Cartas de lectores

Cambio de nombre a una escuela

 

Señor Director

 

Envío carta enviada a la señora presidente del Consejo de Educación de la Provincia de Buenos Aires,  Nora De Lucía, y la jefa de Educación Distrital, Andrea Etulain, respecto al cambio de nombre a la escuela 7.

De mi mayor consideración:

Me dirijo a usted para referirme a la sustitución del nombre del Gral. D. Julio Argentino Roca de la Escuela 7 de Tandil, por el de “Pueblos Originarios”; en consideración a lo señalado, precedentemente, quiero expresar mi opinión sobre el particular. Toda comunidad educativa tiene la posibilidad de remover la titulación de un colegio; esto ocurre, generalmente, cuando sus miembros aprueban medidas de este tipo.  Sin embargo, es posible considerar que, en un proceso de esta naturaleza, la “inducción” de gente preparada puede influir en las decisiones de una mayoría menos instruida; en cuyo caso se pueden visualizar variados escenarios. Uno podría ser la “guerra cultural”, al decir de Gramsci. Otra posibilidad sería la aludida falta de conocimiento; así ocurrió, por ejemplo, en el concurso realizado entre el alumnado bonaerense para elegir la bandera de la provincia que, a pesar del entendible entusiasmo de los escolares, no se ajusta a normas vexilológicas. Los motivos y circunstancias que promueven modificaciones de nombre o “títulos” pueden ser variados o múltiples, en consideración a ello, me atrevo a parafrasear a Bernardo Houssay, dejando asentando que “(…) el respecto a los hombres gloriosos es prueba de solidez de un país y un signo de fuerza y estabilidad; es además una clara muestra de superioridad moral e intelectual de sus hijos. La negación de los grandes valores humanos nacionales, es signo de inferioridad y suele verse solamente en épocas de decadencias o confusión” (cita: E. Rodríguez Marangoni, Conicet, 1994-2007).

A pesar de lo expuesto, hasta el momento, paso a referirme al presidente Roca pues, al tratarse de un “prócer”, merece que asiente o deje expuesta mi opinión.

Como primera medida, debo decir que Roca era parte de una dirigencia que promovió y colocó a la República Argentina entre los países de mayor potencial de la tierra, a la altura de Australia y Canadá. En caso de Australia, se puede decir que había similitudes expectantes hasta la primera mitad del siglo XIX, según los historiadores económicos, Gallo, Cortés Conde y Gerchunoff, entre otros; la Generación del ‘37, del ‘80 y los socialistas del ‘90 contribuyeron para que “La Argentina” (término de Barco Centenera y Díaz de Guzmán) alcanzara esta expectante y elevada posición. Esta “oligarquía paternalista”, al decir de Pérez Amuschástegui, fue –“con sus defectos y virtudes”– la gestora de este progreso que se extendió hasta, al menos, 1930. Tal circunstancia estimuló la llegada de distintas colectividades para desarrollarse en nuestro espacio, ante las dificultades que tenían en la tierra de sus mayores.

La Ley Avellaneda (1880) fue el pasaporte para una gran inmigración que trabajó honradamente para progresar en nuestro suelo, bajo la conducción de criollos como Avellaneda y Roca, entre otros. Sarmiento, por ejemplo, tuvo una notable visión prospectiva al implementar un sistema educativo extendido y de excelencia que produjo, luego, la mayor y más extensa movilidad social ascendente del país. “Mi hijo, el doctor” de Florencio Sánchez, es la marca sobresaliente y “progresista” de ese plan; además, muchos comerciantes y chacareros analfabetos, llamados “gringos”, lograron progresar y, a su vez, ayudaron al desarrollo general del país. A Roca se le debe, entre otras cuestiones, el actual contorno territorial de nuestra patria, que pudo ser de Chile si no se hubiera realizado la llamada “Campaña del Desierto”, tema a tratar más adelante.

