ni culpar, porque después de 9 meses de parto, está por nacer el bebé que tanto esperamos. Lo único que pido ahora es un milagro. Que por voluntad propia de los responsables del Santísimo, con la compañía de sus amigos y la empresa que trabajó en su colocación, los retiren solo por los días de la Navidad. Que esta oportunidad de reconciliación no sea desaprovechada, que el perdón que tanto vamos a reclamar por la llegada de Jesús, sea transmitido en un acto vivo y concreto, que valdría mucho más que todas las palabras que podamos enunciar. Nuestro papa Francisco nos llama a pedir perdón, el obispo de San Isidro ya lo concretó por los abusos sexuales de su diócesis. Tenemos esta gran oportunidad, el milagro lo hacen los hombres, gracias a la fe y al amor a Dios.
Gerardo Merello
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Elogian libro del centenario del club Santamarina
Señor Director:
Próximo a celebrarse, este viernes 20 de diciembre, el centenario del club y biblioteca Ramón Santamarina, deseo destacar por este medio el valioso aporte testimonial, histórico, que ha dejado para la posteridad la actual dirigencia, al decidir la publicación del libro “100 Años”.
Acabo de leer el trabajo realizado por Néstor Dipaola y he quedado realmente impresionado por la gran documentación en esas 300 páginas de gran dimensión.
Sin duda que el autor pertenece a una generación de escritores que entiende el ejercicio de la historia como un compromiso con la palabra, con la estética, con lo social, y con lo cultural.
Su constante narrativa nos trae lo que sucedió con punzante actualidad y le concede los ganados méritos al que forjó esas vivencias.
Este personaje tan valioso hoy nos entrega este libro de nuestro querido Ramón Santamarina, que será perdurable en el tiempo. Así, las futuras generaciones tendrán reflejada su historia. Y para aquellos que las vivimos, el recuerdo de compañeros, deportistas, directivos, entre ellos el inigualable “Gordo” Leonardo De Gennaro.
Todo esto no hubiera sido posible, Néstor, sin tu iniciativa y entrañable amor a tu profesión y a nuestro Santamarina.
Gracias Néstor, en nombre de todos los viejos santamarinistas.
Brindemos por el centenario, con el abrazo de siempre.
Hugo Alberto Gallego,
Socio vitalicio
Club y biblioteca Ramón Santamarina
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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