Cartas de lectores
Por una ciudad limpia
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Señor Director:
Los alumnos de 4to. año turnos mañana y tarde de la EP 68 trabajaron la problemática de la contaminación en nuestra ciudad. En este sentido, reflexionaron en sus hogares sobre los problemas y propusieron soluciones. Y, acorde a sus propuestas, difundimos sus ideas:
Para los residuos: “Sacar la basura a horario”, “poner más contenedores de basura en la ciudad”, “disminuir el volumen de residuos, tratándolos”, “reciclar y sancionar a quienes no usen el reciclado”, “poner carteles”, “intercambiar con distintos profesionales de otras ciudades o países”, “realizar experiencias piloto de separación de residuos y reciclado”, “pedir a distintas entidades que fabriquen bolsas no contaminantes para residuos y se vendan en los negocios”.
En cuanto a los silos: “Han forestado, desratizado y desmalezado el lugar, esto hace que haya una mayor higiene y terminen con las ratas, pero no soluciona el problema que produce la contaminación del polvillo en el aire. La solución sería trasladar los silos a una zona rural, donde no haya vecinos cerca”, “reinstalados mediante acuerdos municipales o provinciales”, “que se realicen estudios en la población que vive cerca de los silos para comprobar si estos afectan a la salud de la gente”.
También se refirieron al Dique: “Instalar una bomba eléctrica en el fondo, capaz de aspirar agua y sedimentos del fondo ricos en nutrientes y enviarlos sobre el vertedero aguas abajo, siguiendo un proceso natural”, “no arrojarle basura”, “arreglar las compuertas”, “poner carteles”, “concientizar sobre el cuidado del Lago como patrimonio cultural”.
No faltaron los cuidados para las canteras: “Prohibir la minería en canteras que están dentro de la ciudad, así se mantendrá el paisaje, se cuidarán las sierras más antiguas y se usarán las sierras para recreación”.
Otras sugerencias: “Mudar la planta cloacal”; “amar a nuestra ciudad y por eso cuidar nuestros paseos”; “respetar los espacios verdes de los barrios, como las plazas y las canchitas, porque ellos son los pulmones de la manzana”; “Tandil por una ciudad limpia” y “mayor abordaje en las escuelas sobre estas problemáticas”.
Nuestros niños de hoy son los adultos de mañana. Enseñarles a cuidar y respetar el medioambiente es también mejorar su salud.
Para los residuos: “Sacar la basura a horario”, “poner más contenedores de basura en la ciudad”, “disminuir el volumen de residuos, tratándolos”, “reciclar y sancionar a quienes no usen el reciclado”, “poner carteles”, “intercambiar con distintos profesionales de otras ciudades o países”, “realizar experiencias piloto de separación de residuos y reciclado”, “pedir a distintas entidades que fabriquen bolsas no contaminantes para residuos y se vendan en los negocios”.
En cuanto a los silos: “Han forestado, desratizado y desmalezado el lugar, esto hace que haya una mayor higiene y terminen con las ratas, pero no soluciona el problema que produce la contaminación del polvillo en el aire. La solución sería trasladar los silos a una zona rural, donde no haya vecinos cerca”, “reinstalados mediante acuerdos municipales o provinciales”, “que se realicen estudios en la población que vive cerca de los silos para comprobar si estos afectan a la salud de la gente”.
También se refirieron al Dique: “Instalar una bomba eléctrica en el fondo, capaz de aspirar agua y sedimentos del fondo ricos en nutrientes y enviarlos sobre el vertedero aguas abajo, siguiendo un proceso natural”, “no arrojarle basura”, “arreglar las compuertas”, “poner carteles”, “concientizar sobre el cuidado del Lago como patrimonio cultural”.
No faltaron los cuidados para las canteras: “Prohibir la minería en canteras que están dentro de la ciudad, así se mantendrá el paisaje, se cuidarán las sierras más antiguas y se usarán las sierras para recreación”.
Otras sugerencias: “Mudar la planta cloacal”; “amar a nuestra ciudad y por eso cuidar nuestros paseos”; “respetar los espacios verdes de los barrios, como las plazas y las canchitas, porque ellos son los pulmones de la manzana”; “Tandil por una ciudad limpia” y “mayor abordaje en las escuelas sobre estas problemáticas”.
