Cartas de lectores
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Hijos y entenados
Sr. Director
Me dirijo a Ud. para expresar mi indignación por un hecho que me tocó protagonizar.
Regresando de mis tareas habituales en la zona rural de Gardey fui detenido por un operativo policial en la rotonda de las rutas 30 y 226.
El suboficial a cargo me solicitó la documentación del vehículo, y luego de verificar que estaba todo en regla me comunicó que me labraría un acta de infracción, ya que circulaba con las luces apagadas. Hasta ahí, todo normal.
Desciendo del vehículo para completar y firmar el acta, y veo que el otro agente actuante detiene a otro conductor, por la misma razón que me detuvieron a mí: circular sin luces.
Me llamó la atención que el agente se quedara conversando con el conductor, sin seguir el mismo procedimiento que conmigo, razón por la cual, después de firmar mi acta, demoré la salida. Vi con bronca que dicho vehículo se iba sin ser infraccionado.
Bajé de mi auto y llamando al sargento que me “atendió” le pedí explicaciones, manifestándole que quería que me las diera por escrito en otra acta. Por supuesto, se negó, aduciendo que debíamos concurrir a la dependencia policial para “aclarar las cosas con el jefe”, el subcomisario.
Hacia allí me dirigí (Destacamento de Seguridad Vial- Ruta 226), pero ni el sargento ni su jefe se encontraban allí. Una agente me sugirió volver a las 21, cosa que hice.
El sargento y una oficial ( o sub?) no pudieron darme una explicación, razonable o no, del porqué de la diferencia de criterio para juzgar una misma situación. Adujeron que el conductor de marras “ya había sido infraccionado por la mañana, por la misma causa”. ¿? El “jefe” seguía ausente.
Aclaro que en ningún momento puse en duda la justicia del acta que a mí me labraran. Con respecto a esto no emití la menor queja.
Pero no soporto que haya “hijos y entenados”.
La ley pierde su esencia si no es pareja.
Los funcionarios pierden jerarquía y autoridad cuando no cumplen con su cometido.
Los ciudadanos somos ultrajados a diario por funcionarios corruptos e ineficientes. La idoneidad ha dejado de ser un requisito para desempeñarse en cualquier función.
La corrupción a nivel nacional produce hechos como la Tragedia de Once.
La corrupción a nivel municipal se traduce en Cromañón.
La corrupción policial destruye la moral de las Fuerzas de Seguridad, haciéndolas permeables a todo tipo de penetraciones indeseables.
Personalmente, una situación en principio intrascendente me termina provocando una indignación que, tal vez para muchos, no guarde proporción con el hecho.
Supongo que será hastío, o que mi límite de tolerancia para tantas cosas irregulares que vemos en estos días ha sido superado.
Confieso que pensé largo rato antes de concurrir a la dependencia policial, no fuera a ser cosa que…
Pero si no nos involucramos jamás vamos a tener la posibilidad de vivir en un país que realmente valga la pena. Mucho menos tendremos derecho al pataleo.
A mi edad no tengo grandes expectativas para mi futuro. Pero sí pretendo que mis hijos puedan ver algo mejor.
Ya me despojé de los miedos. No estoy dispuesto a callarme. Me provoca tanto disgusto un policía ineficiente como un mozo desatento en un bar. Porque ambos son síntomas de la degradación moral y cultural que está carcomiendo a la Argentina.
Hemos perdido el orgullo de ser un faro de cultura en Latinoamérica. Ya no somos referentes para nadie. Somos un carro sin freno largado cuesta abajo. Y ya sabemos cómo termina el carro…
Quisiera convencerme de que los hastiados somos muchos, y sentir así mi esperanza renovada.
Con sincera humildad espero que esta carta sea digna de ser publicada en su prestigioso medio.
Sin otro particular, saludo a Ud. con mi consideración más distinguida.
Carlos R. Cademartori
DNI 11.141.017
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Rechazo ante el posible aumento del precio
del boleto en el Transporte Público de Tandil
Señor Director:
El Frente Regional Estudiantil Carlos Alberto Moreno (FRECAM), actual conducción de la Federación Universitaria del Centro de la Provincia de Buenos Aires (FUCPBA), quiere hacer conocer su absoluto rechazo al anunciado aumento del boleto plano de colectivos de la ciudad de Tandil y a la metodología con la que trabajan el oficialismo municipal y muchos empresarios del transporte local.
