Cartas de lectores
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Señor Director:
Me dirijo a ustedes con el fin de informar y comentar una situación que está pasando con las multas aplicadas por la policía caminera. Ya es la segunda vez que me ocurre y ésta ya ronda en el colmo a la razón. El jueves cuando mi señora se desplazaba a su trabajo le realizaron una multa por llevar a mi hijo en su silla para bebé con su cinturón de seguridad y el del vehículo. La multa dice por llevar a mi hijo en el asiento de adelante. Lo que no sabe el oficial es diferenciar un vehículo doble cabina de uno simple cabina. Mi vehículo y el único que tengo para trabajar y uso diario es cabina simple, el oficial se justificó así: “Que cambien el vehículo”. Estoy en un error o el oficial pasó a ser un ente recaudador que tiene que justificar su día haciendo infracciones a cualquier precio. Ahora tendré que perder un día de trabajo por un oficial incompetente. Agradezco sus comentarios y su asesoramiento.
Juan M. Elissondo
DNI 28.200.540
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La reforma judicial
Señor Director:
Me dirijo a usted a los fines de referirme a la reforma judicial impulsada por el Gobierno. En base a las noticias leídas a favor y en contra, pareciera que la verdadera intención que subyace detrás de los proyectos es la de tener un poder judicial más o menos permeable a los intereses políticos y a los intereses económicos que van detrás de ellos.
Sin duda inteligentemente planteado entre proyectos atendibles y otros disparatados desde el punto de vista constitucional.
Lo que me despierta suma desconfianza es que después de diez años de gobierno se acuerden que la justicia debe estar “más cerca de los más humildes”, “más accesible”, y que los cargos no deben ser elegidos por amiguismo o nepotismo, cuando mirando de quién viene, tendrían que dar explicaciones antes del funcionamiento del Poder Judicial de Santa Cruz y explicar si no hay amigos y familiares que poseen cargos en esa provincia.
Si bien es un gobierno que en la primera época encaró reformas, pareciera que se está quedando en una gestión “testimonial”, que no atendió otras reformas estructurales en épocas de vacas gordas, que es cuando se tienen que hacer.
Ahora se viene la curva de la rendición de cuentas, de la verdad, de la realidad, y nos esperan tres años de muchos hechos como la desgraciada inundación reciente, que desnudó la falta de gestión en muchos aspectos, además de la chatura de la política que estaba discutiendo por esos días si Nación le daba dinero a Provincia o no, si el Gobierno era más papista que el Papa o no, y otras miserias que la furia de la naturaleza se encargó lamentablemente de ridiculizar.
En qué se convirtió la administración pública y el manejo de los dineros públicos sería una buena discusión que debemos darnos, pero los ciudadanos comunes, no los políticos.
Por supuesto que, como abogado, espero cambios en el Poder Judicial, porque funciona muchas veces sobre el esfuerzo de personas, porque sus integrantes en su enorme mayoría no defienden intereses corporativos y sí trabajan en condiciones físicas y de presupuestos no recomendables para un buen funcionamiento.
Por otra parte, mejorar el servicio de justicia sería por ejemplo revisar algunas posturas jurisprudenciales como reconocer la inflación en los fallos, que tanto ha envilecido la vida de los justiciables y los honorarios profesionales.
Lo saludo atentamente.
Doctor Dardo Pérez
DNI 20.673.369
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“No se dejen robar la Esperanza"
Señor Director:
No hace una semana que hemos celebrado una nueva Semana Santa, semana cargada de emociones de verdaderos testimonios de fe. Todavía estamos conmovidos por el nombramiento del papa Francisco, que ha calado en lo más profundo de nuestro ser cristiano y podríamos decir nos ha despabilado, nos ha llenado de entusiasmo y alegría. Alegría de sentirnos parte de una gran familia, alegría de sentirnos hijos de Dios, del Dios de Jesucristo, del Dios que nos ama inmensamente.
“No se dejen robar la esperanza" fue la frase que Francisco les dirigió a los presos del Centro Penitenciario para Menores de Roma el mismo Jueves Santo para revivir el gesto que Jesús hiciera el día de la Santa Cena. ¿Por qué Francisco fue a la cárcel?, para impactar, para conmover… no, simplemente porque es su deber. Si recorremos su ministerio aquí en Argentina vamos a comprobar que siempre acudía a las cárceles para llevar una palabra de esperanza, de aliento tanto a los detenidos, como a los agentes penitenciarios y también a la pastoral carcelaria que es el área de la Iglesia que busca pastorear el ámbito de la carcelación.
Dicen que un gesto vale más que mil palabras y creo que Francisco con sus gestos va marcando un camino muy claro por dónde tiene que andar la Iglesia y la humanidad: el camino del amor al prójimo, el camino del servicio. Una forma sublime de ejercer el poder, poder que no es para someter sino para redimir. En estos días y fundamentalmente el Viernes Santo leíamos el relato de la Pasión y revivíamos el diálogo de Pilatos con Jesús, donde Pilatos se enoja ante el silencio de Jesús: "¿No quieres hablarme? ¿No sabes que tengo poder para soltarte y poder para crucificarte? Contestó Jesús: No tendrías poder contra mí si no te lo hubiera dado el Cielo. Por eso el que me entrega es más culpable", Juan 19,10-11.