Nuestros niños de hoy son los adultos de mañana. Enseñarles a cuidar y respetar el medioambiente es también mejorar su salud.
Directivos, docentes y alumnos de la EP 68
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Cuando el alcohol está de más
Señor Director:
Hace dos años escribía una carta al lector contando todas las sensaciones que nos produce a las mamás que tu hija cumpla 15 años. Hoy, que mi hija cumplió 17 me voy a detener a decir lo que me parece a mí que necesitan los adolescentes para estar bien plenos.
Se acercaba el día y los preparativos comenzaban: debatíamos sobre el relleno de las empanadas, los condimentos de la pizza, las cosas dulces, la torta, las garrapiñadas, etc., hasta que llegó el momento de hablar de la bebida. Y éste sí que es un tema de preocupación para los jóvenes, porque ¿cómo no van a poner alcohol, ya sea cerveza o cualquier bebida blanca y cuando más fuerte mejor, en un cumpleaños 17? Era prácticamente una obviedad. Pero mamá decidió que no iba a haber alcohol, de ningún tipo y tampoco iban a traer los 42 invitados a la reunión.
El miedo de la cumpleañera era que la fiesta fuera un fracaso, aburrida y con mala onda porque no estaba presente el gran compañero de los jóvenes de hoy. Sin embargo, no fue así. Como los chicos saben a las claras que mis decisiones son firmes e incuestionables, trajeron distintos juegos para desarrollar en el encuentro. Se divirtieron, se rieron, compartieron el lugar y las sillas sin problemas. Se integraron, se mezclaron edades, escuelas, grupos sociales, como si se conocieran de toda la vida aunque algunos se encontraban por primera vez. Y por dónde pasó la magia se preguntará. Por sentir que el motivo de reunión era acompañar a Agus en ese día tan especial, pero desde el afecto, que ella misma generó y sus amigos dieron respuesta dejando de lado los intereses o gustos propios para aceptar lo que su mamá decide, sin cuestionar absolutamente nada. Y en este punto me gustaría ahondar. Me parece que los jóvenes aceptan más las reglas de lo que nosotros pensamos y hasta hacemos porque el adulto es demasiado cuestionador. Hay normas establecidas que deben ser respetadas y que por alguna razón están impuestas. La mía de no tomar alcohol es una regla impuesta desde el amor, porque no me parece necesario que chicos jóvenes de clase media y algunos cuantos de clase alta tengan la necesidad imperiosa de estar borrachos para poder divertirse. Creo que hay algo que les está faltando, puede ser mirada de los adultos, contención, consejo, límite, acompañamiento, entendimiento y no juzgamiento porque sí, algunas explicaciones, respeto y poco y nada de lo material, porque lo tienen todo. Por lo menos este grupo al que me refiero, el que va a la escuela, que tiene su celu, que sale al boliche, que hace deportes, que viaja. Lo económico no es la falta acá, la falta acá, es lo afectivo. Y tampoco digo que hay que decir todo que sí, cuando hablo del amor, también el decir “no” a algo es quererlos, y sobre todo cuando es para cuidarlos.
La fiesta terminó sin problemas ni conflictos, ni siquiera hubo molestias hacia los vecinos y, por sus dichos, los invitados se fueron felices de haberlo pasado tan bien y sintiendo ese calorcito a hogar que se construye día a día, tratando a los amigos de mi hija como si fueran mis hijas, escuchándolos, mirándolos crecer juntos, asombrándome de ver tan grandes a estas señoritas que tengo guardadas en mi memoria con las colitas y trencitas con el guardapolvo y la bolsita de jardín.
Pensemos un poco más en lo que estamos haciendo con nuestros jóvenes y saquemos la mirada de nuestro ombligo para dedicarles más atención. Porque aunque los veamos grandes, siempre necesitan lo mismo: amor de familia y que los adultos nos ocupemos. Tratemos de no llegar tarde a las necesidades de nuestros hijos. El costo es muy alto.
Claudia A. Sivo
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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