Aquella exitosa dirigencia criolla que, además, de trasformar a “La Argentina” en una tierra de promisión, condujo y luchó, gloriosamente, en las Guerras de Independencia, con los ingleses (en varias ocasiones) con el ejército del Brasil y en el Paraguay (contienda poco deseada por muchos argentinos). El siglo XIX fue, prácticamente, un largo período de contiendas (internas y externas) donde los gauchos e indios amigos, junto a sus oficiales criollos y gringos, derramaron su sangre en innumerables batallas, cubriéndose de gloria; es el caso, por ejemplo, de los guaraníes de las misiones, cuando repelieron en reiteradas oportunidades a los “mamelucos” intrusos que pretendían hacer tropelías y extender la frontera del Brasil. La campaña militar de Juan Manuel de Rosas que, con indios amigos, acotó la acción de los malones promotores de grandes daños a la sociedad, pues a las cautivas y el ganado robado los vendían a los comerciantes de Chile.

La campaña que impuso el Restaurador fue muy dura. Posteriormente, se hizo la zanja de Alsina y la línea de fortines que dieron origen a muchos pueblos, como Tandil. La “Campaña del Desierto” se articuló con la necesidad de marcar los límites del país, pues los chilenos tenían pretensiones sobre la Patagonia. La acción científica del Perito Moreno y la militar de Roca, con la ayuda de indios amigos, permitió consolidar estos derechos para beneficio de todos los argentinos. Respecto a esta campaña, se puede decir que la columna de Napoleón Uriburu fue la que ocasionó las bajas indígenas que, por otra parte, fue menor a las muertes que produjo la campaña militar de Rosas. Otro aspecto de la “Campaña del Desierto” debe compaginarse con la visión estratégica de un país que progresaba y, por ello, requería pacificar e integrar todos sus territorios. Antes de considerar la titulación: “Pueblos Originarios” a la escuela aludida hay que penetrar en el siglo XV, o abordar el año 1519, y exhumar la injerencia continental de Castilla, pues fue una conquista que posibilitó la llegada de los europeos. Esto ocurrió hace más de “quinientos años” y, por tanto, se debe exponer la situación precolombina; señalando, por ejemplo, el aniquilamiento de los chancas, producido por los incas y, más al norte, se puede considerar la invasión de los aztecas o mexicas; sus “Guerras Floridas” contra los purépechas y tarascos de Michoacán y los toconacas y tlaxcaltecas de la Meseta Central generaron muchas muertes y rencores. Por ello, miles de tlaxcaltecas se unieron a Cortés en el asalto de Tenochtitlán. Más al sur, los chiriguanos, esclavizaban a los “Pueblos Originarios” que ellos derrotaban en sus escaramuzas. Los araucanos o mapuches conquistaron a los tehuelches, originarios de nuestro suelo (pampeano y patagónico); más adelante, en “1834”, cruzaron desde Chile nuevos loncos araucanos que, en Masalle, mataron a la mayoría de los boroganos, luego de invitarlos a un “pacífico” banquete entre “hermanos”. Esta reciente invasión fue una nueva y preocupante injerencia araucana en dicho espacio, además de una matanza entre indígenas.

Por ello, considero que la designación de “Pueblos Originarios” a la Escuela 7 es un error, habida cuenta de que es un concepto “genérico”, que tambalea frente a la notable cantidad de conflictos entre los distintos pueblos indígenas, antes y durante la llegada de Colón (como la guerra civil de los incas); además el término “crepita” frente la gran cantidad de mestizos que nacieron luego de 1519. Es el caso de los presidentes Quintana y Uriburu, descendientes de guaraníes, o Avellaneda y Roca, portadores de genes peruleros (indios peruanos). También, el “Che” Guevara desciende de irala y una india guaraní. Por tanto, hubiera sido más adecuado un título “específico”, como: “Los Tehuelches”, por dar un caso y, desde luego, en una “nueva” escuela. Para finalizar, se puede decir -usando las palabras de Michel Foucault­ que la historicidad que arrastra y determina al hombre es belicosa, relación de poder y no de sentido. Es tiempo, por tanto, de mirar el futuro y revertir este lamentable estigma, en especial durante los festejos del “Bicentenario”. Tamaño “título”, obliga a preguntar: ¿Qué hicieron los gobiernos con las comunidades indígenas, desnutridas y marginadas, durante dos siglos de vida republicana? En especial con los “qom”.