Sobre el final del año 2012, el movimiento estudiantil de la región recibió con los brazos abiertos la propuesta del ejecutivo municipal de Tandil del Programa de Accesibilidad Socio Educativo (PASE), entendiendo que era una medida importante en la inclusión educativa en sus tres niveles. A pesar de algunas dudas e incertidumbres sobre la forma de implementación, que aún hoy no han sido despejadas, festejó la iniciativa anunciada por el municipio, sobre todo porque pocos días antes, el empresario Daniel Albanese había desmentido públicamente que se estuviera pensando en un aumento de la tarifa del transporte que costeara el beneficio anunciado.
Desde el aumento del precio del boleto en marzo pasado, la ciudadanía de Tandil, cansada de no ser escuchada y no tener canales para comunicarse con sus representantes políticos, construyó una herramienta abierta, democrática, y amplia en los sectores que la componen: la Asamblea por el Transporte Público de Tandil. Desde el movimiento estudiantil regional organizado en su máxima representación gremial, la FUCPBA, participamos desde el comienzo de la iniciativa porque entendemos que como sociedad nos debemos un gran debate sobre el servicio de Transporte Público tandilense, y reconocemos en esta expresión la principal herramienta para tal fin. Así fue que en los últimos 10 meses la Asamblea ha logrado reunirse con la Comisión de Transporte del Concejo Deliberante en varias oportunidades y ha planteado 15 puntos para mejorar en el transporte, de los cuales el precio del boleto es uno más y no el único. Se han desarrollado foros de debate, actividades culturales y hasta se entregó un petitorio al intendente. Sin embargo, en 10 meses, ninguno de los pedidos fue abordado por el oficialismo, que ante un pedido de los empresarios de transporte, pretende aumentar el boleto a todos los tandilenses en menos de 1 mes. Entonces, mientras que como ciudadanos tenemos que "perseguir" a nuestros representantes para que escuchen nuestras inquietudes, cuando el planteo surge desde el sector empresario de transporte pareciera que la respuesta es inmediata y a medida.
Desde la Cámara de Transporte local, se asegura que el pedido de aumento en la tarifa está justificado por un estudio de costos hecho en la Universidad. Esto es falso: la casa de altos estudios siempre se ha encargado de aclarar que lo que se realiza es una certificación en la metodología del estudio, metodología que define la Provincia de Buenos Aires. Tampoco se ha tenido en cuenta el informe “Consecuencias sociales del servicio de transporte público en Tandil” que con mucha dedicación y profesionalismo ha llevado adelante la Facultad de Ciencias Humanas de nuestra Universidad y que resulta un insumo indispensable a la hora de determinar el impacto social que puede tener un aumento del precio del plano. Aun así, el precio del boleto es una decisión política, como bien lo ha aclarado el mismo Albanese, y una decisión política no puede tomarse con los argumentos de uno solo de los sectores afectados y menos aún, si el sector al que se escucha es el empresario por sobre el ciudadano.
Las herramientas con las que contamos los usuarios del servicio de transporte público para su regulación son cuanto menos escasas, por no decir nulas. Las empresas presentan un estudio de costos basado en frecuencias exactas de recorrido, directamente relacionado a los kilómetros que recorren diariamente. Sin embargo, la utilización de sistemas GPS en las unidades que permitan controlar los recorridos y la frecuencia real del servicio sigue siendo una promesa incumplida por parte del ejecutivo municipal, además las empresas siguen sin aceptar la apertura de los libros contables, reclamada desde el año 2005 para que el sector público pueda controlar – y proponer mejoras – al servicio. Todo esto, al oficialismo municipal no parece importarle demasiado y estaría dispuesto a sancionar un aumento del 40%, que llevaría el plano a más de $4,5,haciendo que Tandil tenga nuevamente el boleto más caro del país, escuchando una sola voz, la de los empresarios.
Desde el movimiento estudiantil regional, que entendemos al transporte público como un derecho y no como un servicio, llamamos a la reflexión al oficialismo municipal, sobre todo por la metodología con la que está actuando y la liviandad con la que trata un tema que afecta a muchísimos ciudadanos que, en su mayoría, son los de menores recursos y requieren del transporte público para llegar a su trabajo o asistir al sistema de salud.
Esperamos que los reclamos que ha elevado la Asamblea por el Transporte Público, algunos sumamente sencillos, como la combinación universal de los boletos, sean analizados y tratados a la brevedad, con la misma celeridad que se atiende los reclamos empresarios. Solicitamos además, que el programa PASE no sea absorbido por un brutal aumento del precio del boleto plano, porque entonces el beneficio global del programa sería nulo.
Por todo esto, convocamos al movimiento estudiantil y a toda la ciudadanía tandilense a manifestarse en contra del aumento desmedido que pretende hacer el oficialismo local y a exigir al municipio que tome medidas para lograr que el Transporte Público sea accesible para todos.
FRECAM – Frente Regional Estudiantil Carlos Alberto Moreno
Conducción FUCPBA.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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