Porqué la Iglesia va a la cárcel: porque Jesús lo pide, porque él mismo se identificó con lo último de lo último de lo social y por eso El quiere que nos acerquemos, no para condenar, sino para salvar.
Creo que si no tenemos la capacidad de empatía con el último eslabón de esta sociedad hipócrita, generadora de cárceles y más cárceles, difícilmente encontraríamos un camino para superar las grandes injusticias que vivimos y padecemos.
El gesto de Francisco, un gesto habitual para un hombre de fe, un deber de conciencia para quien desea una sociedad más justa y solidaria. Una sociedad adulta que llame a las cosas por su nombre: al bien, bien y al mal, mal. Y así, distinguiendo al enemigo, trabajar para no dejarse "robar la esperanza". Para que la corrupción, la connivencia de los poderosos con el mundo de la drogadicción, de la prostitución, de los negociados, del dinero fácil, no ahogue la vida. La pastoral carcelaria tiene que ser una voz profética, una voz de anuncio y de denuncia que nos ayude a salir de nuestras "comodidades" para meternos en el barro y desde ahí entender lo que nos pasa y porqué nos pasa, y desde ahí generar esperanza, generar vida, justicia y paz.
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Entre la desesperante desolación
Señor Director:
Es tan impresionantemente conmovedor lo que ocurrió en La Plata y Buenos Aires con la inundación que llena de impotencia a las palabras. Pareciera que el resultado del cambio climático producto de un efecto invernadero o calentamiento global sistemático, que se viene agudizando desde mediados del siglo XX y sobre el cual la ONU misma ha alertado abundantemente, sin resultados, hubiera caído en forma de infierno de agua sobre la ciudad y su gente.
Es tan tremendo que casi hace olvidar que la tragedia también, anteayer nomás, pasó en la ciudad de Buenos Aires. Como contraste miserable de tanto horror, debemos asistir al exhibicionismo de los políticos tratando de sacar tajada con sus caras de luto. Poniendo gestos de circunstancia. Consolando a los inconsolables, viendo cómo pueden atacar al adversario en medio de la adversidad más extrema, cómo pueden obtener rédito electoral del desastre, seguramente, ya mandando a levantar encuestas apresuradamente para ver cómo los evalúa la población.
Es el costado pornográfico de un diluvio que fue universal en La Plata. En eso, ¿sólo en eso?, se parecen a los saqueadores que también se aprovecharon de la calamidad. La imprevisión, la improvisación. La falta de planes de contingencia, fueron una contracara brutal del desamparo de aquellos que perdieron todo, hasta la vida misma. Porque lo que deja claro como el agua todo este naufragio es, más allá de los sellos partidarios, la desastrosa gestión que padece el país. La angustiosa ausencia de la política, su huida fatal. Política en serio, no clientelismo, no ir a aplaudir cualquier batata por un choripán y la Coca, en fin, la politiquería que padecemos a diario. Política como plan. Como dirección, como horizonte, como certeza, como futuro.
Nuestro Tandil es un ejemplo en muchas cosas, entre ellas la obra pública; los que tenemos algunos años como para acordarnos de aquel año 1951, con algo muy parecido a lo que ocurrió recientemente en La Plata. Aquellos dirigentes que condujeron a nuestra ciudad rápidamente planificaron y realizaron las obras que permitieron evitar en primera instancia que el infierno de las inundaciones prosiguiera a través de los años; futuros gobiernos prosiguieron mejorando esa infraestructura, pese a las críticas de los que nunca faltan por tener que abonar impuestos que consideran no deben de abonar, o aquellos que manifiestan que se hace política con este tipo de obras porque todo el mundo las ve. Creo que con orgullo vemos hoy el murallón, el entubamiento, el ramal H que nos permite vivir con seguridad a los tandilenses. Señor Intendente: tenga en cuenta el mantenimiento de estas obras, no se olvide de contar con un organismo de Defensa Civil en serio. La prevención es un arma a la que los argentinos no le damos mayor importancia y después que "María se ahogó, se tapa el pozo".
Abel Nuccio
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Campesinos
Señor Director:
La ignorancia se potencia con la prepotencia de quien la padece. Es ignorancia intimidar con desconocimiento de lo que se pretende imponer. Quisiera percibir, aunque tenuemente, que la práctica de la vida ilumine las mentes de nuestros dirigentes agropecuarios. Hace alrededor de un año había que denunciar día, lugar y hora en que el productor iniciara su cosecha, algo que sólo Dios sabe, porque estamos a merced del clima. Debemos utilizar caravanas en los vacunos ¿Y la marca para qué está? Las dos dan propiedad. De acuerdo para hacienda de pedigree, pero para un animal de consumo no se justifica el costo y el trabajo. Vulnerar la propiedad privada, que tranqueras adentro avala la Constitución, para saber y pretender la venta del cereal, porque el Gobierno precisa plata?
Aquí el desconcierto. Nos precisan. ¿Entienden la sociedad y el Gobierno que somos la base de la economía del país? ¿Entienden que somos parte inevitable de la producción, que junto a la tierra, la semilla, el fertilizante, los agroquímicos, está el trabajo nuestro completando los insumos para llegar al producto? Nos precisan y no nos respetan. Sin nosotros, ellos no son.
Carlos B. Leeson
LE. 5.347.465
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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