 

Atentamente.

Carlos A. Méndez Paz (h)

Presidente del Centro de Estudios Estratégicos Lic. y Gral. Don Manuel Belgrano.

 

“No hay que atender lo que dicen: Atención a lo que hacen”

 

Señor Director:

 

De golpe y porrazo somos más pobres. Mucho más pobres. Este verano que comenzó “achicharrándonos y a tantos dejó a oscuras, sigue con una sequía en los bolsillos. ¿Será el cambio climático? Más bien parece una fórmula más conocida: devaluación más inflación devienen de aumentos generalizados que, casualidad, no alcanzan a los sueldos, jubilaciones, y asignaciones para los desamparados.

De golpe y porrazo parece que se nos acabó la fiesta de milanesas y heladeras y refrigeradores para todos. Nos quedan los “precios cuidados” de alimentos y artículos básicos, a los que se les da por jugar a las escondidas en las góndolas de los supermercados. Eso sí, debemos estar muy atentos: la agrupación para-gubernamental Unidos y Organizados nos mostró los rostros de algunos de los especuladores que meten mano a nuestros sueldos, violando los pactos de precios que habían jurado mantener inmóviles.

De golpe y porrazo, las autoridades nos informan que el índice de inflación está por las nubes. Algo de lo que nos dábamos cuenta igual, argentinitos tan vivos como somos, cuando entre los viejos números del Indec y lo que pagábamos en el almacén, notábamos una diferencia a la que a veces llamábamos ‘realidad’. Pero ahora, de aquella fiesta nos resta tan sólo el tan importante Fútbol para Todos, que, de pelotazo en pelotazo, nos machaca con fragmentos sobrantes del Relato.

Además, nosotros nos bancamos todo: el tiroteo a mansalva de la inseguridad; que la salud pública esté en terapia intensiva, que la educación pública deba esperar sus comienzos, siempre y cuando sus docentes arreglen. Que el narcotráfico se haya vuelto tan argentino como el mate. Y no nos calentamos, la jugamos de los más piolas. Eso sí: de la moneda prohibida nos tenemos que olvidar porque no hay. Lo dijo Perón hace 60 años y Hebe de Bonafini lo recordó por estos días: ¿Van a ir a la verdulería o a la carnicería con dólares?

Y la culpa nunca es propia. Ni del Gobierno ni de quienes lo votaron. El principio de inocencia es una ley generalizada que nos bendice a todos por igual. La señora Presidente no devaluó -ya había dicho que buscarán otra para hacerlo: la obligaron a devaluar ¿Quiénes? Los de siempre, las corporaciones, el FMI, los fondos buitres, los medios todopoderosos, los especuladores, el tipo de la Shell. Gente que no es de Argentina, un país con buena gente, de lo más derecha y humana.

“Basta de odiar y de culpar”, creer en el país, a pesar de todo, pongámonos el casco y cada mañana salgamos a darle pelea a la vida, por nuestros hijos y por el país.

 

Guillermo Gómez

DNI: 15.356.270

 

Adiós Hermano Adelsio

 

Señor Director:

 

“Enseñarás a volar, pero no volarán tu vuelo.

Enseñarás a soñar, pero no soñarán tu sueño.

Enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida.

Sin embargo en cada vuelo, en cada suelo, en cada vida, perdurará siempre la huella del camino enseñado… Dios concédele…

Serenidad: para aceptar las cosas que no pueda cambiar. Valor: para cambiar aquellas cosas que pueda. Y sabiduría: para reconocer la diferencia”.

Nos deja el último de los “mohicanos” de la Congregación del Colegio San José. Gracias por todo. Que Dios lo proteja.

 

Profesor E. Aldasoro.

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Ferrocarriles modernos

 

Señor Director:

 

A propósito de la recuperación de los ferrocarriles argentinos, me permito recordar un escrito mío publicado en su diario del 16/10/2008, página Temas y Lectores, con título “Plan ferroviario”

Sin jactancia, con mi experiencia de 43 años de servicio en el ferrocarril, pretendía demostrar cómo se podía modernizar la empresa, en virtud de haber quedado en suspenso, en aquel entonces, el proyecto del famoso “Tren bala”.

Han transcurrido casi siete años y no tengo conocimiento de que alguien se haya interesado en esta idea de un simple ciudadano para que por lo menos llegue a la Comisión de Transporte del Congreso.

Yo decía que todo era posible, convocando a inversores dispuestos a ejecutar las obras, si el Estado momentáneamente no estaba en condiciones de encararlas por sí solo.

A mi entender era factible su concreción aprovechando el trazado de las vías existentes en todo el país, construido por la famosa ingeniería inglesa, por supuesto cambiando totalmente los rieles y durmientes, el sistema de señalización, cambios de vía, comunicaciones y el control de marcha de los trenes, de última tecnología.

Respecto al material rodante, tanto los coches, vagones y locomotoras, debían ser de características técnicas similares, para el aprovechamiento de repuestos y familiarización del manejo de los trenes.

Demás estaba decir que para remodelar las dependencias de edificios de estaciones importantes, debía respetarse su estilo exterior primitivo, la eliminación de todo lo que fuera antiestético, galpones, vagones viejos, etc., su desguace y venta de la chatarra; seguridad en los pasos a nivel con señales ultra modernas y una alambrada en buenas condiciones a los costados de las vías, para impedir el ingreso de animales grandes en prevención de accidentes.

Hay que reconocer con firmeza que el ferrocarril es un transporte generador de muchos puestos de trabajo, tanto en su construcción como en su funcionamiento, es económico y seguro, ayuda a reducir accidentes en rutas y la contaminación del ambiente, toda vez que una sola locomotora puede traccionar un tonelaje equivalente a unos 70 camiones.

Felizmente la recuperación se ha iniciado; ¡lástima el tiempo perdido!

 

Ismael Alfredo Fuentes

 

Aniversario de la Facultad de Económicas

 

Señor Director:

 

Reenvío una carta enviada a la directora del departamento de auditoría y costos de la Unicén. Gloria Vanonni, respecto al reciente acto realizado por el aniversario de la Facultad de Ciencias Económicas.

Gloria, me dirijo a vos en mérito a tu presencia y valioso apoyo como secretaria académica cuando compartías mi gestión en aquellos tiempos tan especiales.

Ausente por fuerza mayor en los actos de festejo, he recibido de manos del doctor Pugliese una medalla no nominal que conmemora los 50 años de nuestra querida Facultad de Ciencias Económicas. También acabo de recibir la Revista editada en el marco de los mismos festejos.

He observado con atención la estructura y contenido de la Revista, cuyos artículos han dado ocasión a muchos de los protagonistas de tan rica historia a expresar sus recuerdos y sensaciones ante el acontecimiento.

Encuentro generosos espacios de opinión concedidos a quienes han pasado a formar parte del acervo histórico de la Unicén, que así han podido exponer “sus verdades personales”, como textualmente alguien lo menciona.

En verdad me sorprende no haber sido invitado a colaborar con el aporte de mis propias “verdades personales”, como el decano que pudo protagonizar activamente desde sus dos turnos nada menos que las duras instancias de la nacionalización de la Universidad, y más luego convertir a nuestra facultad en la primera en todo el país en normalizarse luego del regreso a la democracia.

Mientras recorría tantos testimonios no recordaba sólo aquellos momentos, también pensaba  en los años de mis cátedras de economía y de posgrado, y muy especialmente en las repercusiones sorprendentes que tuvo en su momento la cátedra de proyecto nacional organizada por la facultad por iniciativa compartida con el rector Juan Carlos Pugliese, expresión ejemplar e inédita de pluralismo, abierta al pueblo, por donde desfilaron sin distinción las más importantes personalidades políticas de entonces.

La verdad sea dicha, Gloria, me invadió un aire de profunda tristeza, porque en medio de tantos recuerdos y aportes quizás hubiese sido oportuno que los responsables de la edición de la Revista se hubieran acercado a mis propias “verdades personales” como lo han hecho con tantos apreciados colegas del pasado y del presente.

En fin, a veces, así se dan las cosas en la vida.

Te envío un afectuoso saludo.

Alfredo Pérez Alfaro

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